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martes, 12 de mayo de 2026

LA FELICIDAD EN LOS DÍAS DE LLUVIA | Imogen Clark

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Hay libros que llegan sin expectativas y terminan convirtiéndose en pequeñas sorpresas. La felicidad en los días de lluvia, de Imogen Clark, ha sido exactamente eso: una lectura que empezó de forma tranquila y acabó atrapándome por completo.

La novela arranca con un golpe emocional contundente: la muerte de Angie, madre de Romany. Pero hay más que la pérdida en este hecho; está lo que deja tras de sí. En una decisión tan insólita como reveladora, Angie encomienda a su grupo de amigos (aquellos con los que compartió su juventud) el cuidado y acompañamiento de su hija durante un periodo clave de su vida.

"Así, aunque mi pequeña se embarcará en la gran aventura que es la vida sin su madre, os tendrá a vosotros cuatro sus ángeles de la guarda, para que la protejáis. Y sé que no podría estar en mejores manos".
Imogen Clark, La felicidad en los días de lluvia

A partir de ahí, la historia se despliega en varias direcciones, aunque más que alternar entre diferentes tiempos, lo que hace la autora es abrir un gran paréntesis hacia el pasado. Conoceremos a ese grupo de amigos desde sus años universitarios hasta la madurez, asistiendo a la evolución de sus relaciones, sus decisiones y sus propias cargas vitales. Después, seguimos a Romany en ese tránsito complicado hacia la adultez, marcado por el duelo y la incertidumbre. La autora construye así un recorrido emocional muy completo, en el que se percibe claramente cómo el paso del tiempo transforma la forma en que vivimos, sentimos y enfrentamos la vida.

Uno de los aciertos más notables de la novela es, precisamente, su construcción de personajes. Todos, sin excepción, están perfilados con cuidado y matices. Cada uno aporta una visión distinta del mundo, y es en esa diversidad donde la historia encuentra gran parte de su fuerza. Además, la presencia de un personaje enigmático, Hope, introduce un hilo de intriga que acompaña al lector y añade una capa más de interés a la narración.

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Aunque parte de una premisa dura, la novela consigue equilibrar muy bien el tono: es emotiva, sí, pero también cálida, incluso con momentos ligeros que alivian la carga emocional. Es una historia que habla de la pérdida, pero también de los vínculos, de la importancia de la amistad y de cómo, en muchas ocasiones, la familia no es solo la que nos viene dada.

La felicidad en los días de lluvia es una lectura ágil, envolvente y muy humana. De esas que fluyen sin esfuerzo y que, casi sin darte cuenta, te mantienen enganchada a la historia de principio a fin.

"Se había transformado. Había desaparecido la Angie de la última década
y había nacido una persona nueva".
Imogen Clark, La felicidad en los días de lluvia

La recomiendo especialmente como lectura entre libros más densos o para quienes atraviesan un bloqueo lector: tiene esa capacidad de reconectar con el placer de leer sin exigir demasiado, pero dejando huella.

Imogen Clark está graduada en Derecho, pero abandonó su carrera jurídica para dedicarse por completo a la escritura. La felicidad en los días de lluvia ha vendido más de un millón de ejemplares y en español la encontraréis publicada por Newton Compton Editores, en tapa dura con sobrecubierta y traducida por Noelia Pousada Lobeira.


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miércoles, 24 de agosto de 2022

BOMBA DE HUMO | Laura Santolaya

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Lena se encuentra en ese momento vital en el que el trabajo, los amigos y las expectativas se sacuden sin que sepamos demasiado bien qué está en su sitio y qué no.

Superados los treinta, es directiva para la agencia de publicidad en la que trabaja desde hace seis años. Han pasado solo unos meses de su ruptura y aunque Lena decidió entregarse por completo al trabajo para amortiguar el golpe, es consciente de que está perdida. Parece un buen momento para plantearse si está donde realmente quiere y si todo lo que tiene es lo que desea tener o le falta algo. O no. Tal vez nunca nos parece un buen momento para plantearnos eso y por eso lo postergamos hasta el infinito. Lena también parece estar dejando "para después" esta reflexión y emprende una huida hacia delante que básicamente consiste en llegar de una pieza al final de cada nuevo día.

"Como tu cabeza va a doscientas revoluciones,
no observas el presente y tampoco escuchas a la gente".
Laura Santolaya, Bomba de humo

Las intensas sesiones de spinning, las cada vez más espaciadas citas con sus amigos y las fiestas que de repente se hacen cuesta arriba cuando apenas han comenzado, llevan a Lena al límite. Siempre hay un detonante, aunque en este caso podríamos decir que el detonante es la conjunción de varias situaciones que a simple vista pueden parecer cotidianas y anodinas pero que, cuando no estamos realmente convencidos de si estamos siguiendo el camino que queremos seguir, se convierten en escarpadas cumbres que se nos hacen inexpugnables. 

Una clase de cocina griega, regalada con segundas intenciones para celebrar su recién estrenada hipoteca, será el disparador de la decisión que marcará el rumbo de la novela: Lena se marcha a Grecia. Lo que allí ocurre, las mil y una situaciones bizarras a las que se enfrenta y si logra salir airosa de todas ellas, os dejo que lo descubráis a golpe de página. ¿Hay algo de romance? Sí. Pero de eso tampoco os cuento nada para no estropearos la sorpresa.

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Bomba de humo está protagonizada por Lena como podría estarlo por cualquier persona que, en esa franja de edad en la que todos parecen esperar más de una que una misma, aprovecha la oportunidad y escapa lejos para observarlo todo (y a sí misma) con perspectiva. Aborda temas de naturaleza vital universales; la amistad, las inseguridades, la presión social y la autoimpuesta, las ilusiones que quedaron olvidadas en algún lugar mientras sumamos años... 

Recomendada para este verano por su tono ligero, sus latigazos de humor y por esa forma de contar las cosas que hace que Laura Santolaya siempre nos provoque una sonrisa. Recomendada además para cualquier otra estación porque nos sacude un poco por dentro sin que nos demos cuenta y porque siempre es un buen momento para marcarnos una bomba de humo. Aunque sea a través de Lena.

"Quizá siendo como soy perderé muchas personas y oportunidades en la vida,
pero lo que no puedo permitirme es perderme a mí misma".
Laura Santolaya, Bomba de humo

Hay que hacer mención a que es una de esas novelas que nos transportan. En este caso nos lleva a Grecia, a sus playas y a sus escenarios históricos más visitados, pero también a sus rincones más ocultos, a su cultura, su gastronomía y se convierte en esa bomba de vacío que la protagonista necesita para escucharse mejor... y descubrir qué quiere escuchar.

El debut de esta autora en el género literario de la narrativa contemporánea no me ha sorprendido porque ya esperaba de esta autora una novela fantástica y es lo que me he encontrado. Pero sí me deja esperando la próxima.

Laura Santolaya es más conocida como P8ladas. Esta humorista gráfica nacida en Pamplona reside en Madrid y trabaja en una agencia de comunicación, labor que compagina con la ilustración. Cuando en 2008 abrió su blog Prohibido escuchar canciones ñoñas, dio vida a un alter ego que maravilló a una legión de fieles que no han dejado de compartir su trabajo en redes sociales. En 2013 fue seleccionada por El País en su sección "Se busca talento"; es autora de libros como Los lunes me odian (2014), Crónicas de la adolestreinta (2015), Prohibido escuchar canciones ñoñas (2017) y Diremos que nos conocimos en un bar (2019).

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