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sábado, 9 de marzo de 2019

ROMÁN PALADINO (José Vicente Vinuesa)


José Vicente Vinuesa regresa, después de Tres historias de amor, mis desastres y yo, para presentarnos su segunda novela; Román Paladino

Para los que leyeron su primera novela, sobran las presentaciones, pero si aún no os habéis adentrado en el universo de este autor, os doy unas pinceladas sobre su estilo. José Vicente destaca por su realismo. Los personajes están tan asentados y se basan en unos rasgos tan auténticos, que su narrativa siempre parece estar inspirada en personas y hechos reales. No obstante, siempre nos comenta el escritor, que todo lo que acontece es pura ficción, aunque él mismo ha bautizado su género como realismo esencial.

Román Paladino es una novela que adopta el nombre de su protagonista. Un personaje pintoresco, con una enfermedad pintoresca, el síndrome del olor a pescado, que ya se encarga él de utilizar a su antojo cuando alguien le molesta demasiado.

"Siempre fue un crío embabiado, distraído y soñador, lo que le daba cierto aire de pintor enmudecido por la contemplación del mundo con los ojos y la imaginaria de un niño, pero con el pensamiento de un chaval de la calle; hasta que su adolescencia le obligó a decorar la realidad con fantasías exageradas para protegerse de los delirios de la estupidez, los atragantos de la carne y sus desastres personales, que como poco, fueron muchos."
José Vicente Vinuesa, Román Paladino

Esta novela, como ya lo fue la anterior, es una matrioshka, que no deja de encerrar una historia tras otra en su interior. Todos los personajes son principales, conducidos por Román, que hace de enlace entre ellos y nos cede su especial mirada para que a través de ella conozcamos a todo el elenco y sus vicisitudes.


En La Copela tenemos la suerte de contar con una entrevista al autor que nos ayudará a comprender mucho mejor los intrínsecos recovecos de esta novela y que responde a las preguntas que yo misma formularía aquí y que quedarían sin respuesta. De modo que, estamos de enhorabuena y os invito a explorar Román Paladino de la mano de su creador. 


lunes, 12 de septiembre de 2016

TRES HISTORIAS DE AMOR, MIS DESASTRES Y YO (José Vicente Vinuesa)


Tres historias de amor, mis desastres y yo cuenta las andanzas de Martín Latorre y su periplo personal a través de un puñado de recuerdos, sentimientos y vivencias que marcaron su pasado hasta constituir su presente. La imprevista, siempre sorprendente e implacable aparición del amor en la juventud, que se prolonga con una intensidad in crescendo, nos acercará las mejores reflexiones aportadas por el autor en boca de este protagonista. 

Las historias de amor están presentes en todas sus variantes, desde la apasionada a la cotidiana, pasando por las crisis y la pregunta siempre sin respuesta del por qué se marcha y nos deja tan extrañamente perplejos. 

"Me desorienta pensar en tu pérdida como algo definitivo, pero sé que eso también está en la naturaleza humana. Trato de hacerme a la idea de todo lo que nos ha pasado, mientras solo acierto a ver una parte de tu terrible dolor, un dolor producido por ese cuchillo que nos ha clavado el destino traicionero, aunque fuera yo quien lo empuñara como un idiota."
José Vicente Vinuesa, Tres historias de amor, mis desastres y yo

Pero no esperéis encontrar una historia plana sobre las dichas y desdichas de Martín en esta novela. Hay tantas historias e hilos como personajes. ¡Y hay muchos personajes! Y son de esos de los que tienes la sensación de poder alargar la mano y estrechársela a ellos. Porque están cortados con un patrón imperfecto, como cada uno de nosotros. Porque se desesperan, se equivocan, sufren y disfrutan la vida como lo que al final es; un camino que solo transcurre hacia delante, pero que está plagado de trampas con resorte, aliados y rufianes, con tramos de una luz cegadora y otros en la más absoluta oscuridad. 

La desaparición de Don Juan Bermejo, un galán de cine retirado venido a menos tras un accidente de bici que tal vez esconda algo más de lo que parece, nos salpica a lo largo de la historia. Pero no será hasta casi el final cuando descubramos qué fue de él. Es uno de esos hilos en segundo plano que enriquecen la narración y nos mantienen alerta.

Personalmente, en cuanto a Martín y su historia de amor (sí, en singular y os invito a descubrir por qué...) me quedaré con algo en lo que creo que Vinuesa nos llega a todos: 

"Sigo sin encontrar respuestas, pero tengo la seguridad de que, aunque el destino nos separe en uno de sus caprichos, en algún lugar de sus malogrados capítulos estaremos tú y yo"
José Vicente Vinuesa, Tres historias de amor, mis desastres y yo


Tener la oportunidad de que el propio autor nos presente su novela en La Copela es algo poco habitual, pero que en este caso ha sido posible. Gracias a José Vicente Vinuesa por dedicarnos su tiempo y acercarnos de la mejor forma posible esta historia cargada de personajes y peripecias a través de las experiencias vitales más universales, narradas con una voz muy personal y extraordinaria. 

Os dejo la entrevista que ha querido conceder a La Copela para presentar Tres historias de amor, mis desastres y yo

La amistad ocupa un lugar privilegiado en esta historia. Los amigos del pasado, que te acompañan hasta el presente y los que se van sumando desde el presente a un grupo que quién sabe qué acabará siendo en un futuro. Una macedonia de personalidades, con distintos anhelos y trayectorias, pero que conforman para el protagonista una suerte de muleta, un puerto al que regresar o una trinchera tras las que refugiarse cuando todo va mal y celebrar cuando todo va bien. ¿Es un reflejo lo que vemos en tu historia de la forma en la que tú mismo entiendes la amistad? ¿O es solo el deseo de cómo te gustaría haberla vivido?

Como se suele decir, quien tiene un amigo tiene un tesoro. Sobre todo cuando tratan de aportar, de ayudar. Cuando no es así,  simplemente se van quedando por el camino. Aunque Martín Latorre, nuestro protagonista, tampoco es perfecto... La vida empuja hacia adelante como una corriente, sin parar, y si sabes buscar o tienes la suerte de encontrar, siempre obtendrás un apoyo.... Varios de mis amigos aparecen en la historia,  la esencia de ellos,  aunque nada es real.

No he podido obviar a lo largo de las andanzas del protagonista que presenta una predilección por los viajes. El constante movimiento representado en forma de escapadas con su grupo de amigos o con su pareja. ¿Suponemos entonces que has transferido la pasión por los viajes a tu protagonista?

Sin ninguna duda. Soy un buscador incansable de belleza. Viajar es una de mis pasiones. Me alimento de los lugares, como de un libro o una  pieza musical... El arte, la contemplación de la belleza,  del tipo que sea, me enriquece, aunque también se convierte en necesidad. Nada es perfecto,  menos mal.

Del mismo modo que la amistad queda tan ensalzada en esta historia, se observa una ausencia de la familia. Parece que el protagonista se encuentra en cierto modo solo, aislado de su entorno familiar o al menos, no es ese el círculo en el que se refugia cuando lo necesita. ¿Es intencionado? ¿La construcción de un personaje tan vinculado a sus amistades exigía en cierto modo dejar ese aspecto de su vida en segundo plano?

No sé si intencionado o no pero lo cierto es que con tanto personaje no cabían muchos más.  Aunque la familia de Martín tiene su rinconcito en el sueño,  un microrrelato dentro del capítulo 7, El derrotado. Por cierto, es la única parte de la novela que no es ficción.  Me explico: a los 18 años tuve un terrible accidente de moto y estuve 12 días en coma. Ese sueño lo soñé...

También aparecen otros personajes que son simples conocidos para Martín. Como don Juan Bermejo, un actor de teatro ya retirado, que apenas aparece en el relato hasta el final. A mí personalmente es uno de los personajes que más me gusta. O Tomás Alarcón y su cuadrilla, ese tercer padre. Los amigos de Martín,  los que han ido cuajando con el tiempo, constituyen un apoyo fundamental para él, como para mí. 


No puedo evitar hablar del desamor. El título de la novela ya nos avisa… “Tres historias de amor…”. O bien las historias iban a tener protagonistas diferentes… o asumimos que tres historias de amor no pueden ser simultáneas… ¿O sí? No obstante, sin saber por qué, yo sí que asumí desde el principio que para que una empezara, la anterior debía finalizar y por lo tanto, el desamor iba a estar presente de una u otra manera. ¿Qué va a encontrar el lector respecto a este tema? ¿Entiendes el desamor como una consecuencia casi lógica de una historia romántica? ¿Cuánto más apasionada la historia de amor, más intensamente se vive el desamor de ésta?

Personalmente creo que el desamor está presente incluso en muchas de las parejas más estables. Crisis conyugales que sacuden la convivencia y que muchas veces terminan en divorcios. "No sé por qué terminan las historias de amor,  ¿y quién lo sabe? Muchas veces nos empeñamos en buscar un culpable y a lo mejor ese culpable es solo una excusa." ...otro fragmento de la novela. Otras veces las parejas superan esas crisis o aparentan hacerlo.

Nuestro protagonista es un idealista total, sobre todo al principio.  Me remito a un párrafo de la novela: "Es cierto que muchas parejas aprenden a convivir con el resentimiento y con la adversidad eterna, sin saber, en muchos casos, de dónde le vienen esos rencores, esos odios. Pero yo no podía,  no sabía por qué,  pero el amor era algo a lo que no estaba dispuesto a renunciar en mi matrimonio, aun a costa de éste."

Me confieso muy entusiasta de los personajes que me transmiten realismo. Si bien no me importa que la historia que vivan lo sea, sí que les concedo puntos a favor cuando sus emociones, sus dudas, sus decisiones o sus errores me transmiten cercanía. Esos personajes que cometen fallos que cometería yo o que sufren por lo mismo que sufriría yo. He encontrado mucho de eso en Martín. ¿Debo entender esto como que compartes mi visión respecto a cómo deben ser los personajes? ¿Huyes también de lo excesivamente perfecto y tratas de construir personalidades reales en tus historias?

Totalmente. "La perfección es muerte, la imperfección es el arte". Lo dijo Manuel Vicent, y lo comparto. Un personaje perfecto a mí personalmente no me sirve. Lo puedo admirar pero ya está.  Quiero defectos, como los míos. Me gusta la gente que lucha, como la mayoría de nosotros. Incluso el canalla que te complica la vida...

No puedo huir de un tópico en este tipo de entrevistas y debo preguntar; ¿por qué el salto a la literatura desde la docencia? ¿Es la tuya también la historia de un lector empedernido que un día decide que tiene algo que contar?

Fue la necesidad de expresarme, en un momento difícil, la que me hizo dar ese salto. Es cierto también que soy ese lector empedernido, y entonces ocurrió: las ideas, las líneas,  los personajes empezaron a surgir y a crecer, a generar relatos encadenados. Y aquí estoy,  hablando de mi primera novela...

¿Está siendo una experiencia tan buena como seguramente habías imaginado al decidir emprender este camino? ¿Se aprende de los lectores en las presentaciones y firmas? 

Está siendo una experiencia increíble, cuando intentas generar belleza a través de relatos y personajes que has parido tú. Algunos son falsos espejos de mí mismo, de amigos, o  personajes ficticios, a los que solo les pido la condición de que hablen con sus propias palabras y opiniones. Que se tropiecen y levanten, o no. La literatura te permite soñar... "Me han pasado tantas cosas,  y las que no me han pasado las he soñado,  y las que no he soñado las he deseado".

Se aprende de todo. Cuando lees un libro que te gusta estás leyendo parte de ti. Compartes o te sirves de los personajes, de las situaciones. Alimentas tu personalidad, tu fantasía....


¿Podremos encontrar pronto una nueva historia de tu pluma? ¿Nos adelantas algo de tu nuevo proyecto? 

Pues sí,  estoy en ello, todavía queda bastante trabajo pero la cosa marcha bien. No te diré el título,  que por cierto va a ser bastante provocador para los tiempos que vivimos, pero trata de las transgresiones humanas, de las transformaciones que a veces podemos llegar a sufrir para dar paso a un nuevo yo. Como si matáramos a ese yo anterior, y cuidado con el verbo matar, puede dar mucho de qué hablar...

Más detalles:  el amor y el desamor otra vez; la violencia conyugal, atrevido y arriesgado, veremos; el trasiego de los pueblos, con sus habitantes llenos de sueños y de aspiraciones, a la gran ciudad; el odio entre hermanas, ríete de la guerra de Troya; y la sonrisa enigmática de una mujer muy especial. 

Te dejo un par de fragmentos que marcarán,  solo en parte, el carácter de la futura novela: el desamor y el perdón...

"Claro que he estado enamorado. Sobre todo una vez, cuando las palmeras eran fuegos de artificio. Cuando las hormigas jugaban por mis tripas. Cuando su respiración encendía mi cuerpo, su sonrisa mi herejía".

"El acto humano más heroico es perdonar. Es un abrigo para el alma azotada por los vientos del odio. Un estremecimiento para nuestra belleza interior, un aria de vida"

Como melómana de carácter innato, no permitiría que termináramos la entrevista sin que, desde tu formación y experiencia, nos recomendaras la banda sonora perfecta para acompañar esta historia. ¿Qué sonaba cuando Tres historias de amor, mis desastres y yo se fraguaba?

Hay varias referencias musicales durante la novela: los cuatro últimos lieder de R. Strauss, el vals de Shostakovich, y varias bandas sonoras... Aunque durante muchos momentos, en la génesis de la historia, sonaba Debussy. Sus cuadernos de Imágenes,  la Mer, sus arabescos...Claude Debussy y su mágico sonido.

Y para que os acompañe a vosotros también, La Copela os trae la playlist que inspira y a la vez está inspirada en esta historia.


José Vicente Vinuesa Castellanos es un escritor nacido en Silla (Valencia) que cursó estudios superiores de Música y un doctorado en la Facultad de Filosofía, dentro del programa de estética. Actualmente ejerce la docencia en Castilla la Mancha.

Tres historias de amor, mis desastres y yo es su primera novela y en estos momentos está reimprimiéndose, lo cual no es más que otra buena señal respecto al encanto de la narrativa de Vinuesa. Desde La Copela, le deseamos mucho éxito con este trabajo y los futuros que, ya seguro, encontrarán su hueco aquí.