lunes, 2 de abril de 2018

ROMÁN PALADINO (José Vicente Vinuesa)


José Vicente Vinuesa regresa, después de Tres historias de amor, mis desastres y yo, para presentarnos su segunda novela; Román Paladino

Para los que leyeron su primera novela, sobran las presentaciones, pero si aún no os habéis adentrado en el universo de este autor, os doy unas pinceladas sobre su estilo. José Vicente destaca por su realismo. Los personajes están tan asentados y se basan en unos rasgos tan auténticos, que su narrativa siempre parece estar inspirada en personas y hechos reales. No obstante, siempre nos comenta el escritor, que todo lo que acontece es pura ficción, aunque él mismo ha bautizado su género como realismo esencial.

Román Paladino es una novela que adopta el nombre de su protagonista. Un personaje pintoresco, con una enfermedad pintoresca, el síndrome del olor a pescado, que ya se encarga él de utilizar a su antojo cuando alguien le molesta demasiado.

"Siempre fue un crío embabiado, distraído y soñador, lo que le daba cierto aire de pintor enmudecido por la contemplación del mundo con los ojos y la imaginaria de un niño, pero con el pensamiento de un chaval de la calle; hasta que su adolescencia le obligó a decorar la realidad con fantasías exageradas para protegerse de los delirios de la estupidez, los atragantos de la carne y sus desastres personales, que como poco, fueron muchos."
José Vicente Vinuesa, Román Paladino

Esta novela, como ya lo fue la anterior, es una matrioshka, que no deja de encerrar una historia tras otra en su interior. Todos los personajes son principales, conducidos por Román, que hace de enlace entre ellos y nos cede su especial mirada para que a través de ella conozcamos a todo el elenco y sus vicisitudes.


En La Copela tenemos la suerte de contar con una entrevista al autor que nos ayudará a comprender mucho mejor los intrínsecos recovecos de esta novela y que responde a las preguntas que yo misma formularía aquí y que quedarían sin respuesta. De modo que, estamos de enhorabuena y os invito a explorar Román Paladino de la mano de su creador. 


L.C: Román Paladino es un personaje caleidoscópico. A través de su mirada todo adopta formas y colores diferentes porque él sabe ver eso que a los demás se nos escapa… ¿Es un reflejo de cómo ves tú las cosas? ¿O es más bien la plasmación del deseo de cómo te gustaría verlas?

J.V.V: Creo que casi cualquier cosa, por trágica que sea, se puede ver y contar de una manera atractiva. Los griegos nos enseñaron el camino: “Encuentra las palabras y serás un ídolo de cualquier cosa…”, le dice Pitia, otra de las protagonistas, a Román. La vida está llena de historias bellas, pero hay que aprender a mirarlas; Román Paladino tiene una manera muy especial de destilar los relatos que giran a su alrededor; él me sirve de inspiración para ahondar en los personajes y sus sentimientos, sin olvidar que el propio Román cuenta las cosas como le gustaría verlas. “Me gusta ver las cosas como las miro”, será una de sus frases. Y ahí, claro, también estoy yo… 

La novela es una historia de historias, contadas por nuestro protagonista, que, cómo no, cuenta su propia historia. Nada tiene que ver el nombre del personaje, Román Paladino, con la expresión de Gonzalo de Berceo para referirse a la lengua que hablaba el pueblo llano para comunicarse. O quizás sí, quizás haya algo, porque Román se inspira en historias vulgares y corrientes que su mirada hace especiales. Él es un conductor de autobús que realiza el trayecto entre Libros, un pequeño pueblo de Teruel, y la playa del Cabañal. Es ahí donde se enmarca la trama narrativa, en el trasiego de la gente de los pueblos de interior hacia la gran ciudad, como en tantos sitios. Y Román es, además, el conductor del relato. 

Y es que Román Paladino es un personaje muy singular. Ver la belleza en lo bello no es un ningún mérito, pero ver la esencia de las más cotidianas y básicas escenas y transformarlas en historias que al contarlas despierten no solo interés, sino sentimientos de la más variada naturaleza, caracterizarán y ensalzarán a este protagonista. Desde el principio tuve la visión de este personaje acercándose a recoger todo el confeti que quedaba tras una fiesta en el suelo. Allí, en el suelo no son más que papeles de colores venidos a menos, pero es cuando los lanza por los aires cuando vuelven a ser hermosos, a modo de collage aéreo.


Si algo me ha llamado la atención de esta historia es que se adentra en sentimientos de nuestra naturaleza más salvaje y que explora el alma humana, linterna en mano, apuntando con ella a esas esquinas que no queremos ver nunca

L.C: Si algo diferencia esta novela de la anterior, es que esta explora aquellos recovecos más oscuros en el alma de los mortales. Los celos, el odio fraternal, la mentira, el maltrato doméstico, la muerte… Todo abordado desde su forma más cruda y esencial. ¿A qué viene un giro tan radical desde aquel  Martín que dentro de las desdichas veía siempre la luz?

J.V.V: Quería explorar otros sentimientos, desde la fantasía narrativa…  Mi primera novela es más curativa (Martín Latorre, a pesar de las circunstancias, encuentra la manera de sortear los desastres de la vida), mientras esta ahonda en sentimientos más oscuros que muchas veces forman parte de lo cotidiano… 

La vida es extraordinaria pero también trágica, amable y odiosa. Miramos las cosas con recelo y esperanza, pero somos cada uno de nosotros los que coloreamos la realidad con los deseos y frustraciones que nos envuelven durante el viaje de la vida, en la esencia de las cosas. 

“Siempre tendrás un lado oscuro, un viento molesto o un sabor que no te guste. Siempre sentirás que te falta alguien, que te sobra algo o que no recuerdas aquel sueño. Siempre querrás una tierra para luchar, un corazón que conquistar o una pesadilla que olvidar. Nunca sabrás la razón de tu existencia, cuántos días vivirás, ni por qué te enamoraste. La vida."
José Vicente Vinuesa, Román Paladino

Si Romeo y Julieta se hubieran casado y tenido descendencia dudo mucho de que fuera la historia inmortal que todos conocemos. Shakespeare fue un maestro en los finales de sus dramas, aparte de todo lo demás, aunque los temas han cambiado mucho; en nuestra época, creo que hay otros elementos narrativos que vislumbrar: “cada obra es hija de su tiempo”, cito aquí una máxima en la historia del arte.



Tenemos que contar, sin desvelar nada de la trama, que hay una historia que destaca sobre las demás y que será clave en la comprensión del personaje, sus circunstancias y su propia existencia. La desaparición de Rafael, el hermano de Román, más de veinte años atrás, de quien Román no puede olvidarse. Una historia incompleta, por no haber ni una sola pista del pequeño y que marcará el devenir de nuestro protagonista.

L.C: Seguro que eras consciente de que la desaparición del hermano del protagonista, expuesta en el arranque, se convertiría en el mayor misterio que encerraría la novela y que nos tendría atados a sus páginas hasta el final. ¿Te costó contenerte a dar resolución al misterio? ¿O fuiste paciente y sostuviste la intriga sin titubear?

J.V.V: Mantener viva la curiosidad del lector es fundamental en el desarrollo de cualquier trama. A partir de ahí, las vicisitudes de los personajes me ayudaron a desgranar el misterio, en pequeñas dosis y detalles, de lo que sucedió con Rafael para el posterior desenlace.  Naturalmente, es necesario dormir la tensión o acrecentarla en el desarrollo de la narración, pero creo que supe ser paciente en los momentos que debía. Una advertencia: la novela tiene trampas, el propio nombre del protagonista es una invitación a la interpretación de la realidad, pero la realidad no se puede contar, si lo haces desaparece.


La historia transcurre mayormente en Libros, una pequeña localidad de la comarca de Teruel y en la que se hayan escondidas variadas historias, como la de las hermanas Gosálvez, separadas por los celos y el rencor que terminará por sepultar el amor fraterno y conducirlas a través de una espiral de venganzas y autodestrucción.

Pero es solo una de las historias de esta novela, porque cada personaje, al igual que sucede en la vida real, esconde la suya propia. Román Paladino nos hablará también de Violeta, una danzarina erótica con la que mantiene una relación de amistad tintada de pasión que terminará cautivando también al lector.

L.C: Un montón de personajes revoloteando, con sus propias historias y ramificaciones es la característica de una novela que encierra otras muchas en su interior. El realismo de todos ellos, como sello ya inconfundible de tus narraciones… ¿Estás asentando tu propio género o te leeremos explorar nuevos derroteros en tu próximo trabajo?

J.V.V: En parte, si, estoy consolidando mi estilo; aunque también quiero explorar otros derroteros. Me gusta contar muchas cosas sin que el lector pierda el hilo de la narración, pero bombardeando su imaginación constantemente, generar historias secundarias dentro de la trama principal. El truco me lo enseñó Cervantes en su inmortal Quijote: cuando utilizas a muchos personajes debes tratar de que la mayoría de ellos tengan una actuación breve; un capítulo y poco más, salvo para los que nos acompañarán hasta el final.


La gente quiere soñar, pero sintiendo que los sueños pueden ser reales, a pesar de lo trágico. Ese es el realismo esencial que yo busco, hacer de lo vulgar y lo corriente algo excepcional. Que merezca la pena ser contado. 


José Vicente Vinuesa nos presenta una historia que, como ya sucediera con el arte costumbrista, consigue extraer la belleza de lo más cotidiano. Escenas de lo más familiares y personajes próximos que se aventuran en historias no más extraordinarias que comunes, pero en las que la mirada constituirá el punto de inflexión para convertirlas en dignas de ser soñadas... y leídas.

L.C: Román Paladino es tu segunda novela. ¿Una vez publicada la primera, se puede decir que se pierde del miedo literario y todo fluye mejor?


J.V.V: La verdad es que, en mi caso, si; Tres historias de amor, mis desastres y yo,  me dio la confianza suficiente para abordar personajes y desarrollarlos sin miedo. Aprendí a tejer el hilo narrativo con la aguja de lo emotivo, y creo que me salió una prenda digna. Me sirvió de tubo de ensayo para lo que hoy es Román Paladino y lo que vendrá después. 


L.C: Para un escritor, la opinión de las personas que le rodean siempre es muy importante. Pero es cierto que en ocasiones hay que alejarse de amiguismos y observar con ojo crítico el propio trabajo. ¿Estás contento con las dos novelas tuyas que podemos encontrar ya en el mercado? ¿Qué te gustaría mejorar o ser capaz de transmitir en futuras historias?


J.V.V: Estoy bastante satisfecho con mis dos primeras novelas, aunque ahora y después quiero buscar otros derroteros. Me gustaría abordar el mayor número de sentimientos humanos a través de historias viscerales o amables, según el momento, pero que en cualquier caso me haga desenmascarar ese realismo esencial que antes comentaba. La finalidad del arte es la belleza, y la belleza es seducción: ser capaz de engatusar la imaginación, el intelecto, y saciar estéticamente con una mueca de satisfacción al final de las historias.

L.C: Seguro que a estas alturas ya tienes seguidores de tu narrativa que estarán deseando saber algo de tu próxima novela. ¿Te gustaría adelantarles algo para saciar la expectación?

J.V.V: La próxima novela está ahora en fase embrionaria…. Será un homenaje a las madres. Se trata de una relación entre madre e hijo, rodeada de amor y odio, donde la criba del tiempo irá aclarando las cosas. El retrato de una madre excepcional que en otra época habrían tachado de bruja.

“A los cinco años, Bautista le declaró el amor por primera vez en el patio del colegio. Fue una tontería desde los recovecos infantiles pero con el convencimiento que le produjo un escalofrío indefinido a su madre.  "Ese chico te querrá siempre", le dijo, con una seguridad infalible. Bautista quedó prendado de Gabriela en aquella tarde lejana de su infancia en que la vio dormida en su lecho a la hora de la siesta, mientras ayudaba a su padre a reparar una chapuza en casa de los vecinos, pegado al marco de la puerta. El niño Bautista miraba embrujado los poderes de aquella silueta, los rasgos de aquel ángel del que emanaba un olor a flores y una dulzura que la envolvía. Nunca la quiso tanto como en aquel instante, ni cuando más presumió de su amor paseándose con su hijo Quintín, abrazado de su ya esposa Gabriela, muchos años después.” 
José Vicente Vinuesa


José Vicente Vinuesa Castellanos es un escritor nacido en Silla (Valencia) que cursó estudios superiores de Música y un doctorado en la Facultad de Filosofía, dentro del programa de estética. Actualmente ejerce la docencia en Castilla la Mancha.

Román Paladino es su segunda novela, editada por Crisol y que podéis encontrar su página web.



5 comentarios:

  1. ¡Hola! Tengo que confesar que no conocía al autor ni su obra, pero suena interesante y me ha gustado lo que comenta en la entrevista.

    Un abrazo,
    Montse :D
    http://losmillibros.blogspot.mx
    http://365diasconmon.blogspot.com

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    1. Hola, Montse. ¡Muchas gracias por tu comentario! Si te decides a leer la novela, ya me contarás qué tal.

      Un abrazo.

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  2. Tiene muy buena pinta. Gracias.

    Miguel

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    1. Gracias a ti por tu comentario, Miguel.

      Espero que te animes con esta lectura. ¡No te decepcionará!

      Un saludo.

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  3. Había leído con mucho placer: "Tres Historias de amor, mis desastres y yo" pero tengo que reconocer que "Román Paladino" me ha entusiasmado. Si tuviese que dar un titulo a esta novela, la bautizara: "Odisea de un soñador empedernido". Un soñador con gran talento literario.

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