lunes, 7 de septiembre de 2026

NADIE LO VIO VENIR | Shari Lapena

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Hay algo que Shari Lapena maneja especialmente bien: tomar una situación cotidiana, aparentemente segura, y abrir una grieta en ella hasta que todo lo que parecía estable comienza a tambalearse.

En Nadie lo vio venir, esa grieta aparece cuando Bryden no recoge a su hija de la guardería. Su marido recibe una llamada, regresa a casa con la niña y encuentra algo que resulta todavía más inquietante que una simple ausencia: el coche de Bryden continúa en el garaje, sus pertenencias están donde deberían estar y nada parece indicar que haya abandonado el edificio. Pero Bryden no está.

La pregunta parece sencilla: ¿qué ha ocurrido con ella? La respuesta, por supuesto, no lo es.

"Es como si la hubieran... interrumpido y se la hubiera tragado la tierra".
Shari Lapena, Nadie lo vio venir

La desaparición de Bryden me ha parecido una premisa especialmente perturbadora porque el misterio queda concentrado en un espacio muy concreto. El edificio en el que vive, que debería representar seguridad y privacidad, se convierte poco a poco en un lugar lleno de posibles secretos. Si Bryden no ha salido de allí, las posibilidades empiezan a estrecharse. Y, con ellas, también la lista de personas en las que se puede confiar.

Porque si algo caracteriza a las novelas de Shari Lapena es precisamente esa capacidad para ir desmontando la imagen que tenemos de sus personajes. Al principio conocemos matrimonios aparentemente estables, vecinos respetables, amigos cercanos, familiares que parecen no tener nada que ocultar hasta que la investigación comienza a hacer preguntas. Entonces empiezan a aparecer las grietas.

Un secreto lleva a otro. Una explicación que parecía convincente deja de serlo. Y cada personaje que parecía estar fuera de toda sospecha encuentra, de repente, un motivo para entrar en ella.

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En esta ocasión, como lectora habitual de la autora, he de reconocer que intuí bastante pronto cuál podía ser el desenlace. Sin embargo, esto no ha empañado mi experiencia de lectura. Porque una cosa es creer saber hacia dónde se dirige una historia y otra muy distinta conocer todos los detalles que la rodean. Y ahí es donde la novela sigue jugando sus cartas.

Lapena introduce información de forma progresiva y va añadiendo nuevas perspectivas a una trama que parecía mucho más sencilla de lo que realmente es. Hay revelaciones que modifican la percepción que tenemos de algunos personajes y detalles que, aunque no necesariamente cambian la dirección que creemos haber adivinado, sí consiguen sorprendernos por el camino.

La lectura, además, es tremendamente ágil. Los capítulos cortos y directos contribuyen a que las páginas avancen casi sin darnos cuenta y hacen que Nadie lo vio venir sea uno de esos thrillers que funcionan especialmente bien cuando buscas una historia capaz de engancharte desde el principio.

En este sentido, estamos ante un domestic noir muy reconocible dentro de la bibliografía de la autora. Las relaciones personales, las apariencias y todo aquello que se esconde detrás de una vida aparentemente perfecta vuelven a ocupar un lugar fundamental. Nada es tan sencillo como parece y nadie termina siendo exactamente quien creíamos conocer.

"Le parece comprender ahora por qué algunas personas se vuelven locas. Quizá sea el fruto de una elección: huir a otro lugar de la mente porque la realidad es demasiado insoportable".
Shari Lapena, Nadie lo vio venir

Y después llega el tramo final. Personalmente, es una de las cosas que más disfruto de las novelas de Shari Lapena. La autora tiene una especial habilidad para tensar la trama hasta los últimos capítulos, cuando las revelaciones comienzan a sucederse y la sensación es la de estar avanzando cada vez más deprisa hacia el desenlace. Incluso cuando parece que todo empieza a encajar, todavía queda espacio para alguna sorpresa más.

Nadie lo vio venir quizá no ha conseguido engañarme por completo respecto a la resolución, pero sí me ha atrapado, me ha entretenido muchísimo y ha vuelto a ofrecerme muchos de los elementos que más disfruto en las novelas de Shari Lapena: una premisa inquietante, personajes de los que conviene desconfiar, secretos que aparecen en el momento menos esperado y un ritmo que hace difícil abandonar la lectura.

Una recomendación muy clara para quienes ya conocen a la autora y buscan otra dosis de su receta de domestic noir, pero también para quienes tengan ganas de sumergirse en un thriller ágil, adictivo y plagado de revelaciones.

Shari Lapena trabajó como abogada y profesora de inglés antes de dedicarse por completo a la escritura. Alcanzó el éxito internacional con La pareja de al lado, que se convirtió en la novela más vendida en el Reino Unido en 2017 y cuyos derechos fueron adquiridos para su adaptación televisiva.

Desde entonces ha consolidado su nombre dentro del thriller con títulos como Un extraño en casa, Un invitado inesperado, Alguien a quien conoces, Su último día, Una familia no tan feliz, ¿Pero qué has hecho? y Aquí todos mienten. Sus novelas han ocupado los primeros puestos de las listas de superventas del Sunday Times y el New York Times, y su obra suma ya más de siete millones de ejemplares vendidos.




martes, 1 de septiembre de 2026

LA CASA DE AL LADO | Anne Rivers Siddons

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Hay casas encantadas que arrastran siglos de oscuridad. Mansiones abandonadas, habitaciones clausuradas, antiguos crímenes, muertes inexplicables y un pasado que parece haberse quedado atrapado entre sus paredes. Y después está La casa de al lado, de Anne Rivers Siddons, una novela que toma buena parte de lo que esperamos encontrar en una historia de casas encantadas y decide darle la vuelta.

Porque la casa que protagoniza esta historia no es antigua. No tiene un pasado, ni una historia de maldiciones que haya pasado de generación en generación. Es una construcción nueva, moderna, luminosa y espectacular que cualquiera querría tener como vecina. 

La vida de Colquitt y Walter Kennedy transcurre plácidamente en un acomodado vecindario de las afueras de Atlanta. Su rutina, sus amistades y su posición social forman parte de un mundo aparentemente estable, construido sobre relaciones de años, reuniones, compromisos y esa particular forma de entender la vida que caracteriza a una determinada sociedad sureña. Todo empieza a cambiar cuando una nueva casa comienza a levantarse en el terreno junto a la suya.

"Si fuera una casa antigua, casi pensaría que está encantada, pero ¿quién ha oído hablar de una casa encantada de obra nueva, de menos de un año de antigüedad?".
Anne Rivers Siddons, La casa de al lado

Incluso antes de que esté terminada, empiezan a suceder cosas. Accidentes. Desgracias. Situaciones que, tomadas de forma aislada, podrían parecer fruto de la casualidad. Y es entonces cuando comienza la verdadera inquietud.

Uno de los grandes aciertos de La casa de al lado es que no vivimos lo que ocurre principalmente desde dentro de esa vivienda. Anne Rivers Siddons sitúa a sus vecinos como observadores privilegiados de unos acontecimientos que poco a poco van alterando no solo la vida de quienes habitan la casa, sino también la de quienes los rodean. Esa mirada exterior convierte al lector en una especie de testigo que intenta comprender qué está ocurriendo mientras las piezas empiezan a desordenarse.

No es una novela que busque aterrorizarnos mediante escenas impactantes ni sobresaltos continuos. Su terror es mucho más psicológico, construido a partir de pequeños detalles, comportamientos que comienzan a cambiar, relaciones que se deterioran y una sensación creciente de que algo invisible se está infiltrando en la vida de los personajes.

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Y quizá lo más inquietante sea precisamente la duda sobre el origen de ese mal. Porque a medida que avanzamos resulta inevitable preguntarse hasta qué punto la casa es responsable de lo que sucede o si, en realidad, simplemente está sacando a la superficie algo que ya existía. Los miedos. Las obsesiones. Las inseguridades. Las debilidades que cada personaje intenta mantener ocultas y que, de pronto, parecen adquirir una fuerza capaz de destruirlo todo.

Anne Rivers Siddons construye esa sensación con una enorme paciencia. La historia no necesita precipitarse porque sabe que la inquietud funciona mejor cuando se instala poco a poco. Cuando todavía no estamos seguros de haber visto algo extraño, pero ya no podemos dejar de buscarlo.

También resuelta interesante el retrato social que acompaña a la historia. Más allá del componente sobrenatural, la novela observa con bastante agudeza un mundo de apariencias, esnobismos, prejuicios y relaciones sociales en el que todo parece perfectamente ordenado hasta que empiezan a aparecer las grietas. La voz de Colquitt nos introduce en ese pequeño universo y, mientras ella observa lo que ocurre a su alrededor, también vamos descubriendo las contradicciones y miserias de quienes lo habitan.

"—Nuestro problema es que no hemos tenido ningún problema —dije—. Quiero decir problemas de verdad, no como los que tuvieron los Harralson, o Luke Abbot, o los pobres Sheenan. Estamos tan aislados, gordos y felices aquí que nos hemos olvidado de que existen el dolor y los problemas reales en el mundo. Oh, sí, Claire, incluso entre la gente «agradable». No culpes a la casa. Eso es absurdo".
Anne Rivers Siddons, La casa de al lado

Es una novela publicada originalmente en 1978 y, sin embargo, me ha sorprendido lo bien que ha envejecido. Hay, por supuesto, elementos propios de su época, pero su forma de abordar el miedo y las relaciones humanas sigue funcionando con eficacia. Quizá porque los temores que explora son bastante universales: el miedo a no sentirnos a salvo en nuestro hogar, a no reconocernos a nosotros mismos o a descubrir que el peligro puede manifestarse de formas contra las que no tenemos opción de vencer.

La casa de al lado es una historia adictiva, inquietante y muy original dentro de un subgénero que parecía haber explorado ya todas las posibilidades. Su mayor virtud es no necesitar una sucesión de escenas terroríficas para crear una atmósfera que se vuelve cada vez más incómoda. Todo sucede a fuego lento. Y cuando el lector empieza a comprender que algo no funciona, ya está completamente atrapado.

Y entonces llega el final. Un cierre que da a la historia ese último golpe de efecto y consigue que, incluso después de terminarla, sigamos pensando en esa casa.

Una novela que recomiendo especialmente a quienes disfruten del terror psicológico, las atmósferas inquietantes y las historias en las que lo verdaderamente perturbador no siempre es aquello que vemos, sino aquello que sospechamos.

"La habitación era blanca y luminosa y estaba tranquila y silenciosa, pero en ella rugían y aullaban sonidos insonoros".
Anne Rivers Siddons, La casa de al lado

Anne Rivers Siddons (1936-2019) fue una novelista estadounidense cuya obra estuvo profundamente ligada al Sur de Estados Unidos y a las tensiones entre tradición y modernidad que atraviesan su historia y su sociedad. Durante su etapa universitaria en Auburn destacó por sus escritos y por defender públicamente el fin de la segregación, una postura que terminó costándole su puesto en la publicación estudiantil. Más tarde trabajó en publicidad y formó parte del equipo fundador de la revista Atlanta antes de dedicarse por completo a la literatura. A lo largo de su carrera publicó diecinueve novelas, varias de ellas convertidas en superventas. La casa de al lado, publicada originalmente en 1978 y hasta ahora inédita en español, fue su única incursión en el terror y sigue siendo una de las propuestas más singulares del género de la casa encantada.


martes, 7 de julio de 2026

LA ESCRITORA | James Patterson y J.D Barker


La escritora, de James Patterson y J.D. Barker es un thriller que hace desconfiar al lector constantemente de lo que cree haber descubierto. Porque ir dinamitando los cimientos de las deducciones de los lectores más dados a las conjeturas parece la misión de estos dos autores que firman este brillante thriller policíaco.

La novela arranca con una escena difícil de olvidar. El detective Declan Shaw recibe una llamada urgente que lo lleva hasta uno de los edificios más emblemáticos de Nueva York. Allí encuentra a Denise Morrow, una célebre escritora de true crime, cubierta de sangre junto al cadáver de su marido. La situación parece bastante clara. Quizá demasiado.

Desde ese primer momento, la historia se convierte en una investigación en la que cada nueva respuesta genera varias preguntas más. Lo que inicialmente parecen pruebas sólidas empieza a resquebrajarse. Los indicios cambian de dirección. Los sospechosos se multiplican. Las certezas desaparecen.

"La escritora sabe muy bien cómo esconder un crimen, pero, en lugar de hacerlo, se quedó sentada en mitad de todo aquel caos y esperó a que todos la señalaran con el dedo".
James Patterson, J.D. Barker, La escritora

Uno de los grandes aciertos de la novela es cómo juega con las expectativas del lector. La persona que en un principio parece culpable deja de parecerlo. Quien parecía irrelevante adquiere una importancia inesperada. La investigación llega incluso a señalar a personas que parecían estar completamente fuera de sospecha.

A medida que avanzamos, los autores construyen una red cada vez más compleja en la que pasado y presente se entrelazan constantemente. Casos antiguos resurgen, nuevas revelaciones alteran la percepción de los hechos y el lector se encuentra en una posición muy similar a la de los investigadores: intentando averiguar quién manipula a quién y qué parte de la historia sigue oculta.

La gestión de la información es uno de los aspectos más destacados de la novela. Patterson y Barker saben exactamente cuándo revelar un dato, cuándo ocultarlo y cuándo permitir que el lector llegue a una conclusión equivocada. El resultado es una tensión constante que convierte la lectura en una experiencia difícil de abandonar.

También funciona especialmente bien el personaje de Denise Morrow. Como autora especializada en crímenes, su presencia añade una interesante capa metanarrativa a la historia. Resulta inevitable preguntarse cuánto sabe realmente, cuánto está ocultando y si es una víctima atrapada en una situación imposible o alguien mucho más peligroso de lo que aparenta.

Y cuando parece que todas las piezas empiezan a encajar, llega el desenlace. Un final que no solo resuelve el misterio, sino que vuelve a sacudir la historia una última vez y deja al lector contemplando la última página con auténtica incredulidad.

"Se ha mostrado como culpable a sabiendas de que ninguna de las pruebas encajaría"
James Patterson, J.D. Barker, La escritora

La escritora es un thriller policíaco muy eficaz, construido sobre giros constantes, sospechas cambiantes y una planificación narrativa extremadamente precisa. Una novela ideal para quienes disfrutan formulando teorías, buscando contradicciones y tratando de adelantarse a los investigadores. 

James Patterson es uno de los autores más leídos del mundo. Sus novelas de suspense y thriller acumulan cientos de millones de ejemplares vendidos y han convertido personajes como Alex Cross o Michael Bennett en referentes del género. Su capacidad para construir historias de lectura compulsiva lo ha situado durante décadas entre los escritores más populares del panorama internacional.

J.D. Barker es autor de numerosos thrillers de éxito y uno de los nombres más destacados del suspense contemporáneo. Conocido por su trilogía El cuarto mono, ha desarrollado un estilo caracterizado por la tensión psicológica, los giros inesperados y la construcción de tramas complejas que mantienen al lector en vilo hasta la última página.



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