miércoles, 30 de septiembre de 2026

LA PASAJERA | Jessie García

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Dos mujeres coinciden en un avión rumbo a Denver. A primera vista no tienen demasiado en común: Stephanie Monroe es una reconocida productora de televisión, mientras que Jasmine Littleton acaba de escapar de una relación abusiva y trata de empezar de nuevo. Un encuentro aparentemente casual que terminará teniendo consecuencias mucho más importantes de lo que ninguna de las dos podría imaginar.

"Al entrar en la pasarela sentí una oleada de emoción. Casi a mitad de la rampa, me quité la gorra de béisbol, sacudí mi largo pelo rubio y metí la gorra en el bolso. Era la nueva yo".
Jessie Garcia, La pasajera

La pasajera, de Jessie Garcia, es una novela que juega desde el principio con nuestra necesidad de entender qué está ocurriendo. Después de ese vuelo comienzan a sucederse una serie de acontecimientos cada vez más inquietantes y cuando las dos mujeres desaparecen la historia se convierte en un puzle del que iremos recibiendo piezas desde diferentes lugares.

La autora utiliza varios puntos de vista y los necesita para construir la historia. No se trata simplemente de contar lo mismo desde diferentes personajes y saltos en el tiempo: muchas veces una escena que creemos haber comprendido adquiere un significado diferente cuando la contemplamos desde otra perspectiva. Esa información que llega de manera fragmentada nos obliga a recomponer constantemente lo que creemos saber.

El resultado es una lectura con una sensación de desconcierto bastante conseguida. Y cuando crees que empiezas a tener claro lo ocurrido, aparece una nueva pieza que vuelve a mover el tablero.

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Es también una novela muy ágil. La intriga está bien dosificada y los diferentes puntos de vista funcionan como pequeños impulsos que nos llevan hacia el siguiente capítulo. Queremos saber qué ha sucedido, qué relación existe entre determinados personajes y, sobre todo, cuánto de lo que estamos creyendo entender se corresponde realmente con la historia.

Y llegamos al tramo final. El giro que plantea Jessie Garcia es realmente sorprendente. Es de esos desenlaces que, si has pasado buena parte de la novela haciendo teorías, probablemente no hayas conseguido anticipar. Reconozco que me ha resultado difícil verlo venir y que consigue cambiar nuestra perspectiva sobre algunos de los acontecimientos anteriores.

"Nunca me había sentido tan bien deshaciéndome de alguien".
Jessie Garcia, La pasajera

La pasajera es un thriller rápido y entretenido, construido alrededor de diferentes perspectivas, saltos en el tiempo y de una intriga que sabe mantener la incertidumbre. Una lectura especialmente disfrutable para quienes entramos en este tipo de historias intentando averiguar qué está ocurriendo antes de que el libro nos lo cuente. Y aquí la autora consigue guardarse alguna sorpresa.

Jessie Garcia desarrolló su carrera en el periodismo televisivo, donde fue la primera mujer en Wisconsin en ejercer como presentadora deportiva y reportera a pie de campo. Posteriormente trabajó en la gestión de medios y en la formación de periodistas. La pasajera es su debut en la ficción, un thriller en el que combina su experiencia periodística con su pasión por contar historias.


miércoles, 23 de septiembre de 2026

CAMBIAR EL AGUA DE LAS FLORES | Valérie Perrin

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Hay personajes que consiguen atravesar una historia y terminar quedándose un poco con nosotros. Violette Toussaint es uno de ellos.

En Cambiar el agua de las flores, Valérie Perrin nos presenta a Violette, la guardiana de un pequeño cementerio de Borgoña. Su trabajo podría parecer ligado únicamente a la muerte, pero en realidad el cementerio se convierte en el lugar desde el que Violette sigue conectada con la vida: escucha a quienes llegan, conoce sus historias, cuida los pequeños detalles y establece vínculos con las personas que trabajan y pasan por allí.

Hay un dolor profundo en su historia, uno que no desaparece porque la vida continúe. Lo que me ha conmovido de Violette es precisamente la manera en que decide seguir adelante con él.

"Cuando Léonine apareció, mi juventud se rompió tan violentamente como un vaso de porcelana contra el suelo de baldosas. Fue ella quien enterró mi vida juvenil. En pocos minutos, pasé de la risa a las lágrimas, del buen tiempo a la lluvia. Como un cielo de marzo, me convertí al mismo tiempo en las escampadas y los chaparrones. Todos mis sentidos estaban alerta, agudizados como los de un ciego".
Cambiar el agua de las flores, Valérie Perrin

No intenta borrar lo ocurrido ni convertirlo en algo que ya no le afecte. Encuentra, en cambio, una forma de convivir con ese dolor. Su dedicación al cementerio, su manera de tratar a las personas que llegan hasta allí e incluso ese registro tan personal y cuidado de determinados detalles de los funerales dicen mucho de ella. Son pequeños gestos que muestran cómo ha conseguido transformar el cuidado de los demás en una manera de mantenerse en pie.

Y hay algo más que me ha gustado mucho de la novela: la escritura de Valérie Perrin. La autora tiene una forma muy especial de describir las emociones y los recuerdos a través de los sentidos. Colores, olores, formas, pequeños detalles… La lectura se convierte en un viaje sensorial en el que muchas escenas casi pueden percibirse además de leerse. Hay momentos de una belleza muy delicada, sin necesidad de recargarlos.

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Aunque el duelo y la pérdida tienen un peso evidente, la novela no se limita a explorar el dolor. Hay también un componente de misterio que me ha resultado especialmente interesante y que, de alguna manera, conecta con lo que ya encontré en Tatá, otra obra de la autora. Existen secretos, acontecimientos que necesitamos comprender y preguntas que permanecen abiertas durante buena parte de la lectura. Esa necesidad de esclarecer lo ocurrido funciona como uno de los motores de la narración y consigue que, además de dejarnos llevar por las historias y los personajes, queramos seguir avanzando para descubrir cómo encajan las piezas.

Pero si tuviera que quedarme con una sensación después de leerla, sería la esperanza. No una esperanza fácil, luminosa porque sí. La novela plantea una esperanza que llega después de atravesar mucho dolor y que exige esfuerzo. Porque hay heridas que no desaparecen y pérdidas con las que no dejamos de convivir. Lo que cambia es nuestra manera de vivir con ellas. Y quizá ahí reside buena parte de la belleza de la historia: en entender que continuar no significa olvidar.

"Mi vida era un campo en ruinas, en medio del cual un soldado desconocido me había enviado una placa funeraria y una carta".
Cambiar el agua de las flores, Valérie Perrin

Cambiar el agua de las flores me ha parecido una novela profundamente humana, de esas que consiguen emocionar sin necesitar recurrir constantemente a la emoción fácil. Una historia de pérdidas, vínculos, secretos y segundas oportunidades, pero, sobre todo, de personas que intentan encontrar una manera de seguir viviendo después de aquello que las ha cambiado.

Y ahora tengo muchísimas ganas de ver cómo se traslada todo esto a la pantalla. La adaptación cinematográfica, dirigida por Jean-Pierre Jeunet, director de Amélie, está a punto de estrenarse y, después de haber disfrutado tanto de esta novela, tengo claro que quiero verla.

Valérie Perrin (Remiremont, 1964) se estrenó en el panorama literario con Les Oubliés du dimanche, una obra aclamada por la crítica que obtuvo una docena de premios, entre ellos el Choix des Libraires Littérature. Su segunda novela, Changer l’eau des fleurs, fue galardonada con el Prix Maison de la Presse y se convirtió en un fenómeno internacional. Con Trois, su tercer título, conquistó a más de 750.000 lectores. En 2019 y 2022, Le Figaro la incluyó entre los diez autores más vendidos en Francia. Sus obras, traducidas a más de 38 idiomas, suman ya más de seis millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.

domingo, 20 de septiembre de 2026

LOS VECINOS DE ENFRENTE | Nicole Trope

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En la calle Hogarth todo parece estar en orden. Casas bonitas, vecinos que se conocen, barbacoas, niños y esa sensación de pequeña comunidad en la que todo el mundo termina sabiendo un poco de la vida de los demás. Pero hay pequeños detalles que empiezan a llamar la atención.

Unos niños que no van al colegio. Una puerta que nunca se abre del todo. Una vecina que observa ciertas cosas y empieza a hacerse preguntas. Un repartidor que intenta entregar un paquete y se encuentra con una situación que no termina de comprender. Y, sobre todo, esa duda tan incómoda que aparece cuando creemos que algo puede estar ocurriendo, pero no sabemos si tenemos derecho a intervenir.

Los vecinos de enfrente, de Nicole Trope, juega con ese desconcierto inicial. Durante buena parte de la lectura sabemos que algo está sucediendo, pero no sabemos exactamente qué. Y la autora consigue que esa incertidumbre resulte especialmente efectiva porque no nos entrega la historia desde una única perspectiva.

"Debería haberme ido entonces, pero mantuve la esperanza. Por algún motivo extraño sigo esperando que todo eso se pueda arreglar, que las cosas se solucionen.
Solo tenía que hacer algo drástico, algo grande".
Los vecinos de enfrente, Nicole Trope

Los capítulos van alternando las voces de distintos personajes y cada uno aporta una pieza diferente. Vemos lo que ocurre desde fuera, pero también nos acercamos poco a poco a quienes están dentro de esa casa y conocemos sus pensamientos, sus miedos y aquello que cada uno cree estar viviendo. El resultado es un puzle que, al principio, parece tener demasiadas piezas sueltas y que poco a poco empieza a adquirir forma.

Y aquí entra una de las cosas que más disfrutamos los lectores de thriller: hacer nuestras propias conjeturas. Intentar averiguar quién está detrás de lo que ocurre, qué lo ha provocado y hasta dónde llega realmente el peligro es prácticamente inevitable. Algunas sospechas pueden parecer evidentes para quienes están acostumbrados al género, pero Nicole Trope se guarda más de una carta para el tramo final y consigue introducir giros que modifican nuestra percepción de lo que hemos ido leyendo.

Me ha gustado especialmente cómo maneja la información. La novela no necesita explicarlo todo desde el principio para mantener nuestra atención. Al contrario: ese desconocimiento inicial es precisamente lo que nos hace seguir avanzando. Queremos entender qué sucede en esa casa, pero también queremos saber qué historia esconde cada personaje y cómo han llegado hasta allí.

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Es una lectura rápida y muy ágil, de esas que se leen con facilidad porque la intriga está constantemente empujándonos hacia el capítulo siguiente. Y aunque parte de una situación que parece muy concreta, a medida que avanzamos descubrimos que las conexiones entre los personajes son más complejas de lo que aparentaban.

"Su confusión era vidente; su desesperación, algo que yo podía sentir".
Los vecinos de enfrente, Nicole Trope

Una novela de suspense construida alrededor de una pregunta sencilla pero muy efectiva: qué ocurre cuando algo no parece estar bien y nadie está completamente seguro de si debe intervenir. Porque a veces basta con mirar un poco más de cerca para descubrir que detrás de una puerta cerrada puede estar ocurriendo mucho más de lo que imaginábamos.

Nicole Trope nació y vive en Sídney, Australia. Su camino hacia la escritura no fue precisamente directo: comenzó estudiando Derecho en la universidad, pero una mala experiencia en uno de sus primeros trabajos académicos le hizo descubrir que quizá lo suyo estaba más cerca de contar historias que de ejercer la abogacía. Construyó una trayectoria literaria que la ha llevado a publicar varias novelas superventas. Los vecinos de enfrente forma parte de esa producción de suspense con la que se ha ganado lectores tanto en Australia como fuera de ella.