domingo, 15 de julio de 2018

SOÑAR BAJO EL AGUA (Libby Page)


No sabía qué iba a encontrarme cuando me aventuré a leer esta historia. Siempre da un poco de miedo conocer a una nueva escritora, asomarse a su universo y conocer a todos los personajes que va a presentarte. También me daba un poco reparo el fajín. Aquello de "libro-abrazo del verano". Me preocupaba porque existe la creencia extendida de que los libros anodinos, con personajes planos de usar tirar e historias que se olvidan al leer la última página, pueden encajar en esa categoría de "libros de verano". Esos que se lleva la gente a la playa y que no les importa que les interrumpan en su lectura, a los que muchos no ponen ni marcapáginas porque... ¿qué más da?

¡Qué miedos más infundados! Llegué hasta el borde de esta piscina del barrio de Brixton y vi a mi alrededor un montón de personas entrañables. No pude evitarlo y me lancé de cabeza. 


Rosemary ha vivido toda su vida en este barrio de Londres. A sus 86 años, vive sola en su pequeño piso desde que su marido, George, murió. Apenas a unos pasos de su casa está la piscina municipal. Rosemary nada todos los días, bien temprano. La sensación del agua fría en su cuerpo, ya un poco aquejado por la edad, la mantiene fuerte, despierta; viva. 

No recuerda un momento importante en su vida en el que la piscina no esté presente. Ahí estaba la piscina cuando ella y George se enamoraron, cuando celebraban los mejores momentos de sus vidas e incluso les reconfortó en los peores. La vida de Rosemary no se podría contar si excluyéramos la piscina de Brixton de ella

"La bolsa de natación de Rosemary siempre está preparada. Se encuentra en una silla al lado de la puerta, junto al impermeable y el paraguas. Dentro hay un bañador; tiene tres iguales, azul marino, de Marks and Spencer's. Cuando ve la etiqueta de la talla que usa, nunca deja de sorprenderse. Siempre fue una mujer delgada. Se siente como una mujer joven y delgada vestida con ropa de señora mayor y gorda."
Libby Page, Soñar bajo el agua

Kate trabaja para el periódico local. Desde su llegada a Londres, las cosas no han salido como esperaba. Comparte piso con unos compañeros a los que apenas ve y con los que no mantiene ninguna relación. Se siente asfixiada en muchas ocasiones por el rumbo imparable de un mundo en el que parece que no encaja y unas expectativas que no termina de cumplir. Decepcionada con ella misma, espera que un giro a su favor le regale esa bocanada de oxígeno que siempre parece faltarle. 

"Cuando se mudó a Londres, Kate dio por sentado que conocería a mucha gente. Pero lleva en la ciudad más de dos años y sigue sin pasar nada. Lo único que tiene son los compañeros de piso, que dejan que se acumule la ropa sucia en la cocina como si fuera el juego de la torre y piensan que el moho negro es el elemento decorativo perfecto para un cuarto de baño".
Libby Page, Soñar bajo el agua


Rosemary ya ha podido ver cómo día tras día se suceden pequeñas desapariciones y cambios en el barrio. Un comercio que estaba y ya no está, un lugar que cambia por otro... Pero cuando el Ayuntamiento decide que la piscina Brockwell debe ser cerrada y vendida a una promotora inmobiliaria que la convertirá en gimnasio privado, Rosemary siente que quieren arrebatarle algo más que una piscina. No solo son sus recuerdos y los de George. La piscina es uno de los últimos reductos de la vida en comunidad del barrio.

"Kate percibe el sabor del cloro y rememora el miedo a exponerse semidesnuda delante de sus compañeros de clase. Sin más explicaciones, Phil le lanza por encima de la montaña de libros que separa sus mesas un folleto doblado por la mitad."
Libby Page, Soñar bajo el agua

Phil, el director de Kate, le pide un trabajo muy diferente a los que suele encargarle. Puede ser su gran oportunidad. Quiere que escriba sobre el asunto de la piscina. Normalmente sus artículos para el Brixton Chronicle son sobre mascotas perdidas y obras viarias. Pero esto es totalmente diferente. Una historia de marcado carácter humano, con una poderosa promotora enfrentada a una comunidad de vecinos. Si realiza un buen reportaje, puede que en el futuro cambien los encargos que recibe por parte de Phil. Ese folleto artesanal escrito a mano que le entrega su director y en el que se puede leer "Salvad nuestra piscina" junto a una significativa imagen en la portada, la llevará a conocer a Rosemary... y al protagonista de la fotografía.


No os voy a descubrir cómo llega Kate a involucrarse en esta lucha por salvar la piscina. Pero no os desvelo nada si os cuento que su implicación en la causa sobrepasará lo profesional. 

Imposible resistirse a la candidez y la historia de Rosemary. Una historia que da saltos en el tiempo en la narración para hablarnos de historias vividas junto a George. ¡Qué gran historia de amor la de esta pareja!

"Era una pareja, como las comillas que entrecierran una frase. Encajaban el uno con el otro y mutuamente se ayudaban a sentirse menos temerosos y menos solos. A George le daba miedo ser un don nadie: con ella era alguien. A Rosemary le daba miedo que la abandoran: él le daba la mano y siempre la llevaba con él."
Libby Page, Soñar bajo el agua

Libby Page nos presenta a muchos habitantes de este barrio. Sus historias se entrelazan con la de Rosemary y acaban por formar parte de la de Kate. Todos ellos se volverán importantes en el desarrollo de la trama y en la cruzada por salvar la piscina. Frank, Germaine, Hope, Betty, Ellis, Jay, el joven Ahmed, Geoff... ¡Os van a encantar todos! Pero es que además, hay muchos personajes sin nombre, asiduos de la piscina cuyas apariciones en segundo plano cobran mucho valor. 


No os voy a engañar. Es una historia de esas que hacen que te emociones en más de una ocasión. Libby Page ha conformado un personaje tan lleno de vida y realismo, que no podemos hacer más que sentirnos conmovidos por Rosemary. 

No solo es la historia de una piscina y su cierre por falta de fondos en una sociedad cegada por los resultados en números y ajena a las personas. Es una historia sobre la soledad. Cómo dos mujeres de generaciones distantes y vidas totalmente diferentes se sienten igualmente solas. Una historia sobre cómo se conocen y cómo, siendo tan diferentes, encuentran tantas cosas en común. Soñar bajo el agua se convierte así también una historia sobre la amistad, la superación y la lucha en grupo. El poder de la comunidad

Pero además nos habla sobre la pérdida. La pérdida del amor de toda una vida, encarnado en George y sobre la vida después de esa pérdida. La añoranza de tiempos pasados, siempre mejores y la búsqueda de motivos para vivir el día a día lejos de ese pretérito perfecto.

Kate nos mostrará también la importancia de los lazos familiares. Una relación enfriada con el tiempo con su hermana, a la que echa de menos más de lo que cree. 

En definitiva; es una historia que debéis leer si no lo habéis hecho aún. Sus personajes no se olvidan. Su historia es, además de refrescante, actual, llena de vitalidad y fácil de leer. De capítulos cortos y frenético pasar de páginas, hará que no queráis salir de esta piscina por muy arrugados que tengáis los dedos. 


No sorprende que una de las grandes pasiones de Libby Page sea nadar al aire libre. Esta periodista de moda, que se licenció en el London college of Fashion, trabajó en el Guardian antes de dedicarse al marketing. Vive en Londres y esta es su primera novela, de la que ha vendido los derechos de traducción a veinticuatro países y a la productora Catalyst Global Media para su adaptación al cine. 

Es muy activa en su cuenta de Instagram, donde podéis seguirla y conocerla mejor. 




martes, 29 de mayo de 2018

LA SEÑORA FLETCHER (Tom Perrota)


La señora Fletcher es una novela que gira entorno a la figura de una mujer que, como muchas madres, se ve a sí misma afrontando el momento en que su único hijo se marcha a la universidad y de alguna forma es cuando de nuevo recuperará su propia vida, antes dedicada en exclusiva al cuidado de su hijo y a su trabajo. 

Eve es una mujer divorciada con poco más de cuarenta años que trabaja como directora de un centro de día para personas mayores. Es una gran profesional y una madre ejemplar, pero cuando Brendan se marcha al campus tendrá que descubrir qué hay más allá de la madre y más allá de la profesional. 

En qué ocupará ahora su tiempo se convierte en una especie de obsesión y tratará de darle respuesta apuntándose en un curso universitario sobre "género y sociedad" que suscitará en Eve más preguntas que respuestas. Además, este curso le permitirá conocer a personas muy diferentes a las que suele tratar en sus círculos habituales. Una miscelánea de personalidades que la ayudarán a enfocar su propia existencia desde un ángulo nuevo y desconocido.


La soledad es un tema constante que subyace en el fondo de toda la trama. En ocasiones escondida tras el síndrome del nido vacío, como excusa al sentimiento de aislamiento que sufre Eve a menudo. Como si el hecho de que Brendan se haya marchado pueda de algún modo explicar que tenga que salir sola a cenar o tomar una copa. Por supuesto Eve tiene amigas. Y hacen aparición en algún momento a lo largo de la historia, pero se trasluce de la relación con ellas que lo que las unía cuando sus hijos eran pequeños ya no las une tanto ahora. 

El concepto de amistad hará aparición entonces cuando Eve conozca a sus compañeros de curso. Si bien es cierto que no forjará una fuerte alianza con todos ellos, sí que encontrará figuras interesantes con las que compartir más que una relación de camaradería. El personaje que encarna Margo, su profesora de curso, es doblemente interesante. Primero por el debate interno que creará en Eve su condición y más tarde por la fluidez con la que se desarrollará una relación que ambas parecen necesitar. Pero el secreto de Margo será algo que tengáis que descubrir a golpe de página y que no quiero desvelaros yo. 


Bajo mi punto de vista, La señora Fletcher es una novela que trata también sobre las expectativas. Las expectativas que se crea a sí misma Eve sobre sus relaciones ocuparán gran parte de la trama. El dilema sobre una posible crisis de género (ojo aquí al personaje de Amanda) o incluso sobre una relación íntima con alguien, la llevan a la ensoñación y la fantasía, mientras que una y otra vez reconduce sus pensamientos hacia unas perspectivas u otras a medida que crecen unas esperanzas, se esfuman o nacen otras. Os toca a los lectores y lectoras averiguar si Eve cumplirá con alguna de sus fantasías o si todas las expectativas se terminarán esfumando como irrealizables.

No nos olvidamos de las expectativas de Brendan, que también es narrador en esta historia en la que se alternan las voces de personajes más y menos principales. La expectativa de una vida universitaria tópica y perfecta plagada de fiestas y éxitos que se va tornando más y más amarga a medida que las decepciones ocupan un lugar protagonista. La historia de Brendan está marcada por ese misterio de la vida que gira en torno a si al final cambiaremos nosotros o cambiará nuestro entorno y entonces puede que comprendamos que ni una cosa ni la otra resolverá ninguno de los problemas a los que nos enfrentamos.


Si algo hay que reprocharle a Eve es que da la sensación de que no vive hasta que Brendan se marcha. Cabría preguntarnos qué hubiera sucedido si su hijo nunca hubiera decidido partir a la universidad. ¿No se habría apuntado al curso? ¿No habría conocido a todas esas personas? ¿No habría conocido jamás esa nueva forma de mirarse a sí misma?

La señora Fletcher invita a la reflexión en este y otros muchos más aspectos. Y cada lector o lectora extraerá su propio aprendizaje de esta novela que, no siendo precisamente corta, se lee casi del tirón gracias al estilo de Perrotta. Capítulos de medida correcta, desarrollo que no se estanca, una historia que engancha y una prosa que destila en ocasiones una cierta ironía y cinismo en medidas justas que denotan una elegancia narrativa a destacar.

No puedo evitar recordar la historia de otra protagonista, casi con el mismo nombre, que apareció en mi estantería mucho tiempo atrás. Eva es la protagonista de La mujer que vivió un año en la cama. Cuando sus mellizos superdotados se marchan a la universidad, le invaden unas ganas enormes de meterse en la cama y no salir. Y eso es lo que hace. En esta historia, si bien algunos personajes quieren enmascarar de nuevo el problema atribuyendo el estado de ánimo de Eva al síndrome del nido vacío, cuanto más la vamos conociendo, más nos damos cuenta de que simplemente es su forma de decir "basta". Esta historia, fruto de la pluma de Sue Townsend, así como todos los variopintos personajes que van desfilando frente al lecho de Eva, es muy recomendable para quienes busquéis reír... hasta pensar.

Si bien ambas mujeres tienen una forma muy diferente de afrontar una situación similar, en ambos casos se hace una suerte de ensayo sobre qué sucede cuándo dejamos de ser lo que debemos ser, o lo que esperan que seamos y nos dedicamos a ser quienes realmente queremos ser.  


Tom Perrotta es un escritor y guionista nacido en 1961 en el estado de New Jersey. Sus dos libros de cuentos y ocho novelas han sido traducidos a múltiples idiomas. Election (1998) fue llevada al cine, como Juego de niños (2004) que además le valió una nominación al Óscar por su guión. The Leftlovers (2011) se convirtió en una serie de éxito en HBO. 

No quiero terminar esta reseña sin hacer mención a Libros del Asteroide, que nos hace llegar esta historia en una edición, como siempre, impecable. El tacto de su portada y sus páginas es un deleite para los amantes de la lectura en soporte físico. 

Podéis leer las primeras páginas de La señora Fletcher aquí

Gracias a Libros del Asteroide por ejemplar vía Babelio



lunes, 14 de mayo de 2018

LA TRAGEDIA DEL GIRASOL (Benito Olmo)


Manuel Bianquetti, exinspector de policía, es el protagonista de esta novela del noir más puro. No le agrada la idea de tener que ofrecer sus servicios como investigador privado, pero la suspensión de empleo y sueldo le obliga irremediablemente a ganarse la vida de esta forma, al menos un tiempo. 

Es así como la tarjeta de BULL EYE aparece en su vida de la mano de Silva, un excompañero que, con la intención de ofrecerle una oportunidad, se la entrega a Bianquetti. 

"- El miércoles vendrá a Cádiz un ricachón, un tipo llamado Carlos Ferraro - extrajo una tarjeta de visita y la colocó sobre la barra -. Están organizando el dispositivo de seguridad para su protección y buscan personal. Nos han preguntado si conocemos a alguien, y me he acordado de ti."
Benito Olmo, La tragedia del girasol

Y así es como arranca esta historia. La protección, al parecer sencilla, de Carlos Ferraro desembocará en una cadena de muertes y Bianquetti, en medio de la acción, no se quedará de brazos cruzados. Tratará de desenredar una maraña de mentiras y traiciones que le obligará a desplegar todas sus armas de investigador.


La tragedia del girasol es una novela ágil, con capítulos cortos que hacen de su lectura una adictiva experiencia de búsqueda e intriga permanente. La diestra elaboración de los personajes contribuye en gran medida a elevar la calidad de la historia. Bianquetti es un protagonista sobresaliente. Una personalidad marcada, un olfato policial excelente y un sentido del deber innato que le hará pagar las consecuencias de su inevitable deseo de búsqueda de la verdad. 

Ya en La maniobra de la tortuga conocieron los lectores a este carismático personaje, que se aventuró en solitario en la resolución de otra muerte, esta vez la de una joven de dieciséis años, en la que nos invitó a participar de su investigación. 

Bianquetti cumple con el arquetipo de protagonista de novela negra. Profesión relacionada con el ámbito de la investigación que se ve de algún modo interrumpida, una personalidad fuerte e independiente, incapaz de acatar órdenes que contradicen su instinto. Le gusta ir por libre y expresar sentimientos, lo que le hace muy difícil entablar relaciones personales sólidas.


Y como en las mejores novelas del género, también hay una mujer vestida de misterio. Mary es la nuera de Carlos Ferraro y llega junto a él a Cádiz. Silenciosa e inmutable solo parece mostrar debilidad cuando la muerte se manifiesta muy cerca de ella. Parte de la trama, girará a su alrededor y no solo parte de la trama...

"Lo que tenía ante él respondía más bien a un sentimiento enfermizo, que colapsaba la parte más racional de su cerebro y le nublaba el juicio y la capacidad de pensar por sí mismo, convirtiéndolo en un títere en manos de aquella mujer. «Como un girasol -se dijo-, condenado hasta el final de sus días a seguir el movimiento del sol que le da la vida; el mismo sol que al cabo de unas semanas se la quitará, achicharrándolo»."
Benito Olmo, La tragedia del girasol

Benito Olmo lo tiñe todo de un noir exquisito y electrizante en el que no falta la acción, no hay relleno y construye una historia que no se estanca. 


No quedaréis decepcionados si buscáis una novela negra al estilo clásico. Os veréis atrapados por la historia casi desde el principio. Engancha, intriga y te invita a teorizar. Además, incluye el factor sorpresa con la llegada de esos giros que no os dejarán indiferentes. Las preguntas de ¿quién? y ¿por qué? flotan en el aire durante toda la lectura y será el final, potente e imprevisto el que nos dará las respuestas que buscábamos. ¿Acertaréis en vuestras apuestas?

Os invito a que descubráis esta novela leyendo las primeras páginas que pone a nuestro alcance la editorial. Gracias a SUMA (Penguin Random House) por el ejemplar, a través de Edición Anticipada.


Benito Olmo (Cádiz, 1980) es escritor y guionista. Que su anterior novela, La maniobra de la tortuga (Suma, 2016) fuera finalista del III Premio Santa Cruz a la mejor novela negra publicada ese año, no es fruto de casualidades ni suertes. Más tarde quedaría confirmada la calidad de su obra al venderse los derechos para su adaptación cinematográfica. También es autor de Caraballo (2007) y Mil cosas que no te dije antes de perderte (2011).