Brujería para chicas descarriadas es una novela que no se limita a contar una historia de posibles brujas. Es una mirada directa a una realidad incómoda que durante décadas se aceptó como norma. Jóvenes embarazadas apartadas de sus familias, enviadas a instituciones donde debían desaparecer de la vista pública, vivir bajo un control férreo, asumir en silencio una culpa que no les pertenecía y regresar como si nada hubiera pasado, cuando había pasado todo. Cuando habían renunciado, sin tiempo ni opción de decidir realmente si era eso lo que querían, a una parte de ellas. Ese es el terreno sobre el que Grady Hendrix levanta su relato y no es un terreno amable.
La novela araña porque recuerda, sin edulcorar, cómo se castigaba a quienes no cumplían con lo que se esperaba de ellas. Pero también emociona profundamente por la relación que se establece entre las chicas. En ese espacio de encierro y abandono surge una red de apoyo inesperada, una sororidad nacida de la necesidad de sobrevivir emocionalmente a haber sido rechazadas por “hacerlo mal”. Hendrix sabe dotar a esos vínculos de una verdad que traspasa la página.
Cuando la magia entra en escena (o cuando la posibilidad de que exista comienza a insinuarse) la historia da un giro fascinante. El autor juega con el lector, introduce lo extraordinario sin romper el equilibrio del relato y consigue que avancemos sin saber qué va a ocurrir a continuación. Esa mezcla de cotidianidad opresiva y elementos inquietantes mantiene la tensión constante.
Uno de los aspectos que más me sigue asombrando de Hendrix es su capacidad para envolver lo improbable en un retrato social muy lúcido. A través del terror sutil y del misterio, va sembrando verdades sobre una época, una mentalidad y unas estructuras de poder que hoy nos resultan inaceptables, pero que durante años definieron la vida de muchas mujeres. La novela funciona tanto como historia absorbente como reflexión sobre nuestro pasado reciente.
El desenlace es especialmente conmovedor y cargado de mensajes. Brujería para chicas descarriadas es una lectura que marca, que remueve y que deja poso. Una vez más, Grady Hendrix demuestra que sabe contar historias que entretienen y, al mismo tiempo, obligan a pensar.
Grady Hendrix es novelista y guionista afincado en Nueva York y una de las voces más reconocibles del terror contemporáneo. Ganador del premio Bram Stoker por Paperbacks from Hell, ha sido nominado en varias ocasiones a galardones como el Shirley Jackson y el Locus gracias a novelas que combinan horror, crítica social y un marcado sentido del humor. Sus libros han cosechado excelentes críticas en medios de referencia y se han convertido en auténticos fenómenos de ventas en Estados Unidos, consolidándolo como un autor imprescindible dentro del género.



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