lunes, 23 de febrero de 2026

LA CANGURO | Pablo Rivero

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En ocasiones basta con una casa, una familia y una voz que nos guíe por un terreno cada vez más resbaladizo. La canguro es exactamente eso: un domestic noir que se construye desde dentro, desde la mente de una mujer atrapada entre sus acciones en el pasado, el miedo y una maternidad vivida al límite.

Paula nos habla en primera persona. Vive prácticamente encerrada con sus hijos desde el nacimiento de su segunda hija, saliendo solo en contadas ocasiones y siempre con una vigilancia extrema. Al principio, su actitud puede interpretarse como una sobreprotección exacerbada, quizá fruto del posparto o del miedo constante que acompaña a la maternidad. Sin embargo, pronto se filtran referencias veladas a un hecho del pasado. Algo que hizo. Algo que nadie más conoce y que no puede salir a la luz.

"Me da pánico que se dé cuenta de cómo soy en realidad, me aterra que descubra lo que oculto y el verdadero motivo por el que debo tener tanto cuidado".
Pablo Rivero, La canguro

Cuando surge la posibilidad de retomar su vida profesional, Paula se ve obligada a plantearse buscar ayuda para cuidar a los niños. Es entonces cuando aparece la joven canguro. Su llegada, aparentemente casual, resulta inquietante desde el primer momento. Un detalle en su aspecto perturba profundamente a Paula, pero, de forma paradójica, también es lo que la empuja a contratarla. A partir de ahí, la historia se va cargando de una tensión soterrada que no deja de crecer.

El gran logro de la novela es cómo convierte lo cotidiano en amenaza. El día a día doméstico se llena de gestos mínimos, silencios, miradas y situaciones que podrían parecer inofensivas, pero que generan una sensación constante de inquietud. El lector duda: ¿estamos viendo la realidad a través de una mente fracturada o hay algo verdaderamente oscuro ocurriendo dentro de esa casa?

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La maternidad, tema recurrente en la obra de Pablo Rivero, se muestra aquí con todas sus aristas. Nada de idealización: hay amor, sí, pero también celos entre hermanos, pensamientos intrusivos, culpa y una presión constante por “hacerlo bien”. El hijo mayor percibe el cambio en su madre tras la llegada del bebé, y esa dinámica familiar nos hace cuestionar si el miedo de Paula tiene una causa real o si responde a un desequilibrio interno.

El punto de inflexión llega con la aparición de una segunda voz narrativa. Ese cambio de perspectiva reordena el relato, explica muchas de las piezas que no encajaban y transforma la historia en algo todavía más perturbador. El lector comprende entonces que la verdad era mucho más incómoda de lo que imaginaba.

"Las cosas de casa son de casa. Alguien ajeno a la familia no debe entrometerse en sus asuntos si no quiere salir mal parado".
Pablo Rivero, La canguro

Con capítulos cortos, un ritmo frenético y una atmósfera opresiva muy bien sostenida, La canguro es otra novela de Pablo Rivero que se devora y deja poso. Un thriller psicológico oscuro, adictivo, que juega con la percepción, la culpa y los límites de la maternidad, y que confirma, una vez más, la capacidad del autor para incomodar y atrapar al lector hasta la última página.

Pablo Rivero es licenciado en Comunicación Audiovisual y cuenta con una extensa trayectoria como actor en cine, teatro y televisión, siendo especialmente conocido por su papel en Cuéntame cómo pasó. En paralelo, ha desarrollado una sólida carrera literaria centrada en el thriller psicológico. Debutó como novelista con No volveré a tener miedo y desde entonces ha publicado títulos como Penitencia, Dulce hogar, La matriarca o El rebaño, explorando los aspectos más oscuros de la conducta humana y las dinámicas familiares. Su narrativa, intensa y perturbadora, ha sido comparada con la de Pierre Lemaitre.




jueves, 19 de febrero de 2026

EL JUICIO FINAL DE CARL | Matt Dinniman

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Hay sagas que prometen crecer. Y luego están las que cumplen esa promesa con una contundencia que descoloca. Esta segunda entrega de Carl el Mazmorrero no se limita a subir el nivel de dificultad: amplía el tablero, complica las reglas y obliga al lector a asumir algo incómodo: que forma parte del espectáculo tanto como los alienígenas que lo retransmiten.

Si el primer libro jugaba con la sorpresa del apocalipsis convertido en show galáctico, aquí entramos de lleno en la consolidación del formato. Nueva temporada. Nuevo piso. Más audiencia. Más expectativas y el momento de elegir raza y clase. Carl y Princesa Dónut ya no son simples supervivientes improvisados: son concursantes con seguidores, con impacto, con peso dentro del juego.

Y eso lo cambia todo.

"Humano.
Ya res humano. Voy a jugármela y a dar por hecho que no necesitas una descripción. Si eliges esta especie, seguirás tal y como estás".
Matt Dinniman, El juicio final de Carl

El tercer piso ofrece algo que estábamos esperando: sensación de mundo abierto. Ya no solo transitamos corredores plagados de trampas, sino ciudades devastadas, asentamientos, clubes sociales, espacios donde las dinámicas se vuelven más complejas y las misiones empiezan a solaparse. Principales, secundarias, alianzas dudosas, jefes retorcidos… la estructura del juego se densifica y el lector tiene que estar más atento que nunca.

Pero el verdadero salto está en el trasfondo.

La popularidad deja de ser un recurso anecdótico para convertirse en un arma de doble filo. Carl comprende que agradar al público puede significar la diferencia entre vivir o morir. Sin embargo, destacar demasiado también implica riesgos: cuando el poder percibe que puedes alterar el equilibrio del espectáculo, pasas de favorito a problema. La política entra con más fuerza y la sátira social se vuelve más afilada.

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Y en paralelo, nosotros, lectores, empezamos a notar la incomodidad. Señalamos la crueldad de los espectadores alienígenas, su morbo, su insaciable necesidad de entretenimiento… pero seguimos pasando páginas sin freno. Disfrutamos del combate, de la tensión, de la supervivencia extrema. La novela nos obliga a reconocernos en aquello que criticamos.

Princesa Dónut, por su parte, se consolida definitivamente como personaje estructural. Ya no es solo el contrapunto chispeante o el alivio cómico: es estrategia, es carácter, es motor narrativo. La relación entre ambos evoluciona y gana profundidad dentro de un entorno que, por diseño, fomenta el individualismo. Las recompensas suelen esconder un matiz venenoso que dificulta las alianzas. El sistema quiere aislarlos. Dividirlos. Convertirlos en piezas intercambiables.

"Sabía que si llegaba a descubrir lo que habíamos hecho, nuestros actos podían llegar a dañar irreparablemente nuestra confianza y nuestra amistad".
Matt Dinniman, El juicio final de Carl

Y aun así, el humor sigue intacto. La irreverencia, también. Dinniman logra ese equilibrio tan difícil entre lo desternillante y lo perturbador. Nos reímos mientras asistimos a una picadora de carne diseñada como entretenimiento.

La lectura es aún más adictiva que la anterior. Más ambiciosa. Más compleja. Más consciente de sí misma. Una vez cruzas la puerta del nuevo piso, resulta imposible abandonarlo.

Matt Dinniman no solo ha logrado que entremos en la mazmorra: ha conseguido que queramos seguir bajando niveles.

Matt Dinniman es originario de Gig Harbor, Washington. Escritor, artista y músico reconocido por su saga superventas Carl el Mazmorrero, con más de un millón de lectores. Puedes leer la reseña de la primera entrega de la saga aquí. Y aquí puedes ver la siguiente entrega.


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