Hay historias que no necesitan grandes giros argumentales para conmover. Les basta con una protagonista sólida, un contexto bien construido y una tensión moral que avance con la misma constancia que la vida cotidiana. La comadrona, de Bibbiana Cau, pertenece a esa categoría.
Ambientada en la Cerdeña rural de 1917, la novela nos presenta a Mallena, una mujer que no nació en Norolani pero que se ha convertido en su columna vertebral. Durante años ha asistido cada parto del pueblo, sin cobrar, sin imponer, sin juzgar. Su saber no proviene de la universidad, sino de la transmisión materna, de la observación de la naturaleza, del conocimiento de las plantas y de un instinto afinado por la experiencia.
El personaje de Mallena está construido con contención: es firme sin necesidad de alzar la voz, generosa sin caer en la ingenuidad, rebelde sin proclamarse como tal. Su conflicto surge cuando la necesidad la obliga a hacer algo tan básico como reclamar un pago por su trabajo, especialmente tras el regreso de su marido herido del frente. Lo que recibe a cambio es desprecio institucional y una decisión que la hiere: la llegada de una comadrona titulada desde el continente para sustituirla.
Angelica Ferrari encarna el progreso científico y la formación académica. Pero en Norolani su título pesa menos que su condición de forastera. El choque entre ambas podría haberse planteado como una rivalidad simple entre tradición y modernidad, pero la autora elige un camino más matizado. Pronto entendemos que Mallena y Angelica comparten más de lo que las separa: ambas defienden su libertad, su oficio y su derecho a ejercerlo con dignidad en un entorno que desconfía de las mujeres que ocupan espacios de poder, aunque ese poder sea el de traer vidas al mundo.
La novela retrata con especial sensibilidad la transmisión de un saber femenino ancestral, vinculado a la tierra y a la intuición, sin idealizarlo ni caricaturizarlo. A la vez, introduce un cambio generacional a través de Rosa, la hija de Mallena. Su alfabetización y la posibilidad real de elegir su futuro funcionan como un símbolo sutil pero poderoso de transformación social.
Otro de los aspectos más interesantes es la construcción de la comunidad femenina en ausencia de los hombres, enviados a la guerra. Las mujeres de Norolani no aparecen como figuras pasivas: sostienen el pueblo, toman decisiones y, en momentos clave, se rebelan ante las imposiciones de la Autoridad cuando sienten que se vulnera aquello que consideran justo.
La comadrona es una novela que emociona sin buscar el golpe fácil. Su fuerza reside en la coherencia de sus personajes, en la dignidad con la que aborda el conflicto y en la forma en que pone el foco en oficios históricamente invisibilizados. La historia de Mallena es inspiradora porque está narrada desde la humanidad, no desde la épica.
Una lectura que habla de resistencia, de comunidad y de la necesidad de reconocer el valor del trabajo que sostiene la vida.
Bibbiana Cau nació y vive en Cerdeña. Estudió Obstetricia en la Universidad de Cagliari y, a lo largo de una extensa trayectoria profesional, ha acompañado el nacimiento de innumerables vidas, una experiencia que impregna de autenticidad cada página de esta novela. Su interés por la escritura surgió durante la redacción de su tesis en Historia Social. Posteriormente se formó en Educación de Adultos y Formación Continua en la Universidad Roma Tre y amplió su preparación con cursos en la Escuela Holden de Turín y en Medicina Narrativa tanto en Cerdeña como en Londres. La comadrona es su primera novela y en ella convergen su conocimiento profesional, su sensibilidad social y su profunda conexión con la tierra que la vio nacer.



No hay comentarios:
Publicar un comentario