miércoles, 4 de noviembre de 2026

YESTERYEAR | Caro Claire Burke

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Natalie Heller Mills es la imagen perfecta de la mujer americana tradicional: esposa, madre de seis hijos y responsable de un exitoso imperio en redes sociales en el que comparte su idílica vida en un rancho de estilo pionero. Una existencia aparentemente perfecta que millones de seguidores contemplan fascinados, aunque detrás de las cámaras haya bastante más preparación, ayuda y artificio de lo que Natalie está dispuesta a mostrar. Hasta que una mañana despierta en una realidad que no reconoce. Su casa y su familia siguen ahí, pero ahora todo parece corresponderse con aquella época que tanto ha idealizado: 1855.

"El lenguaje no es capaz de describir lo que siento. La depresión, el propio concepto de depresión, se queda corto ante esta experiencia. La mejor palabra que se me ocurre es «purgatorio», 
e incluso eso me parece demasiado suave".
Caro Claire Burke, Yesteryear

Así comienza Yesteryear, de Caro Claire Burke, una novela que juega desde sus primeras páginas con nuestra percepción de lo que está ocurriendo. ¿Ha viajado realmente en el tiempo? ¿Es víctima de una broma o de un experimento? ¿Se encuentra en un reality del que desconoce las reglas? Las posibilidades se suceden y la autora consigue mantenernos atrapados en ese desconcierto mientras vamos conociendo también la vida de Natalie antes y después de convertirse en un fenómeno de las redes sociales.

Y quiero detenerme especialmente en su protagonista. Sé que Natalie no ha gustado a todos los lectores, pero a mí me ha parecido un personaje brillante. No porque comparta sus ideas, me identifique con ella o justifique sus decisiones, sino precisamente por su capacidad para generar desazón, rechazo e incluso animadversión. Me parece que está construida con una profundidad que permite entender cómo ha llegado a ser quien es, seguir sus contradicciones y observar sus comportamientos sin necesidad de empatizar con ella. No todos los personajes tienen que gustarnos para resultar fascinantes y Natalie es un buen ejemplo.

"El objetivo de una influencer no es ser adorable ni insoportable. El objetivo es ser ambas cosas
a la vez. En otras palabras: «adictiva»".
Caro Claire Burke, Yesteryear

Su marido, Caleb, es otro de los personajes que más me han interesado. Está rodeado de sombras y a medida que avanzamos en la narración vamos comprendiendo mejor su carácter y su manera de actuar. Después de Natalie, me ha parecido el personaje más complejo y mejor perfilado. Eso no significa que comparta sus decisiones ni que considere justificable su parte de responsabilidad en lo que termina sucediendo, pero sí que valoro mucho el trabajo de construcción que hay detrás de ambos.

La novela pasa por cuestiones muy diversas: los roles de género, la religión, la distancia entre la imagen que proyectamos en redes sociales y la realidad que hay detrás, la explotación infantil y el uso de la imagen de los menores con fines lucrativos, incluso cuando quienes lo hacen son sus propios padres. También aparece la salud mental y el modo en que determinadas circunstancias pueden terminar desdibujando nuestra percepción de la realidad. No todos estos temas se desarrollan en profundidad, pero sí van dejando preguntas interesantes a lo largo de la lectura.

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Me parece especialmente relevante la reflexión sobre la exposición de los hijos en las redes sociales. Cuando la vida familiar se convierte en contenido, la intimidad deja de pertenecer únicamente a quienes la viven. Los niños pueden terminar formando parte de una imagen cuidadosamente construida para los demás, con sus gestos, sus relaciones y hasta sus momentos cotidianos puestos al servicio de una determinada idea de familia. Y no deja de ser inquietante que sean los propios adultos responsables de protegerlos quienes decidan exponerlos.

Pero hablar de Yesteryear sin mencionar su desenlace resulta casi imposible. La novela se guarda un giro final que cambia muchas de las impresiones que podemos haber ido construyendo durante la lectura y nos obliga a mirar de otra manera buena parte de lo que creíamos saber. Es de esos finales que te dejan unos instantes sin saber muy bien qué pensar, que abren nuevas interpretaciones y que hacen que, una vez terminado el libro, necesites hablar de él con alguien que también lo haya leído. No voy a desvelar absolutamente nada, porque creo que descubrirlo por uno mismo es una parte fundamental de la experiencia.

"Creía que conocía el verdadero miedo. Pero esto, lo que siento ahora, no es un miedo que haya conocido antes. Lo que experimento dentro de mí es grande, negro y sin fin. 
Es como caer en picado al Infierno".
Caro Claire Burke, Yesteryear

He disfrutado muchísimo de esta lectura. Me ha enganchado tanto conocer la historia de Natalie y su transformación en un fenómeno de las redes como intentar descifrar qué estaba sucediendo en esa extraña realidad de 1855. Y cuando por fin llegan las últimas piezas, entiendes que la novela todavía tenía algo importante que mostrarte.

Una historia incómoda, provocadora y difícil de olvidar, que ofrece mucho más de lo que su premisa inicial podría hacer pensar. Y ahora que se prepara su adaptación cinematográfica con Anne Hathaway como protagonista, me parece que hay un motivo más para acercarse a ella antes de que llegue a la pantalla.

Caro Claire Burke cursó un máster en Bellas Artes en los Seminarios de Escritura de Bennington y es copresentadora de Diabolical Lies, un pódcast dedicado a la política y la cultura. Yesteryear es su primera novela.


lunes, 2 de noviembre de 2026

EL TREN DE LA MEDIANOCHE | Matt Haig

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Volver al universo de la medianoche ha sido toda una montaña rusa de emociones. Tenía muchas ganas de regresar a él, aunque La biblioteca de la medianoche me removiera tanto por dentro cuando la leí. Y es que Matt Haig tiene esa capacidad de plantear preguntas que parecen sencillas, pero que terminan acompañándonos mucho después de cerrar el libro.

En El tren de la medianoche conocemos a Wilbur, un hombre que, al borde de la muerte, tiene la oportunidad de subir a un tren que le permite regresar a los momentos más relevantes de su vida. Entre ellos están los que compartió con Maggie, el amor de su vida y aquella luna de miel en Venecia que quedó atrás junto con muchas otras cosas que quizá no supo valorar como merecían.

Si en La biblioteca de la medianoche Haig nos invitaba a explorar todas esas vidas que podríamos haber vivido dependiendo de las decisiones que tomáramos, aquí el viaje es diferente. No recorremos las posibilidades de lo que nuestra vida podría haber sido, sino los momentos que realmente la construyeron. Los felices y los dolorosos; aquellos en los que fuimos conscientes de lo que teníamos y aquellos en los que no supimos verlo; las decisiones que hoy nos incomodan y las situaciones que nos marcaron sin que entonces alcanzáramos a comprender hasta qué punto lo harían. Y ahí es donde Wilbur consigue atravesarnos el corazón. Porque, mientras conocemos su historia y lo acompañamos en las distintas paradas de ese tren, es difícil no mirarnos también a nosotros mismos.

La historia de Wilbur nos obliga a detenernos en esos momentos que preferiríamos no volver a vivir, pero también en aquellos que ahora recordamos con una ternura distinta. Porque contemplar nuestro pasado desde el presente cambia inevitablemente nuestra mirada: vemos lo que hicimos, pero también lo que no supimos hacer; lo que dijimos y lo que nos guardamos; lo que parecía insignificante y que con los años ha terminado adquiriendo un significado enorme.

"Hay mucho que asimilar, sin duda. Lo entiendo. Pero tienes que mirar por la ventanilla
siempre que sea posible. No quiero ser quisquillosa, pero la vida pasa por delante de tus ojos
con el objetivo de que la veas"
Matt Haig, El tren de la medianoche

Conocer la vida de Wilbur de esta manera, acompañándolo en un recorrido que no siempre resulta fácil, me ha parecido una experiencia preciosa y en ocasiones dolorosa. Matt Haig tiene una pluma maravillosa para transmitir emociones y convertir una historia aparentemente sencilla en algo que termina tocándonos de cerca. Su forma de escribir consigue que las preguntas que plantea el relato dejen de pertenecer únicamente al protagonista y empiecen a interpelarnos a nosotros.

Es cierto que, después de la sorpresa que supuso para mí La biblioteca de la medianoche, en esta ocasión el planteamiento ya no tiene el mismo componente de novedad. Sin embargo, eso no ha impedido que disfrute muchísimo de la lectura ni que haya llegado a conmoverme. Son dos historias distintas, con recorridos también diferentes, pero ambas comparten esa capacidad de hacernos mirar nuestra vida desde otra perspectiva.

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Además, hay un momento que me ha emocionado especialmente: una aparición sorpresa que supone un guiño precioso para quienes ya conocemos el universo de la medianoche. No os voy a contar de quién se trata, por supuesto, porque descubrirlo forma parte de la experiencia y prefiero que os encontréis con ese regalo durante la lectura.

Si algo me llevo de esta historia es la importancia de no esperar a que sea demasiado tarde para reconocer aquello que nos hace felices. No dar por hecho a las personas que queremos, no acostumbrarnos tanto a lo bueno que dejemos de verlo y no posponer indefinidamente lo que de verdad importa. Pero, como ocurre con las obras de Haig, creo que cada lector encontrará también sus propias respuestas. Sus libros tienen ese poso que permite que una misma historia nos alcance desde lugares distintos dependiendo de nuestras experiencias, nuestros recuerdos y aquello que estemos atravesando cuando la leemos.

"Algunas etapas personales estaban relativamente vacías. El equivalente temporal al aire. Y luego te topabas con un día, puede que incluso un minuto, que pasaba tanto como una década completa. Que lo era todo. Que tenía el poder de cambiar una vida entera".
Matt Haig, El tren de la medianoche

Si La biblioteca de la medianoche me dejó la reflexión de que ninguna de las vidas posibles nos garantiza una existencia perfecta y de que necesitamos aprender a convivir con las decisiones que hemos tomado, El tren de la medianoche me recuerda algo que quizá sabemos, pero que no siempre conseguimos aplicar: no esperemos a perder lo que nos hace felices para comprender cuánto significaba para nosotros.

He disfrutado muchísimo de este regreso a un universo que ya me había conquistado. Y, una vez más, Matt Haig me reafirma en algo que siento cada vez que leo una de sus historias: tiene un talento especial para hablarnos de la vida, de nuestras contradicciones y de todo aquello que nos hace humanos sin dejar de emocionarnos por el camino.

Matt Haig nació en Sheffield y es autor de novelas superventas como Los humanos, Cómo detener el tiempo y La vida imposible. La biblioteca de la medianoche ha vendido más de doce millones de ejemplares en todo el mundo. También ha publicado obras de no ficción, entre ellas El libro de la esperanza y Razones para seguir viviendo, sus reconocidas memorias sobre la enfermedad mental. Sus libros se han traducido a 56 idiomas.



miércoles, 28 de octubre de 2026

LA HIJA EQUIVOCADA | Dandy Smith

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Olivia desapareció cuando tenía lugar la primera noche que sus padres dejaron solas en casa a sus dos hijas. Dieciséis años después regresa con su familia, que ya había perdido toda esperanza de volver a encontrarla. Pero su vuelta despierta las sospechas de su  hermana Caitlin, que no termina de reconocer en ella a la niña con la que compartió su infancia.

La premisa de La hija equivocada, de Dandy Smith, es potente y consigue que empecemos la lectura con muchas ganas de descubrir qué se esconde tras ese regreso. Caitlin lleva dieciséis años arrastrando la culpa por lo ocurrido aquella noche. Desde entonces, se ha esforzado por ser la hija perfecta, intentando compensar la ausencia de Olivia y cumplir las expectativas de sus padres, incluso a costa de relegar sus propios deseos.

"Debo a mis padres la hija que perdieron. Que siguió perdida por mi culpa".
Dandy Smith, La hija equivocada

Por eso, la reaparición de su hermana no solo remueve el pasado, sino que amenaza el equilibrio que Caitlin había construido. Mientras sus padres se entregan a la felicidad de haber recuperado a su hija, ella empieza a detectar comportamientos que no encajan y se encuentra cada vez más sola en sus sospechas. La tensión entre ellos crece y la autora logra que también nosotros empecemos a dudar de Caitlin. ¿Está percibiendo señales que los demás prefieren ignorar o su propia historia la está llevando a interpretar la realidad de forma equivocada?

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A esta trama se suma una segunda línea narrativa, protagonizada por Elinor y Heath, dos hermanos que viven en una gran mansión y mantienen una relación tan peculiar como inquietante. Sus capítulos alternos introducen nuevas incógnitas y van adquiriendo importancia a medida que avanzamos, hasta encajar con la historia principal y contribuir a los giros finales.

"—El caso es— dice la mujer, con voz suave, maternal— que puedes querer tanto algo 
que lo aprietes con demasiada fuerza y lo aplastes, y lo mates".
Dandy Smith, La hija equivocada

La hija equivocada es un thriller que sabe administrar la información y mantener viva la intriga. Una lectura muy entretenida, con una premisa que engancha desde el principio y una trama que nos invita a seguir avanzando para descubrir qué hay realmente detrás del regreso de Olivia.

Dandy Smith creció en Kettering, Northamptonshire, y trabajó como gestora de derechos en una pequeña editorial antes de cursar un máster en escritura creativa. En sus novelas explora historias oscuras e ingeniosas, con especial interés por las relaciones complejas y los personajes femeninos de carácter. Sus libros se han publicado en más de doce países y actualmente se dedica a la escritura a tiempo completo.