lunes, 2 de noviembre de 2026

EL TREN DE LA MEDIANOCHE | Matt Haig

el-tren-de-la-medianoche-matt-haig

Volver al universo de la medianoche ha sido toda una montaña rusa de emociones. Tenía muchas ganas de regresar a él, aunque La biblioteca de la medianoche me removiera tanto por dentro cuando la leí. Y es que Matt Haig tiene esa capacidad de plantear preguntas que parecen sencillas, pero que terminan acompañándonos mucho después de cerrar el libro.

En El tren de la medianoche conocemos a Wilbur, un hombre que, al borde de la muerte, tiene la oportunidad de subir a un tren que le permite regresar a los momentos más relevantes de su vida. Entre ellos están los que compartió con Maggie, el amor de su vida y aquella luna de miel en Venecia que quedó atrás junto con muchas otras cosas que quizá no supo valorar como merecían.

Si en La biblioteca de la medianoche Haig nos invitaba a explorar todas esas vidas que podríamos haber vivido dependiendo de las decisiones que tomáramos, aquí el viaje es diferente. No recorremos las posibilidades de lo que nuestra vida podría haber sido, sino los momentos que realmente la construyeron. Los felices y los dolorosos; aquellos en los que fuimos conscientes de lo que teníamos y aquellos en los que no supimos verlo; las decisiones que hoy nos incomodan y las situaciones que nos marcaron sin que entonces alcanzáramos a comprender hasta qué punto lo harían. Y ahí es donde Wilbur consigue atravesarnos el corazón. Porque, mientras conocemos su historia y lo acompañamos en las distintas paradas de ese tren, es difícil no mirarnos también a nosotros mismos.

La historia de Wilbur nos obliga a detenernos en esos momentos que preferiríamos no volver a vivir, pero también en aquellos que ahora recordamos con una ternura distinta. Porque contemplar nuestro pasado desde el presente cambia inevitablemente nuestra mirada: vemos lo que hicimos, pero también lo que no supimos hacer; lo que dijimos y lo que nos guardamos; lo que parecía insignificante y que con los años ha terminado adquiriendo un significado enorme.

"Hay mucho que asimilar, sin duda. Lo entiendo. Pero tienes que mirar por la ventanilla
siempre que sea posible. No quiero ser quisquillosa, pero la vida pasa por delante de tus ojos
con el objetivo de que la veas"
Matt Haig, El tren de la medianoche

Conocer la vida de Wilbur de esta manera, acompañándolo en un recorrido que no siempre resulta fácil, me ha parecido una experiencia preciosa y en ocasiones dolorosa. Matt Haig tiene una pluma maravillosa para transmitir emociones y convertir una historia aparentemente sencilla en algo que termina tocándonos de cerca. Su forma de escribir consigue que las preguntas que plantea el relato dejen de pertenecer únicamente al protagonista y empiecen a interpelarnos a nosotros.

Es cierto que, después de la sorpresa que supuso para mí La biblioteca de la medianoche, en esta ocasión el planteamiento ya no tiene el mismo componente de novedad. Sin embargo, eso no ha impedido que disfrute muchísimo de la lectura ni que haya llegado a conmoverme. Son dos historias distintas, con recorridos también diferentes, pero ambas comparten esa capacidad de hacernos mirar nuestra vida desde otra perspectiva.

el-tren-de-la-medianoche-matt-haig

Además, hay un momento que me ha emocionado especialmente: una aparición sorpresa que supone un guiño precioso para quienes ya conocemos el universo de la medianoche. No os voy a contar de quién se trata, por supuesto, porque descubrirlo forma parte de la experiencia y prefiero que os encontréis con ese regalo durante la lectura.

Si algo me llevo de esta historia es la importancia de no esperar a que sea demasiado tarde para reconocer aquello que nos hace felices. No dar por hecho a las personas que queremos, no acostumbrarnos tanto a lo bueno que dejemos de verlo y no posponer indefinidamente lo que de verdad importa. Pero, como ocurre con las obras de Haig, creo que cada lector encontrará también sus propias respuestas. Sus libros tienen ese poso que permite que una misma historia nos alcance desde lugares distintos dependiendo de nuestras experiencias, nuestros recuerdos y aquello que estemos atravesando cuando la leemos.

"Algunas etapas personales estaban relativamente vacías. El equivalente temporal al aire. Y luego te topabas con un día, puede que incluso un minuto, que pasaba tanto como una década completa. Que lo era todo. Que tenía el poder de cambiar una vida entera".
Matt Haig, El tren de la medianoche

Si La biblioteca de la medianoche me dejó la reflexión de que ninguna de las vidas posibles nos garantiza una existencia perfecta y de que necesitamos aprender a convivir con las decisiones que hemos tomado, El tren de la medianoche me recuerda algo que quizá sabemos, pero que no siempre conseguimos aplicar: no esperemos a perder lo que nos hace felices para comprender cuánto significaba para nosotros.

He disfrutado muchísimo de este regreso a un universo que ya me había conquistado. Y, una vez más, Matt Haig me reafirma en algo que siento cada vez que leo una de sus historias: tiene un talento especial para hablarnos de la vida, de nuestras contradicciones y de todo aquello que nos hace humanos sin dejar de emocionarnos por el camino.

Matt Haig nació en Sheffield y es autor de novelas superventas como Los humanos, Cómo detener el tiempo y La vida imposible. La biblioteca de la medianoche ha vendido más de doce millones de ejemplares en todo el mundo. También ha publicado obras de no ficción, entre ellas El libro de la esperanza y Razones para seguir viviendo, sus reconocidas memorias sobre la enfermedad mental. Sus libros se han traducido a 56 idiomas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario