En la calle Hogarth todo parece estar en orden. Casas bonitas, vecinos que se conocen, barbacoas, niños y esa sensación de pequeña comunidad en la que todo el mundo termina sabiendo un poco de la vida de los demás. Pero hay pequeños detalles que empiezan a llamar la atención.
Unos niños que no van al colegio. Una puerta que nunca se abre del todo. Una vecina que observa ciertas cosas y empieza a hacerse preguntas. Un repartidor que intenta entregar un paquete y se encuentra con una situación que no termina de comprender. Y, sobre todo, esa duda tan incómoda que aparece cuando creemos que algo puede estar ocurriendo, pero no sabemos si tenemos derecho a intervenir.
Los vecinos de enfrente, de Nicole Trope, juega con ese desconcierto inicial. Durante buena parte de la lectura sabemos que algo está sucediendo, pero no sabemos exactamente qué. Y la autora consigue que esa incertidumbre resulte especialmente efectiva porque no nos entrega la historia desde una única perspectiva.
Los capítulos van alternando las voces de distintos personajes y cada uno aporta una pieza diferente. Vemos lo que ocurre desde fuera, pero también nos acercamos poco a poco a quienes están dentro de esa casa y conocemos sus pensamientos, sus miedos y aquello que cada uno cree estar viviendo. El resultado es un puzle que, al principio, parece tener demasiadas piezas sueltas y que poco a poco empieza a adquirir forma.
Y aquí entra una de las cosas que más disfrutamos los lectores de thriller: hacer nuestras propias conjeturas. Intentar averiguar quién está detrás de lo que ocurre, qué lo ha provocado y hasta dónde llega realmente el peligro es prácticamente inevitable. Algunas sospechas pueden parecer evidentes para quienes están acostumbrados al género, pero Nicole Trope se guarda más de una carta para el tramo final y consigue introducir giros que modifican nuestra percepción de lo que hemos ido leyendo.
Me ha gustado especialmente cómo maneja la información. La novela no necesita explicarlo todo desde el principio para mantener nuestra atención. Al contrario: ese desconocimiento inicial es precisamente lo que nos hace seguir avanzando. Queremos entender qué sucede en esa casa, pero también queremos saber qué historia esconde cada personaje y cómo han llegado hasta allí.
Es una lectura rápida y muy ágil, de esas que se leen con facilidad porque la intriga está constantemente empujándonos hacia el capítulo siguiente. Y aunque parte de una situación que parece muy concreta, a medida que avanzamos descubrimos que las conexiones entre los personajes son más complejas de lo que aparentaban.
Una novela de suspense construida alrededor de una pregunta sencilla pero muy efectiva: qué ocurre cuando algo no parece estar bien y nadie está completamente seguro de si debe intervenir. Porque a veces basta con mirar un poco más de cerca para descubrir que detrás de una puerta cerrada puede estar ocurriendo mucho más de lo que imaginábamos.
Nicole Trope nació y vive en Sídney, Australia. Su camino hacia la escritura no fue precisamente directo: comenzó estudiando Derecho en la universidad, pero una mala experiencia en uno de sus primeros trabajos académicos le hizo descubrir que quizá lo suyo estaba más cerca de contar historias que de ejercer la abogacía. Construyó una trayectoria literaria que la ha llevado a publicar varias novelas superventas. Los vecinos de enfrente forma parte de esa producción de suspense con la que se ha ganado lectores tanto en Australia como fuera de ella.





