Cuando surge la posibilidad de retomar su vida profesional, Paula se ve obligada a plantearse buscar ayuda para cuidar a los niños. Es entonces cuando aparece la joven canguro. Su llegada, aparentemente casual, resulta inquietante desde el primer momento. Un detalle en su aspecto perturba profundamente a Paula, pero, de forma paradójica, también es lo que la empuja a contratarla. A partir de ahí, la historia se va cargando de una tensión soterrada que no deja de crecer.
El gran logro de la novela es cómo convierte lo cotidiano en amenaza. El día a día doméstico se llena de gestos mínimos, silencios, miradas y situaciones que podrían parecer inofensivas, pero que generan una sensación constante de inquietud. El lector duda: ¿estamos viendo la realidad a través de una mente fracturada o hay algo verdaderamente oscuro ocurriendo dentro de esa casa?
La maternidad, tema recurrente en la obra de Pablo Rivero, se muestra aquí con todas sus aristas. Nada de idealización: hay amor, sí, pero también celos entre hermanos, pensamientos intrusivos, culpa y una presión constante por “hacerlo bien”. El hijo mayor percibe el cambio en su madre tras la llegada del bebé, y esa dinámica familiar nos hace cuestionar si el miedo de Paula tiene una causa real o si responde a un desequilibrio interno.
El punto de inflexión llega con la aparición de una segunda voz narrativa. Ese cambio de perspectiva reordena el relato, explica muchas de las piezas que no encajaban y transforma la historia en algo todavía más perturbador. El lector comprende entonces que la verdad era mucho más incómoda de lo que imaginaba.
Con capítulos cortos, un ritmo frenético y una atmósfera opresiva muy bien sostenida, La canguro es otra novela de Pablo Rivero que se devora y deja poso. Un thriller psicológico oscuro, adictivo, que juega con la percepción, la culpa y los límites de la maternidad, y que confirma, una vez más, la capacidad del autor para incomodar y atrapar al lector hasta la última página.
Pablo Rivero es licenciado en Comunicación Audiovisual y cuenta con una extensa trayectoria como actor en cine, teatro y televisión, siendo especialmente conocido por su papel en Cuéntame cómo pasó. En paralelo, ha desarrollado una sólida carrera literaria centrada en el thriller psicológico. Debutó como novelista con No volveré a tener miedo y desde entonces ha publicado títulos como Penitencia, Dulce hogar, La matriarca o El rebaño, explorando los aspectos más oscuros de la conducta humana y las dinámicas familiares. Su narrativa, intensa y perturbadora, ha sido comparada con la de Pierre Lemaitre.








