miércoles, 23 de septiembre de 2026

CAMBIAR EL AGUA DE LAS FLORES | Valérie Perrin

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Hay personajes que consiguen atravesar una historia y terminar quedándose un poco con nosotros. Violette Toussaint es uno de ellos.

En Cambiar el agua de las flores, Valérie Perrin nos presenta a Violette, la guardiana de un pequeño cementerio de Borgoña. Su trabajo podría parecer ligado únicamente a la muerte, pero en realidad el cementerio se convierte en el lugar desde el que Violette sigue conectada con la vida: escucha a quienes llegan, conoce sus historias, cuida los pequeños detalles y establece vínculos con las personas que trabajan y pasan por allí.

Hay un dolor profundo en su historia, uno que no desaparece porque la vida continúe. Lo que me ha conmovido de Violette es precisamente la manera en que decide seguir adelante con él.

"Cuando Léonine apareció, mi juventud se rompió tan violentamente como un vaso de porcelana contra el suelo de baldosas. Fue ella quien enterró mi vida juvenil. En pocos minutos, pasé de la risa a las lágrimas, del buen tiempo a la lluvia. Como un cielo de marzo, me convertí al mismo tiempo en las escampadas y los chaparrones. Todos mis sentidos estaban alerta, agudizados como los de un ciego".
Cambiar el agua de las flores, Valérie Perrin

No intenta borrar lo ocurrido ni convertirlo en algo que ya no le afecte. Encuentra, en cambio, una forma de convivir con ese dolor. Su dedicación al cementerio, su manera de tratar a las personas que llegan hasta allí e incluso ese registro tan personal y cuidado de determinados detalles de los funerales dicen mucho de ella. Son pequeños gestos que muestran cómo ha conseguido transformar el cuidado de los demás en una manera de mantenerse en pie.

Y hay algo más que me ha gustado mucho de la novela: la escritura de Valérie Perrin. La autora tiene una forma muy especial de describir las emociones y los recuerdos a través de los sentidos. Colores, olores, formas, pequeños detalles… La lectura se convierte en un viaje sensorial en el que muchas escenas casi pueden percibirse además de leerse. Hay momentos de una belleza muy delicada, sin necesidad de recargarlos.

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Aunque el duelo y la pérdida tienen un peso evidente, la novela no se limita a explorar el dolor. Hay también un componente de misterio que me ha resultado especialmente interesante y que, de alguna manera, conecta con lo que ya encontré en Tatá, otra obra de la autora. Existen secretos, acontecimientos que necesitamos comprender y preguntas que permanecen abiertas durante buena parte de la lectura. Esa necesidad de esclarecer lo ocurrido funciona como uno de los motores de la narración y consigue que, además de dejarnos llevar por las historias y los personajes, queramos seguir avanzando para descubrir cómo encajan las piezas.

Pero si tuviera que quedarme con una sensación después de leerla, sería la esperanza. No una esperanza fácil, luminosa porque sí. La novela plantea una esperanza que llega después de atravesar mucho dolor y que exige esfuerzo. Porque hay heridas que no desaparecen y pérdidas con las que no dejamos de convivir. Lo que cambia es nuestra manera de vivir con ellas. Y quizá ahí reside buena parte de la belleza de la historia: en entender que continuar no significa olvidar.

"Mi vida era un campo en ruinas, en medio del cual un soldado desconocido me había enviado una placa funeraria y una carta".
Cambiar el agua de las flores, Valérie Perrin

Cambiar el agua de las flores me ha parecido una novela profundamente humana, de esas que consiguen emocionar sin necesitar recurrir constantemente a la emoción fácil. Una historia de pérdidas, vínculos, secretos y segundas oportunidades, pero, sobre todo, de personas que intentan encontrar una manera de seguir viviendo después de aquello que las ha cambiado.

Y ahora tengo muchísimas ganas de ver cómo se traslada todo esto a la pantalla. La adaptación cinematográfica, dirigida por Jean-Pierre Jeunet, director de Amélie, está a punto de estrenarse y, después de haber disfrutado tanto de esta novela, tengo claro que quiero verla.

Valérie Perrin (Remiremont, 1964) se estrenó en el panorama literario con Les Oubliés du dimanche, una obra aclamada por la crítica que obtuvo una docena de premios, entre ellos el Choix des Libraires Littérature. Su segunda novela, Changer l’eau des fleurs, fue galardonada con el Prix Maison de la Presse y se convirtió en un fenómeno internacional. Con Trois, su tercer título, conquistó a más de 750.000 lectores. En 2019 y 2022, Le Figaro la incluyó entre los diez autores más vendidos en Francia. Sus obras, traducidas a más de 38 idiomas, suman ya más de seis millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.

domingo, 20 de septiembre de 2026

LOS VECINOS DE ENFRENTE | Nicole Trope

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En la calle Hogarth todo parece estar en orden. Casas bonitas, vecinos que se conocen, barbacoas, niños y esa sensación de pequeña comunidad en la que todo el mundo termina sabiendo un poco de la vida de los demás. Pero hay pequeños detalles que empiezan a llamar la atención.

Unos niños que no van al colegio. Una puerta que nunca se abre del todo. Una vecina que observa ciertas cosas y empieza a hacerse preguntas. Un repartidor que intenta entregar un paquete y se encuentra con una situación que no termina de comprender. Y, sobre todo, esa duda tan incómoda que aparece cuando creemos que algo puede estar ocurriendo, pero no sabemos si tenemos derecho a intervenir.

Los vecinos de enfrente, de Nicole Trope, juega con ese desconcierto inicial. Durante buena parte de la lectura sabemos que algo está sucediendo, pero no sabemos exactamente qué. Y la autora consigue que esa incertidumbre resulte especialmente efectiva porque no nos entrega la historia desde una única perspectiva.

"Debería haberme ido entonces, pero mantuve la esperanza. Por algún motivo extraño sigo esperando que todo eso se pueda arreglar, que las cosas se solucionen.
Solo tenía que hacer algo drástico, algo grande".
Los vecinos de enfrente, Nicole Trope

Los capítulos van alternando las voces de distintos personajes y cada uno aporta una pieza diferente. Vemos lo que ocurre desde fuera, pero también nos acercamos poco a poco a quienes están dentro de esa casa y conocemos sus pensamientos, sus miedos y aquello que cada uno cree estar viviendo. El resultado es un puzle que, al principio, parece tener demasiadas piezas sueltas y que poco a poco empieza a adquirir forma.

Y aquí entra una de las cosas que más disfrutamos los lectores de thriller: hacer nuestras propias conjeturas. Intentar averiguar quién está detrás de lo que ocurre, qué lo ha provocado y hasta dónde llega realmente el peligro es prácticamente inevitable. Algunas sospechas pueden parecer evidentes para quienes están acostumbrados al género, pero Nicole Trope se guarda más de una carta para el tramo final y consigue introducir giros que modifican nuestra percepción de lo que hemos ido leyendo.

Me ha gustado especialmente cómo maneja la información. La novela no necesita explicarlo todo desde el principio para mantener nuestra atención. Al contrario: ese desconocimiento inicial es precisamente lo que nos hace seguir avanzando. Queremos entender qué sucede en esa casa, pero también queremos saber qué historia esconde cada personaje y cómo han llegado hasta allí.

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Es una lectura rápida y muy ágil, de esas que se leen con facilidad porque la intriga está constantemente empujándonos hacia el capítulo siguiente. Y aunque parte de una situación que parece muy concreta, a medida que avanzamos descubrimos que las conexiones entre los personajes son más complejas de lo que aparentaban.

"Su confusión era vidente; su desesperación, algo que yo podía sentir".
Los vecinos de enfrente, Nicole Trope

Una novela de suspense construida alrededor de una pregunta sencilla pero muy efectiva: qué ocurre cuando algo no parece estar bien y nadie está completamente seguro de si debe intervenir. Porque a veces basta con mirar un poco más de cerca para descubrir que detrás de una puerta cerrada puede estar ocurriendo mucho más de lo que imaginábamos.

Nicole Trope nació y vive en Sídney, Australia. Su camino hacia la escritura no fue precisamente directo: comenzó estudiando Derecho en la universidad, pero una mala experiencia en uno de sus primeros trabajos académicos le hizo descubrir que quizá lo suyo estaba más cerca de contar historias que de ejercer la abogacía. Construyó una trayectoria literaria que la ha llevado a publicar varias novelas superventas. Los vecinos de enfrente forma parte de esa producción de suspense con la que se ha ganado lectores tanto en Australia como fuera de ella.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

EL GATO QUE NO QUERÍA SER VEGANO | Sanne Vogel

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Hay historias que necesitan grandes acontecimientos para hablarnos de las personas y otras que prefieren hacerlo a través de pequeños encuentros. El gato que no quería ser vegano, de Sanne Vogel, pertenece a estas últimas.

Míster es un gato carismático que vive en Ámsterdam con Chef, su humana y mejor amiga, una mujer vegana que ha decidido que él también debería serlo. Pero Míster no solo sale de casa en busca de algo de carne: su carácter curioso y su instinto felino lo llevan a recorrer las casas de sus vecinos, donde acaba convirtiéndose en un atento observador de sus vidas.

Entre sus andanzas aparecen, además, unos misteriosos pollitos que parecen caer del cielo y que a Míster le resultan tan deliciosos que quiere conseguir más. Averiguar de dónde proceden se convierte así en una pequeña investigación que lo conduce, una vez más, de una casa a otra y de una historia a la siguiente.

"Es cierto. Me encanta la gente. Casi todo el mundo. Mientras yo les caiga bien, ellos también me caerán bien a mí. No soy difícil. Cuando no les gustan los gatos o aún no saben que les gustan, me parece un reto alentador ganarme sus corazones. Ya he convertido a muchos amantes de los perros".
El gato que no quería ser vegano, Sanne Vogel

La elección de un gato como narrador ofrece a la novela una perspectiva especialmente interesante. Míster observa a los humanos desde fuera, con una mirada que no comprende muchas de nuestras normas, costumbres y contradicciones. Y esa distancia introduce un cierto componente crítico: contempladas desde sus ojos, nuestras relaciones y nuestras maneras de comportarnos pueden resultar tan extrañas como divertidas.

Pero Míster no se limita a observar. Sabe prácticamente todo lo que sucede en la vida de Chef y de su pareja, Bigotito, porque permanece atento a sus conversaciones, a sus gestos, a sus dinámicas y también a aquello que sienten. No siempre entiende por qué los humanos hacen determinadas cosas o qué significan exactamente algunas de sus emociones, pero sí es capaz de empatizar con su dolor y con su alegría. Y quizá ahí reside buena parte de su encanto: en esa manera tan sencilla y genuina de estar para los demás.

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Míster representa también, de muchas formas, lo diferente, aquello que se sale de lo esperado. Y resulta bonito comprobar cómo la bondad que desprende termina haciendo que esa diferencia pierda importancia. Lo que podría separarlo de los demás queda relegado a un plano casi invisible frente a su capacidad para acompañar, conectar y transformar, aunque sea de manera pequeña, las vidas que toca.

En sus páginas aparecen la soledad, el amor, la vejez, la pérdida y la muerte. Son temas que no se desarrollan de manera extensa ni buscan convertirse en el centro de la novela, pero están ahí, bajo la superficie, en las historias de sus personajes. Las suficientes pinceladas para que el lector intuya todo lo que hay detrás de esas vidas y pueda detenerse, de vez en cuando, a mirar un poco más allá de lo que se cuenta.

Y quizá esa sea la verdadera esencia de esta historia: una comunidad construida a partir de pedacitos de muchas personas. Míster pasa de una casa a otra y, con él, vamos saltando de una vida a la siguiente. Cada personaje aporta una pieza diferente y, casi sin darnos cuenta, todas terminan encajando en un pequeño caleidoscopio de recuerdos, pérdidas, afectos y soledades.

Es una lectura especialmente bonita para quienes conviven con gatos, porque seguramente encontrarán  en Míster muchos de esos gestos, esa curiosidad y esa manera tan suya de estar presentes sin necesidad de comprender del todo lo que sucede a nuestro alrededor.

"Me levantó y me apretó con fuerza contra su cuerpo. Durante mucho tiempo. Me abrazó durante mucho tiempo. Lo necesitaba. Necesitaba mi cuerpo suave".
El gato que no quería ser vegano, Sanne Vogel

Pero no hace falta tener un felino en casa para disfrutarla. Basta con apreciar esas historias aparentemente sencillas que, cuando se miran desde el ángulo adecuado, descubren que detrás de cada puerta hay una vida entera y que, a veces, basta un pequeño animal recorriendo un vecindario para mostrarnos cómo todas esas vidas terminan estando un poco más conectadas de lo que creíamos.

Sanne Vogel (1984) es una creadora neerlandesa que ha desarrollado su trayectoria en distintos ámbitos artísticos, como la interpretación, la dirección y la escritura. Con El gato que no quería ser vegano se estrena en la novela y lo hace con una obra que ya ha tenido una excelente acogida en los Países Bajos y que continúa ampliando fronteras: la historia llegará próximamente a otros siete países.

lunes, 7 de septiembre de 2026

NADIE LO VIO VENIR | Shari Lapena

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Hay algo que Shari Lapena maneja especialmente bien: tomar una situación cotidiana, aparentemente segura, y abrir una grieta en ella hasta que todo lo que parecía estable comienza a tambalearse.

En Nadie lo vio venir, esa grieta aparece cuando Bryden no recoge a su hija de la guardería. Su marido recibe una llamada, regresa a casa con la niña y encuentra algo que resulta todavía más inquietante que una simple ausencia: el coche de Bryden continúa en el garaje, sus pertenencias están donde deberían estar y nada parece indicar que haya abandonado el edificio. Pero Bryden no está.

La pregunta parece sencilla: ¿qué ha ocurrido con ella? La respuesta, por supuesto, no lo es.

"Es como si la hubieran... interrumpido y se la hubiera tragado la tierra".
Shari Lapena, Nadie lo vio venir

La desaparición de Bryden me ha parecido una premisa especialmente perturbadora porque el misterio queda concentrado en un espacio muy concreto. El edificio en el que vive, que debería representar seguridad y privacidad, se convierte poco a poco en un lugar lleno de posibles secretos. Si Bryden no ha salido de allí, las posibilidades empiezan a estrecharse. Y, con ellas, también la lista de personas en las que se puede confiar.

Porque si algo caracteriza a las novelas de Shari Lapena es precisamente esa capacidad para ir desmontando la imagen que tenemos de sus personajes. Al principio conocemos matrimonios aparentemente estables, vecinos respetables, amigos cercanos, familiares que parecen no tener nada que ocultar hasta que la investigación comienza a hacer preguntas. Entonces empiezan a aparecer las grietas.

Un secreto lleva a otro. Una explicación que parecía convincente deja de serlo. Y cada personaje que parecía estar fuera de toda sospecha encuentra, de repente, un motivo para entrar en ella.

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En esta ocasión, como lectora habitual de la autora, he de reconocer que intuí bastante pronto cuál podía ser el desenlace. Sin embargo, esto no ha empañado mi experiencia de lectura. Porque una cosa es creer saber hacia dónde se dirige una historia y otra muy distinta conocer todos los detalles que la rodean. Y ahí es donde la novela sigue jugando sus cartas.

Lapena introduce información de forma progresiva y va añadiendo nuevas perspectivas a una trama que parecía mucho más sencilla de lo que realmente es. Hay revelaciones que modifican la percepción que tenemos de algunos personajes y detalles que, aunque no necesariamente cambian la dirección que creemos haber adivinado, sí consiguen sorprendernos por el camino.

La lectura, además, es tremendamente ágil. Los capítulos cortos y directos contribuyen a que las páginas avancen casi sin darnos cuenta y hacen que Nadie lo vio venir sea uno de esos thrillers que funcionan especialmente bien cuando buscas una historia capaz de engancharte desde el principio.

En este sentido, estamos ante un domestic noir muy reconocible dentro de la bibliografía de la autora. Las relaciones personales, las apariencias y todo aquello que se esconde detrás de una vida aparentemente perfecta vuelven a ocupar un lugar fundamental. Nada es tan sencillo como parece y nadie termina siendo exactamente quien creíamos conocer.

"Le parece comprender ahora por qué algunas personas se vuelven locas. Quizá sea el fruto de una elección: huir a otro lugar de la mente porque la realidad es demasiado insoportable".
Shari Lapena, Nadie lo vio venir

Y después llega el tramo final. Personalmente, es una de las cosas que más disfruto de las novelas de Shari Lapena. La autora tiene una especial habilidad para tensar la trama hasta los últimos capítulos, cuando las revelaciones comienzan a sucederse y la sensación es la de estar avanzando cada vez más deprisa hacia el desenlace. Incluso cuando parece que todo empieza a encajar, todavía queda espacio para alguna sorpresa más.

Nadie lo vio venir quizá no ha conseguido engañarme por completo respecto a la resolución, pero sí me ha atrapado, me ha entretenido muchísimo y ha vuelto a ofrecerme muchos de los elementos que más disfruto en las novelas de Shari Lapena: una premisa inquietante, personajes de los que conviene desconfiar, secretos que aparecen en el momento menos esperado y un ritmo que hace difícil abandonar la lectura.

Una recomendación muy clara para quienes ya conocen a la autora y buscan otra dosis de su receta de domestic noir, pero también para quienes tengan ganas de sumergirse en un thriller ágil, adictivo y plagado de revelaciones.

Shari Lapena trabajó como abogada y profesora de inglés antes de dedicarse por completo a la escritura. Alcanzó el éxito internacional con La pareja de al lado, que se convirtió en la novela más vendida en el Reino Unido en 2017 y cuyos derechos fueron adquiridos para su adaptación televisiva.

Desde entonces ha consolidado su nombre dentro del thriller con títulos como Un extraño en casa, Un invitado inesperado, Alguien a quien conoces, Su último día, Una familia no tan feliz, ¿Pero qué has hecho? y Aquí todos mienten. Sus novelas han ocupado los primeros puestos de las listas de superventas del Sunday Times y el New York Times, y su obra suma ya más de siete millones de ejemplares vendidos.




martes, 1 de septiembre de 2026

LA CASA DE AL LADO | Anne Rivers Siddons

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Hay casas encantadas que arrastran siglos de oscuridad. Mansiones abandonadas, habitaciones clausuradas, antiguos crímenes, muertes inexplicables y un pasado que parece haberse quedado atrapado entre sus paredes. Y después está La casa de al lado, de Anne Rivers Siddons, una novela que toma buena parte de lo que esperamos encontrar en una historia de casas encantadas y decide darle la vuelta.

Porque la casa que protagoniza esta historia no es antigua. No tiene un pasado, ni una historia de maldiciones que haya pasado de generación en generación. Es una construcción nueva, moderna, luminosa y espectacular que cualquiera querría tener como vecina. 

La vida de Colquitt y Walter Kennedy transcurre plácidamente en un acomodado vecindario de las afueras de Atlanta. Su rutina, sus amistades y su posición social forman parte de un mundo aparentemente estable, construido sobre relaciones de años, reuniones, compromisos y esa particular forma de entender la vida que caracteriza a una determinada sociedad sureña. Todo empieza a cambiar cuando una nueva casa comienza a levantarse en el terreno junto a la suya.

"Si fuera una casa antigua, casi pensaría que está encantada, pero ¿quién ha oído hablar de una casa encantada de obra nueva, de menos de un año de antigüedad?".
Anne Rivers Siddons, La casa de al lado

Incluso antes de que esté terminada, empiezan a suceder cosas. Accidentes. Desgracias. Situaciones que, tomadas de forma aislada, podrían parecer fruto de la casualidad. Y es entonces cuando comienza la verdadera inquietud.

Uno de los grandes aciertos de La casa de al lado es que no vivimos lo que ocurre principalmente desde dentro de esa vivienda. Anne Rivers Siddons sitúa a sus vecinos como observadores privilegiados de unos acontecimientos que poco a poco van alterando no solo la vida de quienes habitan la casa, sino también la de quienes los rodean. Esa mirada exterior convierte al lector en una especie de testigo que intenta comprender qué está ocurriendo mientras las piezas empiezan a desordenarse.

No es una novela que busque aterrorizarnos mediante escenas impactantes ni sobresaltos continuos. Su terror es mucho más psicológico, construido a partir de pequeños detalles, comportamientos que comienzan a cambiar, relaciones que se deterioran y una sensación creciente de que algo invisible se está infiltrando en la vida de los personajes.

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Y quizá lo más inquietante sea precisamente la duda sobre el origen de ese mal. Porque a medida que avanzamos resulta inevitable preguntarse hasta qué punto la casa es responsable de lo que sucede o si, en realidad, simplemente está sacando a la superficie algo que ya existía. Los miedos. Las obsesiones. Las inseguridades. Las debilidades que cada personaje intenta mantener ocultas y que, de pronto, parecen adquirir una fuerza capaz de destruirlo todo.

Anne Rivers Siddons construye esa sensación con una enorme paciencia. La historia no necesita precipitarse porque sabe que la inquietud funciona mejor cuando se instala poco a poco. Cuando todavía no estamos seguros de haber visto algo extraño, pero ya no podemos dejar de buscarlo.

También resuelta interesante el retrato social que acompaña a la historia. Más allá del componente sobrenatural, la novela observa con bastante agudeza un mundo de apariencias, esnobismos, prejuicios y relaciones sociales en el que todo parece perfectamente ordenado hasta que empiezan a aparecer las grietas. La voz de Colquitt nos introduce en ese pequeño universo y, mientras ella observa lo que ocurre a su alrededor, también vamos descubriendo las contradicciones y miserias de quienes lo habitan.

"—Nuestro problema es que no hemos tenido ningún problema —dije—. Quiero decir problemas de verdad, no como los que tuvieron los Harralson, o Luke Abbot, o los pobres Sheenan. Estamos tan aislados, gordos y felices aquí que nos hemos olvidado de que existen el dolor y los problemas reales en el mundo. Oh, sí, Claire, incluso entre la gente «agradable». No culpes a la casa. Eso es absurdo".
Anne Rivers Siddons, La casa de al lado

Es una novela publicada originalmente en 1978 y, sin embargo, me ha sorprendido lo bien que ha envejecido. Hay, por supuesto, elementos propios de su época, pero su forma de abordar el miedo y las relaciones humanas sigue funcionando con eficacia. Quizá porque los temores que explora son bastante universales: el miedo a no sentirnos a salvo en nuestro hogar, a no reconocernos a nosotros mismos o a descubrir que el peligro puede manifestarse de formas contra las que no tenemos opción de vencer.

La casa de al lado es una historia adictiva, inquietante y muy original dentro de un subgénero que parecía haber explorado ya todas las posibilidades. Su mayor virtud es no necesitar una sucesión de escenas terroríficas para crear una atmósfera que se vuelve cada vez más incómoda. Todo sucede a fuego lento. Y cuando el lector empieza a comprender que algo no funciona, ya está completamente atrapado.

Y entonces llega el final. Un cierre que da a la historia ese último golpe de efecto y consigue que, incluso después de terminarla, sigamos pensando en esa casa.

Una novela que recomiendo especialmente a quienes disfruten del terror psicológico, las atmósferas inquietantes y las historias en las que lo verdaderamente perturbador no siempre es aquello que vemos, sino aquello que sospechamos.

"La habitación era blanca y luminosa y estaba tranquila y silenciosa, pero en ella rugían y aullaban sonidos insonoros".
Anne Rivers Siddons, La casa de al lado

Anne Rivers Siddons (1936-2019) fue una novelista estadounidense cuya obra estuvo profundamente ligada al Sur de Estados Unidos y a las tensiones entre tradición y modernidad que atraviesan su historia y su sociedad. Durante su etapa universitaria en Auburn destacó por sus escritos y por defender públicamente el fin de la segregación, una postura que terminó costándole su puesto en la publicación estudiantil. Más tarde trabajó en publicidad y formó parte del equipo fundador de la revista Atlanta antes de dedicarse por completo a la literatura. A lo largo de su carrera publicó diecinueve novelas, varias de ellas convertidas en superventas. La casa de al lado, publicada originalmente en 1978 y hasta ahora inédita en español, fue su única incursión en el terror y sigue siendo una de las propuestas más singulares del género de la casa encantada.


martes, 7 de julio de 2026

LA ESCRITORA | James Patterson y J.D Barker


La escritora, de James Patterson y J.D. Barker es un thriller que hace desconfiar al lector constantemente de lo que cree haber descubierto. Porque ir dinamitando los cimientos de las deducciones de los lectores más dados a las conjeturas parece la misión de estos dos autores que firman este brillante thriller policíaco.

La novela arranca con una escena difícil de olvidar. El detective Declan Shaw recibe una llamada urgente que lo lleva hasta uno de los edificios más emblemáticos de Nueva York. Allí encuentra a Denise Morrow, una célebre escritora de true crime, cubierta de sangre junto al cadáver de su marido. La situación parece bastante clara. Quizá demasiado.

Desde ese primer momento, la historia se convierte en una investigación en la que cada nueva respuesta genera varias preguntas más. Lo que inicialmente parecen pruebas sólidas empieza a resquebrajarse. Los indicios cambian de dirección. Los sospechosos se multiplican. Las certezas desaparecen.

"La escritora sabe muy bien cómo esconder un crimen, pero, en lugar de hacerlo, se quedó sentada en mitad de todo aquel caos y esperó a que todos la señalaran con el dedo".
James Patterson, J.D. Barker, La escritora

Uno de los grandes aciertos de la novela es cómo juega con las expectativas del lector. La persona que en un principio parece culpable deja de parecerlo. Quien parecía irrelevante adquiere una importancia inesperada. La investigación llega incluso a señalar a personas que parecían estar completamente fuera de sospecha.

A medida que avanzamos, los autores construyen una red cada vez más compleja en la que pasado y presente se entrelazan constantemente. Casos antiguos resurgen, nuevas revelaciones alteran la percepción de los hechos y el lector se encuentra en una posición muy similar a la de los investigadores: intentando averiguar quién manipula a quién y qué parte de la historia sigue oculta.

La gestión de la información es uno de los aspectos más destacados de la novela. Patterson y Barker saben exactamente cuándo revelar un dato, cuándo ocultarlo y cuándo permitir que el lector llegue a una conclusión equivocada. El resultado es una tensión constante que convierte la lectura en una experiencia difícil de abandonar.

También funciona especialmente bien el personaje de Denise Morrow. Como autora especializada en crímenes, su presencia añade una interesante capa metanarrativa a la historia. Resulta inevitable preguntarse cuánto sabe realmente, cuánto está ocultando y si es una víctima atrapada en una situación imposible o alguien mucho más peligroso de lo que aparenta.

Y cuando parece que todas las piezas empiezan a encajar, llega el desenlace. Un final que no solo resuelve el misterio, sino que vuelve a sacudir la historia una última vez y deja al lector contemplando la última página con auténtica incredulidad.

"Se ha mostrado como culpable a sabiendas de que ninguna de las pruebas encajaría"
James Patterson, J.D. Barker, La escritora

La escritora es un thriller policíaco muy eficaz, construido sobre giros constantes, sospechas cambiantes y una planificación narrativa extremadamente precisa. Una novela ideal para quienes disfrutan formulando teorías, buscando contradicciones y tratando de adelantarse a los investigadores. 

James Patterson es uno de los autores más leídos del mundo. Sus novelas de suspense y thriller acumulan cientos de millones de ejemplares vendidos y han convertido personajes como Alex Cross o Michael Bennett en referentes del género. Su capacidad para construir historias de lectura compulsiva lo ha situado durante décadas entre los escritores más populares del panorama internacional.

J.D. Barker es autor de numerosos thrillers de éxito y uno de los nombres más destacados del suspense contemporáneo. Conocido por su trilogía El cuarto mono, ha desarrollado un estilo caracterizado por la tensión psicológica, los giros inesperados y la construcción de tramas complejas que mantienen al lector en vilo hasta la última página.



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lunes, 8 de junio de 2026

EL CERTAMEN | Jeff Macfee

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Con su premisa, El certamen nos podría parecer una novela centrada en una competición para niños prodigio. De hecho, el Certamen Extraordinaire, organizado por Miscellany, la mayor corporación de entretenimiento infantil del mundo, es el eje alrededor del cual gira toda la historia. Sin embargo, el concurso acaba siendo casi una excusa para explorar asuntos mucho más complejos.

Gillian Charles estuvo a punto de ganar el Certamen cuando era niña. Dieciocho años después, aquella promesa brillante apenas logra salir adelante con trabajos precarios mientras intenta asumir el coste del tratamiento médico que necesita su madre. Cuando un antiguo rival le ofrece una importante suma de dinero por regresar a Miscellany e investigar posibles trampas en la nueva edición del concurso, acepta. Lo que parecía una sencilla investigación pronto se convierte en una red de secretos, viejas heridas y revelaciones capaces de poner su vida en peligro.

"Había dejado que la amistad se interpusiera en la competición, dando por sentado que no perdería,
pero ya lo estaba haciendo".
Jeff Macfee, El certamen

Jeff Macfee va más allá de la competición y se pregunta qué sucede con los niños prodigio cuando dejan de serlo. Qué ocurre cuando el talento precoz ya no garantiza nada. Cuando las expectativas depositadas sobre una persona durante la infancia se convierten en una carga difícil de sostener en la edad adulta. Y no menos importante: qué ocurre con los que no ganan.

También aborda cuestiones como la presión ejercida por algunos padres, la responsabilidad desmedida que a veces se deposita sobre los menores, las lealtades nacidas en la infancia y la manera en que cambian cuando los años pasan y cada uno sigue caminos distintos. A ello se suma un interesante conflicto moral que atraviesa toda la historia: elegir entre lo que creemos correcto y aquello que necesitamos desesperadamente para sobrevivir.

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Todo esto llega al lector a través de Gillian, una protagonista especialmente interesante porque no siempre resulta una narradora completamente fiable. Sus recuerdos, sus emociones y sus propias contradicciones obligan a cuestionar constantemente lo que sabemos y lo que creemos saber. Esa ambigüedad añade una capa psicológica muy efectiva a una trama que funciona tanto como thriller como reflexión sobre el éxito, el fracaso y la identidad.

La novela atrapa con facilidad. Hay misterio, secretos, reencuentros y una investigación que va ganando peso a medida que avanzamos. Pero, sobre todo, hay preguntas. Preguntas sobre la infancia, sobre las expectativas ajenas y sobre el precio que algunas personas pagan por haber sido consideradas extraordinarias demasiado pronto.

"El legado de una niña tan concentrada que incluso el amor de una madre suponía una distracción".
Jeff Macfee, El certamen

El certamen ofrece una perspectiva diferente y muy interesante sobre el mundo de las competiciones infantiles. Una novela absorbente, inteligente y más profunda de lo que su premisa inicial podría hacer pensar. Una historia que combina misterio, tensión psicológica y reflexión social, construyendo una lectura que entretiene mientras invita al lector a plantearse cuestiones que permanecen mucho tiempo después de cerrar el libro.

Jeff Macfee es un apasionado de los juegos de ingenio y los acertijos. Vive en el norte de Texas, donde se dedica al mundo de la tecnología de la información.


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miércoles, 3 de junio de 2026

RECHAZO | Tony Tulathimutte

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Estos siete relatos giran alrededor de una idea tan universal como dolorosa. El rechazo. El amoroso, el sexual, el social, el ideológico. El que llega desde fuera y el que termina creciendo dentro de uno mismo hasta ocuparlo todo. Pero no son historias solemnes o moralizantes. Tulathimutte opta por la sátira, el exceso y la provocación para construir personajes que avanzan hacia el desastre con una mezcla de lucidez y ceguera que resulta fascinante.

La sensación durante la lectura es la de asistir a una espiral descendente. Los protagonistas de estos relatos no suelen entender del todo lo que les ocurre. Algunos consideran injusto haber sido rechazados. Otros interiorizan la culpa hasta convertirla en obsesión. Todos buscan desesperadamente algún tipo de conexión mientras se hunden cada vez más en sus propios mecanismos de defensa.

"El amor no es ningún logro. No tenerlo, sin embargo, se antoja de algún modo una derrota"
Tony Tulathimutte, Rechazo

Lo más interesante es que estos personajes no están diseñados para gustar. De hecho, buena parte del tiempo provocan rechazo ellos mismos. Sin embargo, el auténtico escalofrío aparece cuando el lector identifica en ellos algo familiar. Un pensamiento, una inseguridad, una reacción desproporcionada o una necesidad de validación que reconoce como propia. Es entonces cuando la lectura adquiere una dimensión mucho más inquietante.

Tulathimutte lleva muchas situaciones hasta el límite. Algunas rozan lo absurdo. Otras resultan directamente incómodas. Pero incluso en sus momentos más extremos conservan una extraña sensación de verdad. Porque detrás de la exageración siempre hay emociones reconocibles: el miedo a quedarse solo, la humillación, el deseo de ser visto, la necesidad de encajar o la incapacidad para aceptar que los demás no nos deben nada.

A través de estos relatos desfilan cuestiones como la identidad sexual, las dinámicas de pareja, las expectativas que proyectamos sobre los demás, la construcción de la imagen propia, la influencia de las redes sociales y la presión constante por obtener aprobación. Todo ello sin ofrecer respuestas sencillas ni refugios cómodos.

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Entre todas las historias, El feminista ha sido probablemente la que más me ha gustado por la inteligencia con la que explora determinadas contradicciones contemporáneas. Ahegao o Balada de la represión sexual me dejó profundamente impactada por su desenlace. Y en Nuestro superfuturo encontré demasiados elementos reconocibles como para sentirme completamente tranquila. El cierre con Re: Rechazo termina de dar sentido al conjunto y me ha parecido una forma brillante de concluir el libro.

Rechazo es una obra atrevida, afilada e incluso sorprendentemente divertida. Un libro que no tiene miedo de adentrarse en territorios incómodos ni de poner palabras a obsesiones que normalmente preferimos ocultar. Una lectura adictiva que obliga a mirar de cerca algunas de las grietas más profundas de nuestra época.

"Cuanta más gente quiere encaminarme con su paternalismo hacia la rectitud, más voy yo en la dirección opuesta".
Tony Tulathimutte, Rechazo

La recomiendo muchísimo. Aunque confieso que cada vez que la recomiendo deseo que al cerrar el libro no os reconozcáis demasiado en ninguno de sus personajes. Porque sospecho que, si lo hacéis, la experiencia puede resultar bastante más intensa de lo que esperabais.

Tony Tulathimutte es escritor y profesor de escritura creativa. Su obra se caracteriza por una mirada incisiva sobre las relaciones humanas, internet, la identidad y las contradicciones de la vida contemporánea. Con un estilo provocador, inteligente y cargado de humor incómodo, se ha consolidado como una de las voces más originales de la narrativa estadounidense actual. Rechazo ha sido especialmente celebrado por su capacidad para capturar algunas de las obsesiones y ansiedades de nuestro tiempo. Además, es autor de Ciudadanos particulares y han publicado textos suyos The Paris Review, n+1, The Nation, The New Republic y The New York Times. Ha recibido los premios O. Henry y Whiting, e imparte en Brooklyn el curso de escritura CRIT.


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martes, 12 de mayo de 2026

LA FELICIDAD EN LOS DÍAS DE LLUVIA | Imogen Clark

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Hay libros que llegan sin expectativas y terminan convirtiéndose en pequeñas sorpresas. La felicidad en los días de lluvia, de Imogen Clark, ha sido exactamente eso: una lectura que empezó de forma tranquila y acabó atrapándome por completo.

La novela arranca con un golpe emocional contundente: la muerte de Angie, madre de Romany. Pero hay más que la pérdida en este hecho; está lo que deja tras de sí. En una decisión tan insólita como reveladora, Angie encomienda a su grupo de amigos (aquellos con los que compartió su juventud) el cuidado y acompañamiento de su hija durante un periodo clave de su vida.

"Así, aunque mi pequeña se embarcará en la gran aventura que es la vida sin su madre, os tendrá a vosotros cuatro sus ángeles de la guarda, para que la protejáis. Y sé que no podría estar en mejores manos".
Imogen Clark, La felicidad en los días de lluvia

A partir de ahí, la historia se despliega en varias direcciones, aunque más que alternar entre diferentes tiempos, lo que hace la autora es abrir un gran paréntesis hacia el pasado. Conoceremos a ese grupo de amigos desde sus años universitarios hasta la madurez, asistiendo a la evolución de sus relaciones, sus decisiones y sus propias cargas vitales. Después, seguimos a Romany en ese tránsito complicado hacia la adultez, marcado por el duelo y la incertidumbre. La autora construye así un recorrido emocional muy completo, en el que se percibe claramente cómo el paso del tiempo transforma la forma en que vivimos, sentimos y enfrentamos la vida.

Uno de los aciertos más notables de la novela es, precisamente, su construcción de personajes. Todos, sin excepción, están perfilados con cuidado y matices. Cada uno aporta una visión distinta del mundo, y es en esa diversidad donde la historia encuentra gran parte de su fuerza. Además, la presencia de un personaje enigmático, Hope, introduce un hilo de intriga que acompaña al lector y añade una capa más de interés a la narración.

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Aunque parte de una premisa dura, la novela consigue equilibrar muy bien el tono: es emotiva, sí, pero también cálida, incluso con momentos ligeros que alivian la carga emocional. Es una historia que habla de la pérdida, pero también de los vínculos, de la importancia de la amistad y de cómo, en muchas ocasiones, la familia no es solo la que nos viene dada.

La felicidad en los días de lluvia es una lectura ágil, envolvente y muy humana. De esas que fluyen sin esfuerzo y que, casi sin darte cuenta, te mantienen enganchada a la historia de principio a fin.

"Se había transformado. Había desaparecido la Angie de la última década
y había nacido una persona nueva".
Imogen Clark, La felicidad en los días de lluvia

La recomiendo especialmente como lectura entre libros más densos o para quienes atraviesan un bloqueo lector: tiene esa capacidad de reconectar con el placer de leer sin exigir demasiado, pero dejando huella.

Imogen Clark está graduada en Derecho, pero abandonó su carrera jurídica para dedicarse por completo a la escritura. La felicidad en los días de lluvia ha vendido más de un millón de ejemplares y en español la encontraréis publicada por Newton Compton Editores, en tapa dura con sobrecubierta y traducida por Noelia Pousada Lobeira.


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lunes, 16 de marzo de 2026

EL MONASTERIO DE LA ROSA NEGRA | Joan Barbero

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El monasterio de la rosa negra consigue que el lector se sienta en plena Castilla medieval: en sus espacios cerrados, en sus jerarquías férreas, en sus miedos y, sobre todo, en sus luchas de poder.

Ambientada en Burgos en el año 1200, la novela sitúa el núcleo de la acción en dos escenarios clave: el monasterio de Santa María la Real y el cercano Hospital del Rey. Dos espacios que funcionan como microcosmos de la sociedad de la época y que bastan para desplegar una trama cargada de conspiraciones, secretos, estrategias y alianzas cambiantes. El hallazgo de un cadáver y la visita de Leonor de Aquitania actúan como detonantes de una historia que no tarda en tensarse.

"Nadie le había hablado de ningún remedio para combatir el miedo".
Joan Barbero, El monasterio de la rosa negra

Uno de los grandes aciertos de la novela es su galería de personajes femeninos. En un contexto histórico en el que las mujeres carecían de libertades formales, el autor da voz y peso a aquellas que supieron ejercer poder desde la astucia, el conocimiento o la influencia indirecta. Doña Elvira, la abadesa, es un personaje complejo y magnético: capaz de maniobras brillantes para conservar su estatus, pero también atravesada por miedos y debilidades que la humanizan. Sus decisiones mantienen al lector en vilo durante toda la narración.

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Beatrice, la doctora siciliana, representa otra forma de desafío: el del saber médico ejercido por mujeres y sistemáticamente apropiado o invisibilizado. Su personaje pone de relieve cómo ese conocimiento era utilizado mientras se negaba el reconocimiento a quienes lo poseían. La aparición de Niccolò introduce además un interesante contrapunto sobre la medicina y la ciencia en la época, dotando al relato de mayor profundidad.

La figura de Leonor de Aquitania aporta una dimensión política muy sugerente, y me ha resultado especialmente interesante el espacio que la novela concede a la importancia de las crónicas. En un mundo donde el poder también se ejercía a través de lo escrito, ser borrado de los relatos oficiales podía equivaler a una condena. Esta reflexión atraviesa la novela de forma sutil pero muy eficaz.

"Aunque la cirugía fuera un saber menos que no podía compararse con el noble arte de la medicina, ¿qué le hacía pensar que podía intervenir a un paciente sin autorización de su madre?"
Joan Barbero, El monasterio de la rosa negra

Con un ritmo que combina la cadencia propia de la novela histórica con la tensión del thriller, El monasterio de la rosa negra no se estanca en ningún momento. El misterio avanza, la atmósfera se sostiene y la resolución se espera con verdadera intriga.

Estamos ante un debut muy sólido, con una cuidada mezcla de personajes y acontecimientos reales y una trama de ficción verosímil y bien engranada. Una lectura que atrapa por su intriga y convence por su ambientación y construcción de personajes.

Joan Barbero es guionista de cine y televisión, con más de un centenar de proyectos desarrollados a lo largo de su extensa carrera.


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miércoles, 4 de marzo de 2026

LA COMADRONA | Bibbiana Cau

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Hay historias que no necesitan grandes giros argumentales para conmover. Les basta con una protagonista sólida, un contexto bien construido y una tensión moral que avance con la misma constancia que la vida cotidiana. La comadrona, de Bibbiana Cau, pertenece a esa categoría.

Ambientada en la Cerdeña rural de 1917, la novela nos presenta a Mallena, una mujer que no nació en Norolani pero que se ha convertido en su columna vertebral. Durante años ha asistido cada parto del pueblo, sin cobrar, sin imponer, sin juzgar. Su saber no proviene de la universidad, sino de la transmisión materna, de la observación de la naturaleza, del conocimiento de las plantas y de un instinto afinado por la experiencia.

"—Ese pueblo mío... es una tierra donde todo es difícil.... Es difícil nacer, crecer..., aún más ser feliz. Solo morir puede resultar sencillo. Una persona puede perder la vida no solo por robar el yugo de los bueyes, el ganado o por mover las piedras de los lindes, sino también por un error que haya cometido un pariente o por una promesa de matrimonio rota".
Bibbiana Cau, La comadrona

El personaje de Mallena está construido con contención: es firme sin necesidad de alzar la voz, generosa sin caer en la ingenuidad, rebelde sin proclamarse como tal. Su conflicto surge cuando la necesidad la obliga a hacer algo tan básico como reclamar un pago por su trabajo, especialmente tras el regreso de su marido herido del frente. Lo que recibe a cambio es desprecio institucional y una decisión que la hiere: la llegada de una comadrona titulada desde el continente para sustituirla.

Angelica Ferrari encarna el progreso científico y la formación académica. Pero en Norolani su título pesa menos que su condición de forastera. El choque entre ambas podría haberse planteado como una rivalidad simple entre tradición y modernidad, pero la autora elige un camino más matizado. Pronto entendemos que Mallena y Angelica comparten más de lo que las separa: ambas defienden su libertad, su oficio y su derecho a ejercerlo con dignidad en un entorno que desconfía de las mujeres que ocupan espacios de poder, aunque ese poder sea el de traer vidas al mundo.

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La novela retrata con especial sensibilidad la transmisión de un saber femenino ancestral, vinculado a la tierra y a la intuición, sin idealizarlo ni caricaturizarlo. A la vez, introduce un cambio generacional a través de Rosa, la hija de Mallena. Su alfabetización y la posibilidad real de elegir su futuro funcionan como un símbolo sutil pero poderoso de transformación social.

Otro de los aspectos más interesantes es la construcción de la comunidad femenina en ausencia de los hombres, enviados a la guerra. Las mujeres de Norolani no aparecen como figuras pasivas: sostienen el pueblo, toman decisiones y, en momentos clave, se rebelan ante las imposiciones de la Autoridad cuando sienten que se vulnera aquello que consideran justo.

"Reparó en que más mujeres habían conseguido entrar en la estancia, a pesar del bloqueo de los jóvenes militares, visiblemente incómodos ante aquellas alborotadoras que podrían ser sus madres o sus abuelas".
Bibbiana Cau, La comadrona

La comadrona es una novela que emociona sin buscar el golpe fácil. Su fuerza reside en la coherencia de sus personajes, en la dignidad con la que aborda el conflicto y en la forma en que pone el foco en oficios históricamente invisibilizados. La historia de Mallena es inspiradora porque está narrada desde la humanidad, no desde la épica.

Una lectura que habla de resistencia, de comunidad y de la necesidad de reconocer el valor del trabajo que sostiene la vida.

Bibbiana Cau nació y vive en Cerdeña. Estudió Obstetricia en la Universidad de Cagliari y, a lo largo de una extensa trayectoria profesional, ha acompañado el nacimiento de innumerables vidas, una experiencia que impregna de autenticidad cada página de esta novela. Su interés por la escritura surgió durante la redacción de su tesis en Historia Social. Posteriormente se formó en Educación de Adultos y Formación Continua en la Universidad Roma Tre y amplió su preparación con cursos en la Escuela Holden de Turín y en Medicina Narrativa tanto en Cerdeña como en Londres. La comadrona es su primera novela y en ella convergen su conocimiento profesional, su sensibilidad social y su profunda conexión con la tierra que la vio nacer.


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lunes, 23 de febrero de 2026

LA CANGURO | Pablo Rivero

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En ocasiones basta con una casa, una familia y una voz que nos guíe por un terreno cada vez más resbaladizo. La canguro es exactamente eso: un domestic noir que se construye desde dentro, desde la mente de una mujer atrapada entre sus acciones en el pasado, el miedo y una maternidad vivida al límite.

Paula nos habla en primera persona. Vive prácticamente encerrada con sus hijos desde el nacimiento de su segunda hija, saliendo solo en contadas ocasiones y siempre con una vigilancia extrema. Al principio, su actitud puede interpretarse como una sobreprotección exacerbada, quizá fruto del posparto o del miedo constante que acompaña a la maternidad. Sin embargo, pronto se filtran referencias veladas a un hecho del pasado. Algo que hizo. Algo que nadie más conoce y que no puede salir a la luz.

"Me da pánico que se dé cuenta de cómo soy en realidad, me aterra que descubra lo que oculto y el verdadero motivo por el que debo tener tanto cuidado".
Pablo Rivero, La canguro

Cuando surge la posibilidad de retomar su vida profesional, Paula se ve obligada a plantearse buscar ayuda para cuidar a los niños. Es entonces cuando aparece la joven canguro. Su llegada, aparentemente casual, resulta inquietante desde el primer momento. Un detalle en su aspecto perturba profundamente a Paula, pero, de forma paradójica, también es lo que la empuja a contratarla. A partir de ahí, la historia se va cargando de una tensión soterrada que no deja de crecer.

El gran logro de la novela es cómo convierte lo cotidiano en amenaza. El día a día doméstico se llena de gestos mínimos, silencios, miradas y situaciones que podrían parecer inofensivas, pero que generan una sensación constante de inquietud. El lector duda: ¿estamos viendo la realidad a través de una mente fracturada o hay algo verdaderamente oscuro ocurriendo dentro de esa casa?

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La maternidad, tema recurrente en la obra de Pablo Rivero, se muestra aquí con todas sus aristas. Nada de idealización: hay amor, sí, pero también celos entre hermanos, pensamientos intrusivos, culpa y una presión constante por “hacerlo bien”. El hijo mayor percibe el cambio en su madre tras la llegada del bebé, y esa dinámica familiar nos hace cuestionar si el miedo de Paula tiene una causa real o si responde a un desequilibrio interno.

El punto de inflexión llega con la aparición de una segunda voz narrativa. Ese cambio de perspectiva reordena el relato, explica muchas de las piezas que no encajaban y transforma la historia en algo todavía más perturbador. El lector comprende entonces que la verdad era mucho más incómoda de lo que imaginaba.

"Las cosas de casa son de casa. Alguien ajeno a la familia no debe entrometerse en sus asuntos si no quiere salir mal parado".
Pablo Rivero, La canguro

Con capítulos cortos, un ritmo frenético y una atmósfera opresiva muy bien sostenida, La canguro es otra novela de Pablo Rivero que se devora y deja poso. Un thriller psicológico oscuro, adictivo, que juega con la percepción, la culpa y los límites de la maternidad, y que confirma, una vez más, la capacidad del autor para incomodar y atrapar al lector hasta la última página.

Pablo Rivero es licenciado en Comunicación Audiovisual y cuenta con una extensa trayectoria como actor en cine, teatro y televisión, siendo especialmente conocido por su papel en Cuéntame cómo pasó. En paralelo, ha desarrollado una sólida carrera literaria centrada en el thriller psicológico. Debutó como novelista con No volveré a tener miedo y desde entonces ha publicado títulos como Penitencia, Dulce hogar, La matriarca o El rebaño, explorando los aspectos más oscuros de la conducta humana y las dinámicas familiares. Su narrativa, intensa y perturbadora, ha sido comparada con la de Pierre Lemaitre.




jueves, 19 de febrero de 2026

EL JUICIO FINAL DE CARL | Matt Dinniman

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Hay sagas que prometen crecer. Y luego están las que cumplen esa promesa con una contundencia que descoloca. Esta segunda entrega de Carl el Mazmorrero no se limita a subir el nivel de dificultad: amplía el tablero, complica las reglas y obliga al lector a asumir algo incómodo: que forma parte del espectáculo tanto como los alienígenas que lo retransmiten.

Si el primer libro jugaba con la sorpresa del apocalipsis convertido en show galáctico, aquí entramos de lleno en la consolidación del formato. Nueva temporada. Nuevo piso. Más audiencia. Más expectativas y el momento de elegir raza y clase. Carl y Princesa Dónut ya no son simples supervivientes improvisados: son concursantes con seguidores, con impacto, con peso dentro del juego.

Y eso lo cambia todo.

"Humano.
Ya res humano. Voy a jugármela y a dar por hecho que no necesitas una descripción. Si eliges esta especie, seguirás tal y como estás".
Matt Dinniman, El juicio final de Carl

El tercer piso ofrece algo que estábamos esperando: sensación de mundo abierto. Ya no solo transitamos corredores plagados de trampas, sino ciudades devastadas, asentamientos, clubes sociales, espacios donde las dinámicas se vuelven más complejas y las misiones empiezan a solaparse. Principales, secundarias, alianzas dudosas, jefes retorcidos… la estructura del juego se densifica y el lector tiene que estar más atento que nunca.

Pero el verdadero salto está en el trasfondo.

La popularidad deja de ser un recurso anecdótico para convertirse en un arma de doble filo. Carl comprende que agradar al público puede significar la diferencia entre vivir o morir. Sin embargo, destacar demasiado también implica riesgos: cuando el poder percibe que puedes alterar el equilibrio del espectáculo, pasas de favorito a problema. La política entra con más fuerza y la sátira social se vuelve más afilada.

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Y en paralelo, nosotros, lectores, empezamos a notar la incomodidad. Señalamos la crueldad de los espectadores alienígenas, su morbo, su insaciable necesidad de entretenimiento… pero seguimos pasando páginas sin freno. Disfrutamos del combate, de la tensión, de la supervivencia extrema. La novela nos obliga a reconocernos en aquello que criticamos.

Princesa Dónut, por su parte, se consolida definitivamente como personaje estructural. Ya no es solo el contrapunto chispeante o el alivio cómico: es estrategia, es carácter, es motor narrativo. La relación entre ambos evoluciona y gana profundidad dentro de un entorno que, por diseño, fomenta el individualismo. Las recompensas suelen esconder un matiz venenoso que dificulta las alianzas. El sistema quiere aislarlos. Dividirlos. Convertirlos en piezas intercambiables.

"Sabía que si llegaba a descubrir lo que habíamos hecho, nuestros actos podían llegar a dañar irreparablemente nuestra confianza y nuestra amistad".
Matt Dinniman, El juicio final de Carl

Y aun así, el humor sigue intacto. La irreverencia, también. Dinniman logra ese equilibrio tan difícil entre lo desternillante y lo perturbador. Nos reímos mientras asistimos a una picadora de carne diseñada como entretenimiento.

La lectura es aún más adictiva que la anterior. Más ambiciosa. Más compleja. Más consciente de sí misma. Una vez cruzas la puerta del nuevo piso, resulta imposible abandonarlo.

Matt Dinniman no solo ha logrado que entremos en la mazmorra: ha conseguido que queramos seguir bajando niveles.

Matt Dinniman es originario de Gig Harbor, Washington. Escritor, artista y músico reconocido por su saga superventas Carl el Mazmorrero, con más de un millón de lectores. Puedes leer la reseña de la primera entrega de la saga aquí. Y aquí puedes ver la siguiente entrega.


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