miércoles, 30 de septiembre de 2026

LA PASAJERA | Jessie García

la-pasajera-jessie-garcia

Dos mujeres coinciden en un avión rumbo a Denver. A primera vista no tienen demasiado en común: Stephanie Monroe es una reconocida productora de televisión, mientras que Jasmine Littleton acaba de escapar de una relación abusiva y trata de empezar de nuevo. Un encuentro aparentemente casual que terminará teniendo consecuencias mucho más importantes de lo que ninguna de las dos podría imaginar.

"Al entrar en la pasarela sentí una oleada de emoción. Casi a mitad de la rampa, me quité la gorra de béisbol, sacudí mi largo pelo rubio y metí la gorra en el bolso. Era la nueva yo".
Jessie Garcia, La pasajera

La pasajera, de Jessie Garcia, es una novela que juega desde el principio con nuestra necesidad de entender qué está ocurriendo. Después de ese vuelo comienzan a sucederse una serie de acontecimientos cada vez más inquietantes y cuando las dos mujeres desaparecen la historia se convierte en un puzle del que iremos recibiendo piezas desde diferentes lugares.

La autora utiliza varios puntos de vista y los necesita para construir la historia. No se trata simplemente de contar lo mismo desde diferentes personajes y saltos en el tiempo: muchas veces una escena que creemos haber comprendido adquiere un significado diferente cuando la contemplamos desde otra perspectiva. Esa información que llega de manera fragmentada nos obliga a recomponer constantemente lo que creemos saber.

El resultado es una lectura con una sensación de desconcierto bastante conseguida. Y cuando crees que empiezas a tener claro lo ocurrido, aparece una nueva pieza que vuelve a mover el tablero.

la-pasajera-jessie-garcia

Es también una novela muy ágil. La intriga está bien dosificada y los diferentes puntos de vista funcionan como pequeños impulsos que nos llevan hacia el siguiente capítulo. Queremos saber qué ha sucedido, qué relación existe entre determinados personajes y, sobre todo, cuánto de lo que estamos creyendo entender se corresponde realmente con la historia.

Y llegamos al tramo final. El giro que plantea Jessie Garcia es realmente sorprendente. Es de esos desenlaces que, si has pasado buena parte de la novela haciendo teorías, probablemente no hayas conseguido anticipar. Reconozco que me ha resultado difícil verlo venir y que consigue cambiar nuestra perspectiva sobre algunos de los acontecimientos anteriores.

"Nunca me había sentido tan bien deshaciéndome de alguien".
Jessie Garcia, La pasajera

La pasajera es un thriller rápido y entretenido, construido alrededor de diferentes perspectivas, saltos en el tiempo y de una intriga que sabe mantener la incertidumbre. Una lectura especialmente disfrutable para quienes entramos en este tipo de historias intentando averiguar qué está ocurriendo antes de que el libro nos lo cuente. Y aquí la autora consigue guardarse alguna sorpresa.

Jessie Garcia desarrolló su carrera en el periodismo televisivo, donde fue la primera mujer en Wisconsin en ejercer como presentadora deportiva y reportera a pie de campo. Posteriormente trabajó en la gestión de medios y en la formación de periodistas. La pasajera es su debut en la ficción, un thriller en el que combina su experiencia periodística con su pasión por contar historias.


miércoles, 23 de septiembre de 2026

CAMBIAR EL AGUA DE LAS FLORES | Valérie Perrin

cambiar-el-agua-de-las-flores-valerie-perrin

Hay personajes que consiguen atravesar una historia y terminar quedándose un poco con nosotros. Violette Toussaint es uno de ellos.

En Cambiar el agua de las flores, Valérie Perrin nos presenta a Violette, la guardiana de un pequeño cementerio de Borgoña. Su trabajo podría parecer ligado únicamente a la muerte, pero en realidad el cementerio se convierte en el lugar desde el que Violette sigue conectada con la vida: escucha a quienes llegan, conoce sus historias, cuida los pequeños detalles y establece vínculos con las personas que trabajan y pasan por allí.

Hay un dolor profundo en su historia, uno que no desaparece porque la vida continúe. Lo que me ha conmovido de Violette es precisamente la manera en que decide seguir adelante con él.

"Cuando Léonine apareció, mi juventud se rompió tan violentamente como un vaso de porcelana contra el suelo de baldosas. Fue ella quien enterró mi vida juvenil. En pocos minutos, pasé de la risa a las lágrimas, del buen tiempo a la lluvia. Como un cielo de marzo, me convertí al mismo tiempo en las escampadas y los chaparrones. Todos mis sentidos estaban alerta, agudizados como los de un ciego".
Cambiar el agua de las flores, Valérie Perrin

No intenta borrar lo ocurrido ni convertirlo en algo que ya no le afecte. Encuentra, en cambio, una forma de convivir con ese dolor. Su dedicación al cementerio, su manera de tratar a las personas que llegan hasta allí e incluso ese registro tan personal y cuidado de determinados detalles de los funerales dicen mucho de ella. Son pequeños gestos que muestran cómo ha conseguido transformar el cuidado de los demás en una manera de mantenerse en pie.

Y hay algo más que me ha gustado mucho de la novela: la escritura de Valérie Perrin. La autora tiene una forma muy especial de describir las emociones y los recuerdos a través de los sentidos. Colores, olores, formas, pequeños detalles… La lectura se convierte en un viaje sensorial en el que muchas escenas casi pueden percibirse además de leerse. Hay momentos de una belleza muy delicada, sin necesidad de recargarlos.

cambiar-el-agua-de-las-flores-valerie-perrin

Aunque el duelo y la pérdida tienen un peso evidente, la novela no se limita a explorar el dolor. Hay también un componente de misterio que me ha resultado especialmente interesante y que, de alguna manera, conecta con lo que ya encontré en Tatá, otra obra de la autora. Existen secretos, acontecimientos que necesitamos comprender y preguntas que permanecen abiertas durante buena parte de la lectura. Esa necesidad de esclarecer lo ocurrido funciona como uno de los motores de la narración y consigue que, además de dejarnos llevar por las historias y los personajes, queramos seguir avanzando para descubrir cómo encajan las piezas.

Pero si tuviera que quedarme con una sensación después de leerla, sería la esperanza. No una esperanza fácil, luminosa porque sí. La novela plantea una esperanza que llega después de atravesar mucho dolor y que exige esfuerzo. Porque hay heridas que no desaparecen y pérdidas con las que no dejamos de convivir. Lo que cambia es nuestra manera de vivir con ellas. Y quizá ahí reside buena parte de la belleza de la historia: en entender que continuar no significa olvidar.

"Mi vida era un campo en ruinas, en medio del cual un soldado desconocido me había enviado una placa funeraria y una carta".
Cambiar el agua de las flores, Valérie Perrin

Cambiar el agua de las flores me ha parecido una novela profundamente humana, de esas que consiguen emocionar sin necesitar recurrir constantemente a la emoción fácil. Una historia de pérdidas, vínculos, secretos y segundas oportunidades, pero, sobre todo, de personas que intentan encontrar una manera de seguir viviendo después de aquello que las ha cambiado.

Y ahora tengo muchísimas ganas de ver cómo se traslada todo esto a la pantalla. La adaptación cinematográfica, dirigida por Jean-Pierre Jeunet, director de Amélie, está a punto de estrenarse y, después de haber disfrutado tanto de esta novela, tengo claro que quiero verla.

Valérie Perrin (Remiremont, 1964) se estrenó en el panorama literario con Les Oubliés du dimanche, una obra aclamada por la crítica que obtuvo una docena de premios, entre ellos el Choix des Libraires Littérature. Su segunda novela, Changer l’eau des fleurs, fue galardonada con el Prix Maison de la Presse y se convirtió en un fenómeno internacional. Con Trois, su tercer título, conquistó a más de 750.000 lectores. En 2019 y 2022, Le Figaro la incluyó entre los diez autores más vendidos en Francia. Sus obras, traducidas a más de 38 idiomas, suman ya más de seis millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.

domingo, 20 de septiembre de 2026

LOS VECINOS DE ENFRENTE | Nicole Trope

los-vecinos-de-enfrente-nicole-trope

En la calle Hogarth todo parece estar en orden. Casas bonitas, vecinos que se conocen, barbacoas, niños y esa sensación de pequeña comunidad en la que todo el mundo termina sabiendo un poco de la vida de los demás. Pero hay pequeños detalles que empiezan a llamar la atención.

Unos niños que no van al colegio. Una puerta que nunca se abre del todo. Una vecina que observa ciertas cosas y empieza a hacerse preguntas. Un repartidor que intenta entregar un paquete y se encuentra con una situación que no termina de comprender. Y, sobre todo, esa duda tan incómoda que aparece cuando creemos que algo puede estar ocurriendo, pero no sabemos si tenemos derecho a intervenir.

Los vecinos de enfrente, de Nicole Trope, juega con ese desconcierto inicial. Durante buena parte de la lectura sabemos que algo está sucediendo, pero no sabemos exactamente qué. Y la autora consigue que esa incertidumbre resulte especialmente efectiva porque no nos entrega la historia desde una única perspectiva.

"Debería haberme ido entonces, pero mantuve la esperanza. Por algún motivo extraño sigo esperando que todo eso se pueda arreglar, que las cosas se solucionen.
Solo tenía que hacer algo drástico, algo grande".
Los vecinos de enfrente, Nicole Trope

Los capítulos van alternando las voces de distintos personajes y cada uno aporta una pieza diferente. Vemos lo que ocurre desde fuera, pero también nos acercamos poco a poco a quienes están dentro de esa casa y conocemos sus pensamientos, sus miedos y aquello que cada uno cree estar viviendo. El resultado es un puzle que, al principio, parece tener demasiadas piezas sueltas y que poco a poco empieza a adquirir forma.

Y aquí entra una de las cosas que más disfrutamos los lectores de thriller: hacer nuestras propias conjeturas. Intentar averiguar quién está detrás de lo que ocurre, qué lo ha provocado y hasta dónde llega realmente el peligro es prácticamente inevitable. Algunas sospechas pueden parecer evidentes para quienes están acostumbrados al género, pero Nicole Trope se guarda más de una carta para el tramo final y consigue introducir giros que modifican nuestra percepción de lo que hemos ido leyendo.

Me ha gustado especialmente cómo maneja la información. La novela no necesita explicarlo todo desde el principio para mantener nuestra atención. Al contrario: ese desconocimiento inicial es precisamente lo que nos hace seguir avanzando. Queremos entender qué sucede en esa casa, pero también queremos saber qué historia esconde cada personaje y cómo han llegado hasta allí.

los-vecinos-de-enfrente-nicole-trope

Es una lectura rápida y muy ágil, de esas que se leen con facilidad porque la intriga está constantemente empujándonos hacia el capítulo siguiente. Y aunque parte de una situación que parece muy concreta, a medida que avanzamos descubrimos que las conexiones entre los personajes son más complejas de lo que aparentaban.

"Su confusión era vidente; su desesperación, algo que yo podía sentir".
Los vecinos de enfrente, Nicole Trope

Una novela de suspense construida alrededor de una pregunta sencilla pero muy efectiva: qué ocurre cuando algo no parece estar bien y nadie está completamente seguro de si debe intervenir. Porque a veces basta con mirar un poco más de cerca para descubrir que detrás de una puerta cerrada puede estar ocurriendo mucho más de lo que imaginábamos.

Nicole Trope nació y vive en Sídney, Australia. Su camino hacia la escritura no fue precisamente directo: comenzó estudiando Derecho en la universidad, pero una mala experiencia en uno de sus primeros trabajos académicos le hizo descubrir que quizá lo suyo estaba más cerca de contar historias que de ejercer la abogacía. Construyó una trayectoria literaria que la ha llevado a publicar varias novelas superventas. Los vecinos de enfrente forma parte de esa producción de suspense con la que se ha ganado lectores tanto en Australia como fuera de ella.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

EL GATO QUE NO QUERÍA SER VEGANO | Sanne Vogel

el-gato-que-no-queria-ser-vegano-sanne-vogel

Hay historias que necesitan grandes acontecimientos para hablarnos de las personas y otras que prefieren hacerlo a través de pequeños encuentros. El gato que no quería ser vegano, de Sanne Vogel, pertenece a estas últimas.

Míster es un gato carismático que vive en Ámsterdam con Chef, su humana y mejor amiga, una mujer vegana que ha decidido que él también debería serlo. Pero Míster no solo sale de casa en busca de algo de carne: su carácter curioso y su instinto felino lo llevan a recorrer las casas de sus vecinos, donde acaba convirtiéndose en un atento observador de sus vidas.

Entre sus andanzas aparecen, además, unos misteriosos pollitos que parecen caer del cielo y que a Míster le resultan tan deliciosos que quiere conseguir más. Averiguar de dónde proceden se convierte así en una pequeña investigación que lo conduce, una vez más, de una casa a otra y de una historia a la siguiente.

"Es cierto. Me encanta la gente. Casi todo el mundo. Mientras yo les caiga bien, ellos también me caerán bien a mí. No soy difícil. Cuando no les gustan los gatos o aún no saben que les gustan, me parece un reto alentador ganarme sus corazones. Ya he convertido a muchos amantes de los perros".
El gato que no quería ser vegano, Sanne Vogel

La elección de un gato como narrador ofrece a la novela una perspectiva especialmente interesante. Míster observa a los humanos desde fuera, con una mirada que no comprende muchas de nuestras normas, costumbres y contradicciones. Y esa distancia introduce un cierto componente crítico: contempladas desde sus ojos, nuestras relaciones y nuestras maneras de comportarnos pueden resultar tan extrañas como divertidas.

Pero Míster no se limita a observar. Sabe prácticamente todo lo que sucede en la vida de Chef y de su pareja, Bigotito, porque permanece atento a sus conversaciones, a sus gestos, a sus dinámicas y también a aquello que sienten. No siempre entiende por qué los humanos hacen determinadas cosas o qué significan exactamente algunas de sus emociones, pero sí es capaz de empatizar con su dolor y con su alegría. Y quizá ahí reside buena parte de su encanto: en esa manera tan sencilla y genuina de estar para los demás.

el-gato-que-no-queria-ser-vegano-sanne-vogel

Míster representa también, de muchas formas, lo diferente, aquello que se sale de lo esperado. Y resulta bonito comprobar cómo la bondad que desprende termina haciendo que esa diferencia pierda importancia. Lo que podría separarlo de los demás queda relegado a un plano casi invisible frente a su capacidad para acompañar, conectar y transformar, aunque sea de manera pequeña, las vidas que toca.

En sus páginas aparecen la soledad, el amor, la vejez, la pérdida y la muerte. Son temas que no se desarrollan de manera extensa ni buscan convertirse en el centro de la novela, pero están ahí, bajo la superficie, en las historias de sus personajes. Las suficientes pinceladas para que el lector intuya todo lo que hay detrás de esas vidas y pueda detenerse, de vez en cuando, a mirar un poco más allá de lo que se cuenta.

Y quizá esa sea la verdadera esencia de esta historia: una comunidad construida a partir de pedacitos de muchas personas. Míster pasa de una casa a otra y, con él, vamos saltando de una vida a la siguiente. Cada personaje aporta una pieza diferente y, casi sin darnos cuenta, todas terminan encajando en un pequeño caleidoscopio de recuerdos, pérdidas, afectos y soledades.

Es una lectura especialmente bonita para quienes conviven con gatos, porque seguramente encontrarán  en Míster muchos de esos gestos, esa curiosidad y esa manera tan suya de estar presentes sin necesidad de comprender del todo lo que sucede a nuestro alrededor.

"Me levantó y me apretó con fuerza contra su cuerpo. Durante mucho tiempo. Me abrazó durante mucho tiempo. Lo necesitaba. Necesitaba mi cuerpo suave".
El gato que no quería ser vegano, Sanne Vogel

Pero no hace falta tener un felino en casa para disfrutarla. Basta con apreciar esas historias aparentemente sencillas que, cuando se miran desde el ángulo adecuado, descubren que detrás de cada puerta hay una vida entera y que, a veces, basta un pequeño animal recorriendo un vecindario para mostrarnos cómo todas esas vidas terminan estando un poco más conectadas de lo que creíamos.

Sanne Vogel (1984) es una creadora neerlandesa que ha desarrollado su trayectoria en distintos ámbitos artísticos, como la interpretación, la dirección y la escritura. Con El gato que no quería ser vegano se estrena en la novela y lo hace con una obra que ya ha tenido una excelente acogida en los Países Bajos y que continúa ampliando fronteras: la historia llegará próximamente a otros siete países.

lunes, 7 de septiembre de 2026

NADIE LO VIO VENIR | Shari Lapena

nadie-lo-vio-venir-shari-lapena

Hay algo que Shari Lapena maneja especialmente bien: tomar una situación cotidiana, aparentemente segura, y abrir una grieta en ella hasta que todo lo que parecía estable comienza a tambalearse.

En Nadie lo vio venir, esa grieta aparece cuando Bryden no recoge a su hija de la guardería. Su marido recibe una llamada, regresa a casa con la niña y encuentra algo que resulta todavía más inquietante que una simple ausencia: el coche de Bryden continúa en el garaje, sus pertenencias están donde deberían estar y nada parece indicar que haya abandonado el edificio. Pero Bryden no está.

La pregunta parece sencilla: ¿qué ha ocurrido con ella? La respuesta, por supuesto, no lo es.

"Es como si la hubieran... interrumpido y se la hubiera tragado la tierra".
Shari Lapena, Nadie lo vio venir

La desaparición de Bryden me ha parecido una premisa especialmente perturbadora porque el misterio queda concentrado en un espacio muy concreto. El edificio en el que vive, que debería representar seguridad y privacidad, se convierte poco a poco en un lugar lleno de posibles secretos. Si Bryden no ha salido de allí, las posibilidades empiezan a estrecharse. Y, con ellas, también la lista de personas en las que se puede confiar.

Porque si algo caracteriza a las novelas de Shari Lapena es precisamente esa capacidad para ir desmontando la imagen que tenemos de sus personajes. Al principio conocemos matrimonios aparentemente estables, vecinos respetables, amigos cercanos, familiares que parecen no tener nada que ocultar hasta que la investigación comienza a hacer preguntas. Entonces empiezan a aparecer las grietas.

Un secreto lleva a otro. Una explicación que parecía convincente deja de serlo. Y cada personaje que parecía estar fuera de toda sospecha encuentra, de repente, un motivo para entrar en ella.

nadie-lo-vio-venir-shari-lapena

En esta ocasión, como lectora habitual de la autora, he de reconocer que intuí bastante pronto cuál podía ser el desenlace. Sin embargo, esto no ha empañado mi experiencia de lectura. Porque una cosa es creer saber hacia dónde se dirige una historia y otra muy distinta conocer todos los detalles que la rodean. Y ahí es donde la novela sigue jugando sus cartas.

Lapena introduce información de forma progresiva y va añadiendo nuevas perspectivas a una trama que parecía mucho más sencilla de lo que realmente es. Hay revelaciones que modifican la percepción que tenemos de algunos personajes y detalles que, aunque no necesariamente cambian la dirección que creemos haber adivinado, sí consiguen sorprendernos por el camino.

La lectura, además, es tremendamente ágil. Los capítulos cortos y directos contribuyen a que las páginas avancen casi sin darnos cuenta y hacen que Nadie lo vio venir sea uno de esos thrillers que funcionan especialmente bien cuando buscas una historia capaz de engancharte desde el principio.

En este sentido, estamos ante un domestic noir muy reconocible dentro de la bibliografía de la autora. Las relaciones personales, las apariencias y todo aquello que se esconde detrás de una vida aparentemente perfecta vuelven a ocupar un lugar fundamental. Nada es tan sencillo como parece y nadie termina siendo exactamente quien creíamos conocer.

"Le parece comprender ahora por qué algunas personas se vuelven locas. Quizá sea el fruto de una elección: huir a otro lugar de la mente porque la realidad es demasiado insoportable".
Shari Lapena, Nadie lo vio venir

Y después llega el tramo final. Personalmente, es una de las cosas que más disfruto de las novelas de Shari Lapena. La autora tiene una especial habilidad para tensar la trama hasta los últimos capítulos, cuando las revelaciones comienzan a sucederse y la sensación es la de estar avanzando cada vez más deprisa hacia el desenlace. Incluso cuando parece que todo empieza a encajar, todavía queda espacio para alguna sorpresa más.

Nadie lo vio venir quizá no ha conseguido engañarme por completo respecto a la resolución, pero sí me ha atrapado, me ha entretenido muchísimo y ha vuelto a ofrecerme muchos de los elementos que más disfruto en las novelas de Shari Lapena: una premisa inquietante, personajes de los que conviene desconfiar, secretos que aparecen en el momento menos esperado y un ritmo que hace difícil abandonar la lectura.

Una recomendación muy clara para quienes ya conocen a la autora y buscan otra dosis de su receta de domestic noir, pero también para quienes tengan ganas de sumergirse en un thriller ágil, adictivo y plagado de revelaciones.

Shari Lapena trabajó como abogada y profesora de inglés antes de dedicarse por completo a la escritura. Alcanzó el éxito internacional con La pareja de al lado, que se convirtió en la novela más vendida en el Reino Unido en 2017 y cuyos derechos fueron adquiridos para su adaptación televisiva.

Desde entonces ha consolidado su nombre dentro del thriller con títulos como Un extraño en casa, Un invitado inesperado, Alguien a quien conoces, Su último día, Una familia no tan feliz, ¿Pero qué has hecho? y Aquí todos mienten. Sus novelas han ocupado los primeros puestos de las listas de superventas del Sunday Times y el New York Times, y su obra suma ya más de siete millones de ejemplares vendidos.




martes, 1 de septiembre de 2026

LA CASA DE AL LADO | Anne Rivers Siddons

la-casa-de-al-lado-anne-rivers-siddons

Hay casas encantadas que arrastran siglos de oscuridad. Mansiones abandonadas, habitaciones clausuradas, antiguos crímenes, muertes inexplicables y un pasado que parece haberse quedado atrapado entre sus paredes. Y después está La casa de al lado, de Anne Rivers Siddons, una novela que toma buena parte de lo que esperamos encontrar en una historia de casas encantadas y decide darle la vuelta.

Porque la casa que protagoniza esta historia no es antigua. No tiene un pasado, ni una historia de maldiciones que haya pasado de generación en generación. Es una construcción nueva, moderna, luminosa y espectacular que cualquiera querría tener como vecina. 

La vida de Colquitt y Walter Kennedy transcurre plácidamente en un acomodado vecindario de las afueras de Atlanta. Su rutina, sus amistades y su posición social forman parte de un mundo aparentemente estable, construido sobre relaciones de años, reuniones, compromisos y esa particular forma de entender la vida que caracteriza a una determinada sociedad sureña. Todo empieza a cambiar cuando una nueva casa comienza a levantarse en el terreno junto a la suya.

"Si fuera una casa antigua, casi pensaría que está encantada, pero ¿quién ha oído hablar de una casa encantada de obra nueva, de menos de un año de antigüedad?".
Anne Rivers Siddons, La casa de al lado

Incluso antes de que esté terminada, empiezan a suceder cosas. Accidentes. Desgracias. Situaciones que, tomadas de forma aislada, podrían parecer fruto de la casualidad. Y es entonces cuando comienza la verdadera inquietud.

Uno de los grandes aciertos de La casa de al lado es que no vivimos lo que ocurre principalmente desde dentro de esa vivienda. Anne Rivers Siddons sitúa a sus vecinos como observadores privilegiados de unos acontecimientos que poco a poco van alterando no solo la vida de quienes habitan la casa, sino también la de quienes los rodean. Esa mirada exterior convierte al lector en una especie de testigo que intenta comprender qué está ocurriendo mientras las piezas empiezan a desordenarse.

No es una novela que busque aterrorizarnos mediante escenas impactantes ni sobresaltos continuos. Su terror es mucho más psicológico, construido a partir de pequeños detalles, comportamientos que comienzan a cambiar, relaciones que se deterioran y una sensación creciente de que algo invisible se está infiltrando en la vida de los personajes.

la-casa-de-al-lado-anne-rivers-siddons

Y quizá lo más inquietante sea precisamente la duda sobre el origen de ese mal. Porque a medida que avanzamos resulta inevitable preguntarse hasta qué punto la casa es responsable de lo que sucede o si, en realidad, simplemente está sacando a la superficie algo que ya existía. Los miedos. Las obsesiones. Las inseguridades. Las debilidades que cada personaje intenta mantener ocultas y que, de pronto, parecen adquirir una fuerza capaz de destruirlo todo.

Anne Rivers Siddons construye esa sensación con una enorme paciencia. La historia no necesita precipitarse porque sabe que la inquietud funciona mejor cuando se instala poco a poco. Cuando todavía no estamos seguros de haber visto algo extraño, pero ya no podemos dejar de buscarlo.

También resuelta interesante el retrato social que acompaña a la historia. Más allá del componente sobrenatural, la novela observa con bastante agudeza un mundo de apariencias, esnobismos, prejuicios y relaciones sociales en el que todo parece perfectamente ordenado hasta que empiezan a aparecer las grietas. La voz de Colquitt nos introduce en ese pequeño universo y, mientras ella observa lo que ocurre a su alrededor, también vamos descubriendo las contradicciones y miserias de quienes lo habitan.

"—Nuestro problema es que no hemos tenido ningún problema —dije—. Quiero decir problemas de verdad, no como los que tuvieron los Harralson, o Luke Abbot, o los pobres Sheenan. Estamos tan aislados, gordos y felices aquí que nos hemos olvidado de que existen el dolor y los problemas reales en el mundo. Oh, sí, Claire, incluso entre la gente «agradable». No culpes a la casa. Eso es absurdo".
Anne Rivers Siddons, La casa de al lado

Es una novela publicada originalmente en 1978 y, sin embargo, me ha sorprendido lo bien que ha envejecido. Hay, por supuesto, elementos propios de su época, pero su forma de abordar el miedo y las relaciones humanas sigue funcionando con eficacia. Quizá porque los temores que explora son bastante universales: el miedo a no sentirnos a salvo en nuestro hogar, a no reconocernos a nosotros mismos o a descubrir que el peligro puede manifestarse de formas contra las que no tenemos opción de vencer.

La casa de al lado es una historia adictiva, inquietante y muy original dentro de un subgénero que parecía haber explorado ya todas las posibilidades. Su mayor virtud es no necesitar una sucesión de escenas terroríficas para crear una atmósfera que se vuelve cada vez más incómoda. Todo sucede a fuego lento. Y cuando el lector empieza a comprender que algo no funciona, ya está completamente atrapado.

Y entonces llega el final. Un cierre que da a la historia ese último golpe de efecto y consigue que, incluso después de terminarla, sigamos pensando en esa casa.

Una novela que recomiendo especialmente a quienes disfruten del terror psicológico, las atmósferas inquietantes y las historias en las que lo verdaderamente perturbador no siempre es aquello que vemos, sino aquello que sospechamos.

"La habitación era blanca y luminosa y estaba tranquila y silenciosa, pero en ella rugían y aullaban sonidos insonoros".
Anne Rivers Siddons, La casa de al lado

Anne Rivers Siddons (1936-2019) fue una novelista estadounidense cuya obra estuvo profundamente ligada al Sur de Estados Unidos y a las tensiones entre tradición y modernidad que atraviesan su historia y su sociedad. Durante su etapa universitaria en Auburn destacó por sus escritos y por defender públicamente el fin de la segregación, una postura que terminó costándole su puesto en la publicación estudiantil. Más tarde trabajó en publicidad y formó parte del equipo fundador de la revista Atlanta antes de dedicarse por completo a la literatura. A lo largo de su carrera publicó diecinueve novelas, varias de ellas convertidas en superventas. La casa de al lado, publicada originalmente en 1978 y hasta ahora inédita en español, fue su única incursión en el terror y sigue siendo una de las propuestas más singulares del género de la casa encantada.