jueves, 14 de enero de 2016

LA CHICA DEL TREN (Paula Hawkins)


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No serán muchos los que aún no hayan saciado la curiosidad sobre este libro. Pero me consta que quedan algunos a los que no ha terminado de convencer la publicidad de esta novela. Para ellos y para los que la han leído ya y solo buscan comparar opiniones... aquí llega la mía. 

Empezaré diciendo que llegó prometiendo una alta dosis de misterio, presentándose como un thriller y que aunque sí que hay una intriga, si nos atenemos a lo que puramente es un thriller, en mi caso carece de la fuerte tensión emocional. Pero vayamos por partes. 

¿De qué trata la novela? De una mujer, Rachel, que tras un divorcio pasa por un momento delicado en el que parece que todo le va realmente mal. La han despedido, es adicta al alcohol y además sigue obsesionada con su ex-marido, que ha rehecho su vida y ahora es padre. 

Coge el tren todos los días a la misma hora y recorre el mismo trayecto. Al observar el mundo a través de la ventana, imagina e idealiza las vidas de las personas que habitan las casas cercanas al las vías. En concreto, le atrae una de las casas, en la que siempre observa a una pareja. Les ha inventado nombres, trabajos, aficiones e incluso pormenores de su relación. Y cada día añade un capítulo más a su historia. 

Un día, Rachel verá algo en esa casa que no encaja con la imagen que ella tiene de la pareja. Algo que la dejará confusa. No será lo peor que suceda. Algo está a punto de ocurrir en la vida de aquellas personas que ella solo conocía a través de la historia que había ideado para ellos y que convertirá a Rachel en una pieza decisiva para el desenlace. 

Hasta aquí, podríamos decir sin miedo a equivocarnos que la autora ha puesto sobre la mesa un enigma que despertará nuestra curiosidad. Es como una ventana indiscreta pura, a través de la cual, desde la distancia siempre en modo contemplativo observa alguien a otro alguien y descubre así un suceso inexplicable que tratará de descifrar. No es un recurso nuevo, será la habilidad de la escritora la que determine hasta qué punto nos atrapa y consigue que nos interese aquello que nos presenta.

Tal vez es en el desarrollo y el método donde encuentre un fallo a este planteamiento. La intencionalidad de hacer partícipe al lector e implicarlo emocionalmente lleva a Paula Hawkins a realizar una narración por planos. Nos cuenta lo que vive Rachel en primera persona, pero también del mismo modo la perspectiva de otros personajes. Utiliza fechas alternas y saltos en el tiempo que en ocasiones hacen que nos perdamos en la cronología de los acontecimientos y nos obliga a volver páginas atrás a comprobar si lo que presenciamos sucedió antes o después.

Hay que saber utilizar muy bien este recurso y el escritor ha de ser hábil haciendo el encaje de sucesos para conseguir que el lector no pierda el interés. Hawkins lo consigue, pero muy justa de nota.

Sí que nos regala a los lectores un giro, más o menos esperado, dependiendo de la capacidad de deducción de cada uno. Tal vez demasiado pronto, eso sí. De haber esperado un poco más, habría conseguido un final impactante, manteniendo el misterio hasta casi la última página.

También encontramos algo de exploración interior en sus personajes. Esa vida que Rachel inventa para los personajes que observa, no es más que una proyección de sus propios deseos. La pérdida del amor y la depresión, acompañadas del sentimiento de fracaso y culpabilidad no dejan de estar patentes a lo largo de toda la narración. Los rincones más oscuros de las relaciones personales, así como el engaño (desde la mirada del que engaña y el propio engañado) y los secretos inconfesables de vidas pasadas, otorgan a esta historia una profundidad que tal vez sea la clave del éxito.


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Porque no podemos obviar el abrumador éxito de esta historia. En nuestro país, el primer mes de su publicación alcanzó las siete ediciones. Los derechos para que la veamos en la gran pantalla ya han sido adquiridos e incluso se ha publicado que Emily Blunt encarnará a Rachel este 2016.

Los lectores de todo el mundo se han visto atrapados por esta novela, de la que también se ha dicho que guarda una similitud (más que reseñable) con Perdida, de Gyllian Flynn. El mismísimo Stephen King la recomendó en un tweet y poco después, una oleada de estrellas mostraban su admiración por la novelista y la trama que había creado.

Paula Hawkins (26 de agosto de 1972) había publicado anteriormente novelas románticas bajo el seudónimo de Amy Silver. No sería hasta un tiempo después, cuando decidió cambiar la temática de sus narraciones que esta primera incursión en el género, La chica del tren, le ha dado la fama.

Ella misma ha avanzado ya las claves de su próxima novela. Será un thriller psicológico en el que dos hermanas no mantienen relación desde hace tiempo y explorando sus recuerdos de la infancia descubriremos cómo afectan a sus vidas de forma diferente. Además, también habrá un crimen que resolver.

Serán muchos los que esperen a comprobar si Paula Hawkins ha sido flor de un solo éxito o se consolida en el género.





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