lunes, 11 de febrero de 2013

EL NIÑO ROBADO (Keith Donohue)



Esta novela nos presenta una historia enmarcada en la leyenda de los trasgos, las hadas y demás seres habitantes de los bosques, que en este caso se dedican a suplantar la identidad de niños adueñándose de sus vidas y reteniendo a los legítimos en su comunidad a la espera de que se conviertan en suplantadores. 

Y ya está. Porque no hay más que contar. En menos de tres líneas se define tanto la temática, como la trama de esta historia, perfecta para los insomnes, ya que es capaz de hacer dormir a cualquiera tras pocos minutos de lectura. Donohue no ha creado un imaginario original, sino que lo ha tomado prestado de la mitología nórdica y ha trazado la historia lógica a su alrededor. 

Y planteada la temática, no es complicado imaginar que el desarrollo de la misma nos presentará a los dos protagonistas: el niño robado y el suplantador. El autor utiliza el recurso del doble narrador para intercalar las dos versiones de la misma historia. Y sin demasiada complicación, una de cada. Para que no nos liemos. 

Por supuesto tenemos el drama del niño suplantado, que convertido en trasgo lucha por recordar su vida anterior, la que le ha sido arrebatada. Y su adaptación a la vida en el bosque, los integrantes de la comunidad de suplantadores (no demasiado carismáticos, sea dicho de paso que cuesta imaginarlos con las muy deficientes descripciones del autor), el cómo transcurren los días, los años... Y aquí tenemos el punto más interesante de todos, porque Donohue igual se extiende eternamente en la descripción de una acción intrascendente, como por arte de magia hace que pasen varios años a golpe de página. Exactamente, de una página a la otra. Y el niño pasa a tener una privilegiada mente pensante, que deduce, discurre y evoluciona, no sabemos muy bien por qué.

Pero claro, no olvidemos al suplantador. Aquel que ha adoptado la forma física del niño robado y ahora lleva su vida. Y que además, mantiene unas muy interesantes dotes provenientes de su vida anterior. Y nos cuenta cómo transcurren sus años de impostor, así como los problemas que se le van presentando. Los remordimientos, el temor al regreso de sus antiguos compañeros, el miedo a despertar sospechas... y todas esas cosas que pasan cuando usurpas una vida que no es la tuya.

Y de este modo, El niño robado se convierte en una de esas novelas en las que siempre crees que pasará algo, pero nunca pasa nada. Y de repente dudas entre si roban niños, o tu tiempo. Perfecta para quienes no esperan demasiado de una novela. Una historia que va sucediendo y termina sin haber aportado prácticamente nada.

Keith Donohue es un escritor americano, autor de varios artículos para el Washington Post, el New York Times y otros periódicos de lengua inglesa. Su segunda novela "Y si fuera un ángel" se publicó en 2009.

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