miércoles, 28 de octubre de 2026

LA HIJA EQUIVOCADA | Dandy Smith

LA_HIJA_EQUIVOCADA_DANDY_SMITH

Olivia desapareció cuando tenía lugar la primera noche que sus padres dejaron solas en casa a sus dos hijas. Dieciséis años después regresa con su familia, que ya había perdido toda esperanza de volver a encontrarla. Pero su vuelta despierta las sospechas de su  hermana Caitlin, que no termina de reconocer en ella a la niña con la que compartió su infancia.

La premisa de La hija equivocada, de Dandy Smith, es potente y consigue que empecemos la lectura con muchas ganas de descubrir qué se esconde tras ese regreso. Caitlin lleva dieciséis años arrastrando la culpa por lo ocurrido aquella noche. Desde entonces, se ha esforzado por ser la hija perfecta, intentando compensar la ausencia de Olivia y cumplir las expectativas de sus padres, incluso a costa de relegar sus propios deseos.

"Debo a mis padres la hija que perdieron. Que siguió perdida por mi culpa".
Dandy Smith, La hija equivocada

Por eso, la reaparición de su hermana no solo remueve el pasado, sino que amenaza el equilibrio que Caitlin había construido. Mientras sus padres se entregan a la felicidad de haber recuperado a su hija, ella empieza a detectar comportamientos que no encajan y se encuentra cada vez más sola en sus sospechas. La tensión entre ellos crece y la autora logra que también nosotros empecemos a dudar de Caitlin. ¿Está percibiendo señales que los demás prefieren ignorar o su propia historia la está llevando a interpretar la realidad de forma equivocada?

LA_HIJA_EQUIVOCADA_DANDY_SMITH

A esta trama se suma una segunda línea narrativa, protagonizada por Elinor y Heath, dos hermanos que viven en una gran mansión y mantienen una relación tan peculiar como inquietante. Sus capítulos alternos introducen nuevas incógnitas y van adquiriendo importancia a medida que avanzamos, hasta encajar con la historia principal y contribuir a los giros finales.

"—El caso es— dice la mujer, con voz suave, maternal— que puedes querer tanto algo 
que lo aprietes con demasiada fuerza y lo aplastes, y lo mates".
Dandy Smith, La hija equivocada

La hija equivocada es un thriller que sabe administrar la información y mantener viva la intriga. Una lectura muy entretenida, con una premisa que engancha desde el principio y una trama que nos invita a seguir avanzando para descubrir qué hay realmente detrás del regreso de Olivia.

Dandy Smith creció en Kettering, Northamptonshire, y trabajó como gestora de derechos en una pequeña editorial antes de cursar un máster en escritura creativa. En sus novelas explora historias oscuras e ingeniosas, con especial interés por las relaciones complejas y los personajes femeninos de carácter. Sus libros se han publicado en más de doce países y actualmente se dedica a la escritura a tiempo completo.


lunes, 26 de octubre de 2026

LA MASACRE DEL VENDEDOR DE GOMINOLAS DEL NEW SEOUL PARK | Cho Yeeun

la-masacre-del-vendedor-de-gominolas-del-new-seul-park-cho-yeeun

En el New Seoul Park, el parque de atracciones más famoso de Corea, un vendedor ofrece gominolas gratuitas con una promesa de lo más tentadora: quienes las compartan con sus seres queridos no volverán a separarse de ellos. Entre los visitantes hay familias, parejas y personas que han llegado hasta allí con expectativas muy diferentes para ese día. Ninguna imagina que, detrás de aquel dulce aparentemente inofensivo, se esconde algo siniestro.

Así comienza La masacre del vendedor de gominolas del New Seoul Park, de Cho Yeeun, una novela breve que parte de una premisa tan insólita como inquietante y la lleva hasta unas consecuencias que no tardan en escapar de cualquier idea de diversión. Lo que comienza como una jornada cualquiera en un parque de atracciones se transforma en una pesadilla grotesca que convierte el lugar en el escenario de algo difícil de olvidar.

"Los gritos de los visitantes del parque que disfrutaban de la montaña rusa se mezclaron con el pánico que estallaba en la plaza".
Cho Yeeun, La masacre del vendedor de gominolas del New Seoul Park

El terror tiene aquí un componente físico, cercano al body horror, que resulta especialmente efectivo. Las transformaciones son grotescas y hay imágenes capaces de provocar esa mezcla de fascinación y rechazo tan característica del género. Sin embargo, el impacto está medido. No se trata de recrearse gratuitamente en lo desagradable ni de convertir la lectura en una sucesión de escenas extremas, sino de utilizar ese elemento para construir una historia perturbadora que también puede resultar accesible para quienes no suelen acercarse al terror corporal.

Otro de los aspectos que más he disfrutado es precisamente la diversidad de personajes y puntos de vista. A medida que el relato avanza, las distintas perspectivas van encajando y añadiendo piezas a un puzle que resulta especialmente interesante por la manera en que amplía nuestra comprensión de lo ocurrido. Y entre todos esos personajes hay uno que me ha conquistado especialmente: el gato que vive en el parque. Su presencia aporta una perspectiva muy particular y algunas de las reflexiones más interesantes de la novela. Su manera de observar lo que sucede introduce una distancia distinta frente al caos y permite que, incluso en una historia tan grotesca, aparezcan pensamientos que van más allá del horror inmediato. También resulta muy peculiar la presencia de otro ser que lo acompaña en parte de su recorrido, cuya identidad se desvela más adelante y que añade una nueva pieza a ese entramado narrativo.

la-masacre-del-vendedor-de-gominolas-del-new-seul-park-cho-yeeun

Bajo esa capa de terror extravagante hay también una radiografía de la sociedad coreana, con sus diferencias de clase, la presión por alcanzar el éxito académico y laboral, el papel de las mujeres dentro y fuera del hogar y esa importancia del dinero que atraviesa prácticamente todos los estratos sociales. Es interesante cómo una novela tan breve y tan difícil de encasillar consigue incorporar estas cuestiones sin dejar de ser una historia de terror. La gominola funciona como detonante de una situación extrema, pero, alrededor de ella, la autora dibuja un mundo reconocible en sus preocupaciones, sus desigualdades y sus contradicciones.

También quiero destacar la edición, que incluye unas maravillosas ilustraciones a todo color al comienzo del libro y una nota final del editor que me ha parecido interesantísima. Esta última aporta información sobre el origen, el desarrollo y la publicación de la historia, y permite acercarse al proceso que hay detrás de una propuesta tan particular.

"La viscosidad en la que se había convertido pronto empezó a cubrir a su madre bajo ella".
Che Yeeun, La masacre del vendedor de gominolas del New Seoul Park

He disfrutado muchísimo de esta lectura. Es breve, original, perturbadora y difícil de clasificar, con una combinación de horror físico y observación social que la convierte en una propuesta diferente. El juego de perspectivas y ese fondo que se va revelando poco a poco terminan de darle forma a una historia que va más allá de su premisa inicial. Una lectura que recomiendo especialmente a quienes busquéis algo distinto para estas fechas, con un punto grotesco y una buena dosis de inquietud.

Cho Yeeun es una de las voces destacadas del terror contemporáneo coreano, conocida por sus historias inquietantes y por combinar el horror con otros géneros. Desde su debut, reconocido con el Kyobo Book Award, ha desarrollado un universo narrativo que ha conectado especialmente con lectores jóvenes. Su colección Cocktails, Love, Zombies superó los 100.000 ejemplares vendidos y se tradujo a varios idiomas. Con La masacre del vendedor de gominolas del New Seoul Park, consolida su proyección internacional con una propuesta tan singular como perturbadora.

viernes, 9 de octubre de 2026

TIEMPO DE GRANADAS | Caterina Karmany

tiempo-de-granadas-caterina-karmany

Margot regresa a Mallorca después de una separación y de una etapa en la que parece haberse alejado no solo de su tierra, sino también de sí misma. Allí vuelve a encontrarse con sus amigas de siempre, con Francina, amiga y vecina de su abuela, y con una casa familiar cargada de recuerdos. Mientras recupera poco a poco su relación con la fotografía y vuelve a mirar el pueblo con otros ojos, el pasado empieza a hacerse presente y la historia de su abuela, Jonaina, adquiere cada vez más peso.

Caterina Karmany construye así una novela coral en la que se alternan dos momentos diferentes: el presente de Margot y su entorno y el pasado de Jonaina, marcado por una época especialmente dura. Ambas líneas terminan dialogando entre sí a través de los vínculos familiares, los silencios, las heridas que permanecen y esa idea de que hay experiencias que, aunque pertenezcan a otra generación, siguen dejando su huella mucho tiempo después.

De las dos líneas temporales, la del pasado ha sido, sin duda, la que más me ha atrapado. Y gran parte de la culpa la tiene Jonaina. Me ha encantado este personaje. Su historia me ha resultado muy interesante y, sobre todo, muy adictiva porque hay una fuerza enorme en la manera en que se enfrenta a todo lo que le toca vivir. Es una mujer que ha crecido en una época en la que salir adelante exigía muchísimo y lo hace enfrentándose a las circunstancias con una determinación que me ha resultado poderosa. No es tanto una fuerza grandilocuente como esa capacidad de seguir avanzando, de hacer lo necesario y de no dejarse paralizar por el miedo o por las dudas.

"Un domingo, cuando regresaba de misa con su hijo colgado como siempre, se dio cuenta de que en los últimos tiempos los niños del barrio del Barracar estaban más flacos, con las piernecitas delgadas como las palomas. También vio que los hombres parecían cadáveres dentro de unos pantalones que un día habían sido de su talla y que ahora tenían que sujetarse con un cordel para que no se les cayeran; las mujeres, con los vestidos harapientos y la mirada apagada y vacía, caminaban encorvadas".
Caterina Karmany, Tiempo de granadas

Creo que es precisamente ahí donde la novela consigue transmitir mejor una de sus ideas de fondo: la supervivencia como herencia. Mujeres que tuvieron que sobreponerse a situaciones muy duras y que, de una forma u otra, dejaron algo detrás para quienes vinieron después. En ese sentido, las dos líneas temporales funcionan como un espejo: no porque sus vidas sean idénticas, sino porque determinadas heridas, miedos o formas de enfrentarse al mundo parecen encontrar ecos de una generación en otra.

La historia de Margot y sus amigas me ha interesado algo menos. Sus problemas, sus relaciones y las distintas situaciones a las que se enfrentan son reconocibles y tienen un componente muy universal. Hay en ellas preocupaciones propias de una generación que ha llegado a una determinada etapa de la vida y empieza a enfrentarse a cambios, frustraciones o preguntas que muchos lectores podrán reconocer. Aun así, personalmente he sentido una conexión mucho mayor con lo que ocurre en el pasado y, especialmente, con Jonaina.

tiempo-de-granadas-caterina-karmany

Hay, además, dos espacios que me han parecido especialmente significativos dentro de la novela. El primero es la casa familiar. No es simplemente el lugar al que Margot regresa. Es un depósito de memoria. Sus paredes han sido testigo de momentos felices y también de episodios dolorosos, de encuentros y desencuentros, de cosas que se dijeron y de otras que nunca llegaron a pronunciarse. Y en ella permanecen también esos secretos que salen a la luz casi por azar, otros que quizá nunca llegaremos a conocer y algunos misterios que se han perdido para siempre porque pertenecen a personas que ya no pueden contarlos.

Algo parecido ocurre con el bar del pueblo, aunque desde una perspectiva completamente distinta. Es un lugar de encuentro, de conversación y de comunidad, pero también de observación constante. En los pueblos pequeños existe esa sensación tan particular de estar siempre rodeado de personas que te conocen, que saben quién eres, quién es tu familia y de dónde vienes. Es una red que puede resultar protectora, porque nadie está completamente solo, pero que también puede convertirse en una forma de control.

Y ahí aparecen los rumores, las miradas y esa dificultad añadida de guardar un secreto cuando todo el mundo conoce a todo el mundo. La confianza con la que se relacionan los personajes tiene precisamente ese carácter tan propio de las pequeñas comunidades: hay cercanía, familiaridad y una especie de refugio colectivo, pero también resulta casi imposible pasar inadvertido.

Karmany consigue, además, que Mallorca tenga una presencia muy importante en la novela. La autora describe con acierto los paisajes que acompañan la historia y logra que el entorno participe de la atmósfera de lo que estamos leyendo. Pero no es solo una cuestión de paisaje. También sabe detenerse en los sentimientos y transmitirlos a través de imágenes, sensaciones y sabores, algo que he apreciado especialmente en la línea del pasado, con la que he llegado a sentirme mucho más conectada.

Tiempo de granadas es una novela sobre mujeres, memoria, vínculos y supervivencia, pero también sobre esos lugares que conservan lo que creíamos olvidado. Una historia en la que el pasado no permanece completamente enterrado porque, de una forma u otra, siempre encuentra la manera de regresar.

Caterina Karmany i Jaume es periodista y ha trabajado como corresponsal de TV3 y Catalunya Ràdio en las Islas Baleares y anteriormente en Madrid. Apasionada por contar historias y lectora desde muy pequeña, debuta en la narrativa con Tiempo de granadas, su primera novela.